¿Volverá el turismo a Cuba como espera el régimen?

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‘Es importante recordar que la afluencia del turismo ya había comenzado a declinar antes del Covid-19.’

Construcción de un hotel en La Habana. DIARIO DE CUBA

Raúl Castro, su asistente Miguel Díaz-Canel y toda la mafia gobernante cubana parecen creer que una vez reabiertas las puertas al turismo internacional el 15 de noviembre vacacionistas de todo el mundo viajarán en masa jubilosos a la Isla.

Se equivocan. Siguen sin metabolizar que el 11 de julio de 2021 marcó el principio del fin del castrismo tal y como lo conocemos ahora. No entienden lo que está pasando en el país y que la crisis económica, social y política es ya irreversible. Y que no pueden lidiar con ella con las mismas bravuconerías de hace medio siglo, sin pagar un precio, pues ya no cuentan con capital político-ideológico alguno.

Maquiavelo, teórico del Estado moderno, sostenía que «gobernar es hacer creer».  Eso fue lo que hicieron Fidel Castro y su hermano durante un buen tiempo. Pero hoy, sobre todo luego del 11J, la dictadura ya no logra hacer creer nada a nadie. El grito popular de «Patria y Vida» es harto elocuente.

La revolución tecnológica comunicacional convirtió en obsoleta la otrora omnipresente y omnipotente maquinaria de propaganda. Ya no funciona ni fuera ni dentro de Cuba. La dictadura ya no puede hacerle creer al mundo lo «bien» que ha manejado la pandemia del Covid-19, y seguir vendiendo la imagen de que reina en el país una paradisíaca «tranquilidad social y política», ideal para vacacionar.

Son varios los factores los que impedirán ahora un turismo masivo en Cuba.  En países en los que la pandemia ha sido controlada y la población está bien vacunada no van a arriesgarse a ir a Cuba, cuyo Gobierno dejó colapsar el sistema de salud pública mientras dedicaba miles de millones de dólares a construir hoteles para los militares y solo 28 millones a ese devastado sector, y convirtió a Cuba en el país con mayor tasa de contagio de Covid-19 en América por negarse a recibir vacunas certificadas por la OMS, para crear una suya y ganar millones al exportarla.

Además, la economía cubana sufre una devastadora recesión que ya no tendrá solución hasta que se desmantele el estatismo comunista. Es incapaz de ofrecer un servicio de calidad al turista.

Se acabaron la «paz y seguridad» como ganchos para atraer turistas  

Por otra parte, y esto es clave, gracias a la revolución comunicacional mundial en el mundo se conoce la fascista represión en Cuba. La isla tropical dejó de ser el paraíso «seguro, sin tensiones sociales y políticas» que vendía al mundo la propaganda castrista. Salvo Haití, no hay otro país en Occidente más convulsionado social, política y económicamente que Cuba, total y visiblemente militarizada. Se hizo trizas el mito castrista de «la paz y seguridad» para atraer turistas.

Cuba no podrá volver a la postiza «normalidad» castrista anterior al 11J. No habrá un flujo masivo de turistas a una isla empobrecida como nunca en toda su historia y cuyo pueblo grita en las calles «Libertad» y «Abajo la dictadura».

Los pocos turistas que lleguen ahora a Cuba el 15N, y posteriormente, verán calles y plazas holladas por tropas antimotines, esbirros uniformados, y brigadas de civiles reclutados entre esbirros de vocación y lo que Marx llamaba el lumpen proletariado, armados con palos y cercando en sus viviendas a ciudadanos para impedir que salgan a las calles, o apaleando a pacíficos manifestantes.

Muchos turistas lamentarán el error de haber elegido a Cuba y no otro país caribeño. Y otros, los más, ya saben que sería un fiasco ir a Cuba. Están avisados y no lo harán.

Por la prensa independiente y las redes sociales a nivel global se sabe que hay 600 cubanos presos por haber participado en las manifestaciones del 11J; que los fiscales sumisos  la tiranía están pidiendo más de 20 años de cárcel a jóvenes que salieron a manifestarse el 11 y 12 de julio, pues la cúpula dictatorial les ordenó aplicar el delito de sedición, incluso a adolescentes. A Kendry Miranda, de 17 años, le piden 20 años de prisión.

