Yo Sí te Creo en Cuba: La sentencia contra el trovador Fernando Bécquer es una ‘vergüenza’

La oficialista Federación de Mujeres Cubanas considera el fallo parte de la ‘justicia revolucionaria’ y un jurista lo califica como un ‘importante antecedente en la materia’.

El trovador cubano Fernando Bécquer. F.BÉCQUER/FACEBOOK

La sentencia emitida por el Tribunal Municipal de Centro Habana contra el trovador oficialista cubano Fernando Bécquer por «abusos lascivos» contra decenas de mujeres ha sido considerada una «vergüenza» por la plataforma feminista Yo Sí Te Creo en Cuba, mientras la oficialista Federación de Mujeres Cubanas la inscribió dentro de la «justicia revolucionaria» y un investigador y jurista cubano la califica como un «importante antecedente en la materia».

Para la organización independiente, la sentencia de cinco años de limitación de libertad «es una vergüenza para cualquier sistema de justicia actual». 

«A eso se le suma que los medios estatales nada han dicho respecto al caso ni se ha señalado este problema fuera de internet. Esta condena no repara a sus víctimas, que al menos ya pueden cerrar este largo ciclo de revictimización, ciberacoso y demora del juicio», añadió Yo Sí Te Creo en Cuba en un hilo en Twitter.

«No contiene a un depredador sexual ni protege a potenciales víctimas futuras. Sí manda un mensaje de permisividad del Estado cubano hacia el abuso lascivo y hasta de menores de edad«, denunció.

Para las activistas feministas, «la limitación de libertad como sanción subsidiaria de la privación de libertad es excesivamente benigna, al punto de contemplar la posibilidad de cancelar los antecedentes penales una vez cumplida la misma».

«Así viene sucediendo desde hace años en casos de abusos lascivos hasta contra niñas, niños y adolescentes, bajo el silencio de esta institucionalidad disfuncional. Vergüenza, mil veces vergüenza», concluyó.

Para la revista Muchacha, órgano de la oficialista Federación de Mujeres Cubanas (FMC), «la resolución del Tribunal Municipal de Centro Habana, acorde con el Código Penal vigente (Ley 62 de 1987), es un acto de justicia con las demandantes«.

A través de Facebook, la publicación señaló que, «con la puesta en vigor en diciembre próximo del nuevo Código Penal, aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 15 de mayo de 2022, se incrementa la protección a las víctimas, se actualizan figuras delictivas y aumenta la sanción a las diversas formas de violencia de género«.

No precisa cuál habría podido ser la sentencia contra Bécquer si el juicio se hubiera celebrado tras la entrada en vigor de la nueva ley. 

La revista recordó que «ambas partes tienen derecho a apelar, al igual que la Fiscalía».

La secretaria general de la FMC, Teresa Amarelle Boué, dijo a Muchacha que la organización «está en disposición de seguir acompañando a las demandantes que así lo soliciten«. Amarelle Boué dijo en diciembre de 2021 en torno al caso que la «justicia revolucionaria prevalecerá».

«El proceso vivido deja un mensaje fundamental a la sociedad cubana: la violencia de género no puede quedar impune y las víctimas necesitan acompañamiento. Para ello existen las leyes y programas actuales. La violencia machista no ha quedado impune, las mujeres no estamos solas», apuntó la revista.

Para el periodista y académico cubano José Raúl Gallego, en la declaración de la FMC «está dicho por lo claro: ‘la justicia revolucionaria prevalecerá’. Cinco años en su casa a un depredador sexual«.

«Esta es la justicia revolucionaria, la que ha existido siempre y de la que no se puede esperar nada positivo mientras no exista Estado de derecho«, lamentó en Facebook.  

«Es una falacia querer trasladar a esta sentencia injusta todo lo positivo que tuvo el proceso de denuncia, acompañamiento y activación cívica que se vivió desde las víctimas, la sociedad civil y la prensa independiente en el caso contra Fernando Bécquer. Más que un punto de término, esta sentencia debería ser un motivo más para continuar lo que se comenzó hace un año y que no ha parado hasta ahora: la lucha por la búsqueda de justicia y de reparación», consideró.

En un extenso análisis publicado en Facebookel jurista cubano Julio César Guanche, consideró que la actuación del tribunal municipal que ha juzgado a Bécquer «puede devenir un importante antecedente en la materia«. 

«Para Bécquer, en lo personal, la sanción, si se mantiene su contenido una vez hecha firme, significará que cualquier denuncia similar que se presente en el futuro contra él agravará de modo imperativo una nueva sanción«, dijo.

Guanche destacó el hecho de que «el caso Bécquer generó atención, y ha llegado hasta aquí, tras la denuncia en un medio no estatal (El Estornudo)».

«Varias de las acusadoras aseguraron que habían enviado la denuncia a medios oficiales, sin recibir siquiera confirmación de recibo. El hecho refuerza, si es que hiciese falta, la necesidad de contar con medios capaces de expresar denuncias y demandas de opinión pública para lograr, como ha ocurrido en este caso, acceso al sistema de justicia«, consideró.

«La sanción de limitación de libertad puede resultar insuficiente para un número de observadores del caso, pero otros aspectos pueden ser considerados: a) el ‘valor de las primeras veces’ (como dije antes, es un caso singular en el panorama político-jurídico cubano, que puede convertirse en importante antecedente) b) la prisión y la severidad de las penas no es el único, ni el más eficiente recurso, para evitar delitos de violencia sexual y de género», señaló.

«Que los delitos de naturaleza política estén sobrepenalizados en Cuba no es razón para pensar que la mayor severidad de las penas es la ‘solución’ a delitos de abuso sexual. Es imperativo manejar de otro modo los delitos de naturaleza política, como también explorar otros recursos en materia de abuso sexual, que articulen las dimensiones de salud, educación, bienestar social y justicia penal», sostuvo.

El experto defendió también que «el caso refuerza la necesidad de una Ley Integral contra la violencia de género; la urgencia de fortalecer y ampliar las leyes que tipifican la violación y la agresión sexual; la importancia de desarrollar procesos de sensibilización y capacitación de la policía y los jueces sobre la violencia sexual; la necesidad de mejor aplicación de las leyes existentes; la exigencia del trabajo informado y crítico de la prensa sobre el tema, y la trascendencia de sostener recursos de protección, como los refugios, y de reparación, como terapias, etc.»

TOMADO DE DIARIODECUBA

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