Vuelta a la escuela en Cuba: zapatos a 3.000 pesos, mochilas a 1.500 y presión para la vacunación

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Contrario a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, las autoridades presionan a los padres para que lleven a vacunar a los niños.

Niños en una escuela de Holguín en un momento anterior de la pandemia de Covid-19. RADIO ANGULO

Desde el pasado 4 de octubre retornaron a las aulas en Cuba los estudiantes de grado 12, tercer año de la Enseñanza Técnica y Profesional y de los últimos dos años de Formación Pedagógica. El resto de las de los niveles de enseñanza volverá a las escuelas en noviembre, de manera escalonada. La planificación está relacionada con la previsión de que la incidencia del Covid-19 vaya disminuyendo a niveles manejables.

Pero «la cosa no es tan fácil para la gente como lo es para el Estado, que pone fecha y ya», dice a DIARIO DE CUBA una madre residente en Mayarí, Holguín.

«Durante la pandemia los niños han crecido; la ropa se les ha quedado pequeña, incluso los uniformes; los zapatos ya no les sirven o se han roto; las mochilas para los libros se han deteriorado porque se usaron para otra cosa o simplemente ya no dan más. Y lo que aparece en la calle es por las nubes», añade esta madre de dos niños que van a la escuela primaria.

«Un par de zapatos cuesta 3.000 pesos (120 dólares) y una mochila 1.500 pesos (60 dólares), y eso, los más sencillos. Las medias, ni hablar; todavía no he encontrado para ninguno, pero un par cuestan 150 pesos (seis dólares) o más. Por una camisa de uniforme di 400 pesos (16 dólares) porque le quedan apretadas las viejas. Así no hay quien pueda», detalló.

Antes de la Tarea Ordenamiento los precios ya hacían la situación insostenible para muchas familias cubanas, porque eran totalmente incongruentes con los magros salarios que paga y regula el Estado, principal empleador en el país. Con la inflación provocada por la implementación de las reformas financieras y salariales, en medio de la peor crisis del sistema, la brecha se ha incrementado.

Para Inés, madre de un niño en edad escolar, «lo de los preparativos es terrible, pero lo peor es cómo vamos a garantizarles la merienda a los niños día a día. Por lo menos aquí, en Mayarí, una libra de azúcar cuesta 60 pesos y para encontrarla no es fácil. Y cuando empiece el curso se pondrá más difícil. No venden pan por la libre, ni galletas. Tampoco aparece mantequilla, ni mayonesa, ni huevos, ni nada».

«Podríamos resolver con dulces, pero ni hablar. Ni los particulares venden con estabilidad, solo cuando logran conseguir azúcar, huevo o harina. Un día vamos a tener algo qué echarle en la lonchera, pero la mayoría de las veces no habrá. Entonces, ¿qué hacer? Será dejar de mandarlo a la escuela», comenta.

Otro aspecto es la vacunación de los escolares. Los directivos aseguran que hasta ahora no se ha dicho que es obligatorio estar vacunado para asistir a las aulas, solo llevan el control, pero «están haciendo mucha presión para que se vacunen», comenta Idania, quien tiene a uno de sus hijos en prescolar y al otro en séptimo grado.

«La maestra viene a cada rato presionando, diciendo que le piden esa información, que si antes de tal fecha tiene que estar vacunada la niña. Cosas así. A mí me da miedo vacunarlos porque apenas hace un mes y pico que les dio el Covid. Pero voy a tener que hacerlo para que me dejen tranquila y a la niña no la perjudiquen en la escuela», añadió.

Cuba es el primer país que ha vacunado a los niños de manera masiva, y los medios de comunicación oficial hacen propaganda al respecto para enaltecer la gestión del Gobierno, muy criticado en medio de la crisis.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha aprobado aún ninguna vacuna para menores de 12 años, recomienda que los adolescentes se vacunen solo si tienen alguna comorbilidad y establece la premisa de que la vacunación no sea una condicionante para volver a las aulas.

Por otra parte, la OMS tampoco ha avalado todavía ninguna vacuna cubana, que son las que se están administrando en la Isla.

La realidad cubana actual es ciertamente muy adversa, tras la mayor ola de contagios y muertes en el país por Covid-19, registrada entre junio y septiembre. Oficialmente, los casos positivos confirmados durante la pandemia no han rebasado siquiera el 10% de la población, y gracias a la campaña de vacunación se estaría deteniendo la circulación desenfrenada del coronavirus.

Sin embargo, debido a la insuficiencia de tests diagnóstico y a otras irregularidades es presumible que el nivel de contagiados en el país haya sido entre cinco y siete veces mayor que admitido por el Gobierno.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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