A los jóvenes Emy, Yosney y Mackyani Román Rodríguez les solicitan 15, 20 y 25 años respectivamente. Roberto Pérez Fonseca fue condenado a diez años de cárcel por romper un cuadro de Fidel Castro. En total, 75 manifestantes del 11J podrían recibir sentencias entre 15 y 27 años de prisión, según la organización Justicia 11J, que consultó dos expedientes con las peticiones fiscales.

Ya antes de la pandemia el turismo en Cuba venía en picada

Pero lo que más hace avizorar que a partir del 15N no habrá resurrección del turismo masivo en Cuba es la incapacidad absoluta del régimen para ofrecer un buen servicio y competir con otros polos turísticos del Caribe debido a la devastadora crisis económica y financiera terminal del castrismo.

Es importante recordar que la afluencia de vacacionistas ya había comenzado a declinar antes del Covid-19. En 2019, antes de la pandemia, viajaron a Cuba 4,2 millones de turistas, 436.352 menos que en 2018, y casi un millón menos (800.000) de los que la dictadura tenía previsto para llegar a los cinco millones de visitantes.

Lo más significativo es que no solo viajaron menos estadounidenses debido a las sanciones aplicadas por la Administración Trump, sino que viajaron muchos menos turistas desde Canadá, el mayor emisor de visitantes a la Isla, y desde España, Italia, Francia, Gran Bretaña, Alemania y otros países de Europa, y de América Latina. Las visitas a Cuba desde los cinco principales emisores europeos cayeron en casi un 30%.

La tasa de ocupación hotelera en la Isla a fines de 2019 se hundió a un 14,7%. O sea, la industria turística cubana tenía desocupada el 85,3% de su capacidad total. Algo inaudito y que no ocurrió en ningún otro país.

República Dominicana a fines de 2019 tenía una tasa de ocupación hotelera de 68,3% y registró un 72% de promedio para todo el año. Esa nación vecina en 2019 recibió 6,4 millones de turistas que gastaron 4.468 millones de dólares. En Cuba los 4,2 millones de turistas gastaron 2.903 millones.

También en 2019 en Panamá 1,7 millones de turistas dejaron 4.521 millones; en Costa Rica los 3,1 millones de turistas gastaron 4.009 millones; Jamaica, 2,6 millones de visitantes dejaron 3.001 millones. Son todos datos oficiales.

Vale aclarar igualmente que los pocos aviones de Cubana de Aviación ya no pueden volar a Europa porque no cumplen con los requisitos mínimos de la Unión Europea para operar en el espacio aéreo europeo. La aerolínea castrista realiza sus escasos vuelos al viejo continente en aviones alquilados a la aerolínea española Plus Ultra. Ahora cuando Cubana va a buscar o llevar turistas a Europa buena parte de los ingresos no van a Cuba, sino a una compañía extranjera.

Qué distinto cuando Cuba era «explotada por el imperialismo». A fines de los años 50, según datos del historiador Alvaro Álvarez, Cubana de Aviación contaba con 17 aviones y transportaba 300.000 pasajeros, muchos de ellos en aviones Super G Constellation, los más grandes, confortables y modernos del mundo por entonces.

Definitivamente no habrá millones de turistas en Cuba no se sabe hasta cuándo, pero aún en el caso hipotético (improbable) de que llegasen a la Isla muchos turistas despistados y desinformados, junto a rusos portadores del Covid-19 y socialistas o personas nada sensibles al sufrimiento humano, ¿en qué se beneficiarían los cubanos de a pie que no sean cuentapropistas vinculados al turismo?

En nada. Las divisas captadas no serían para importar alimentos, medicinas, productos de higiene, combustibles, ni materias primas. Engrosarían las arcas de GAESA, del dictador Raúl Castro y sus apandillados. Perpetuarían su grotesca dolce vita.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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