Varios diarios critican al papa por evitar referirse a Putin o a Rusia en sus denuncias de la guerra

Expertos advierten que Francisco corre el riesgo de ser comparado con Pío XII, quien durante la Segunda Guerra Mundial evitó criticar a Hitler y las potencias del Eje.

El papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kirill en una reunión virtual, en el Vaticano, el 16 de marzo. REUTERS

El papa Francisco ha evitado estudiadamente referirse al presidente ruso, Vladimir Putin, o siquiera a Rusia misma, como los agresores en sus denuncias en torno a la guerra en Ucrania. Aunque dijo que cualquiera que justifique la violencia por motivos religiosos «profana el nombre de Dios», evitó también criticar al mayor defensor y apologista religioso de la guerra, Kirill I de Moscú, gran patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, publicó el diario The New York Times.

Según el rotativo estadounidense, «las razones de Francisco responden a un acto de equilibrio entre ser un jugador diplomático del mundo real con conciencia global, y ser un líder religioso responsable de la seguridad de su propio rebaño«.

Algunos de sus propios obispos y partidarios dentro de la Iglesia Católica, sin embargo, sostienen que el pontífice «corre el riesgo de deslizarse de su estatus de superioridad moral hacia el turbio terreno ocupado por figuras como el papa Pío XII», quien durante la Segunda Guerra evitó criticar a Hitler y las potencias del Eje cuando Alemania invadió Polonia y se dispuso a perpetrar el Holocausto.

David I. Kertzer, historiador experto en Italia y el Vaticano, dice que «el atolladero actual del papa Francisco tiene muchos puntos en común con la situación que enfrentó Pio XII«.

Para referirse a los horrores de la guerra, Pío usaba un lenguaje genérico, que hoy tiene reminiscencias en el que usa Francisco. «La posición que el papa está adoptando, o no adoptando, no está carente de riesgos», considera Kertzer.

Según The New York Times, «un reciente editorial del National Catholic Reporter, usualmente afín a Francisco, urgió al papa a denunciar a Putin».

«Sin importar lo que pase detrás de escena, es hora de que Francisco denuncie la verdad del criminal asalto a Ucrania«, señala la publicación. «Es hora de llamar las cosas por su nombre. Esta guerra es de Putin y es mala«.

El Vaticano enseguida salió en defensa de Francisco. En un editorial de portada del lunes pasado, el periódico vaticano L’Osservatore Romano señaló que «Francisco ha sido objeto de críticas de quienes esperan que en sus declaraciones públicas mencione explícitamente el nombre de Vladimir Putin y de Rusia, como si las palabras del pastor de la iglesia universal debieran reproducir los chillidos de un noticiero.«

El editorial, escrito por el influyente funcionario vaticano Andrea Tornielli, mantiene un tono áspero, y argumenta que el papa evitar nombrar a los agresores «no por cobardía o por prurito diplomático, sino para no cerrar la puerta, para dejar siempre abierto un resquicio que permita frenar el mal y salvar vidas humanas».

De acuerdo con el diario neoyorquino, en su defensa del papa, el editorial vaticano va mucho más allá de lo que Francisco hizo abiertamente, y argumenta que el Papa dejó al descubierto «la hipocresía del gobierno ruso» el 6 de marzo, cuando dijo: «Esta no es solo una operación militar, sino una guerra que siembra muerte, destrucción y miseria.»

El miércoles, Francisco y Kirill hablaron mediante una videoconferencia. Ambos manifestaron su esperanza «de que se pueda lograr una paz justa lo antes posible», según un comunicado del patriarcado de Moscú.

«Eso me llamó mucho la atención», dice Kertzer a The New York Times, y señala que durante la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII también solía decir que la verdadera paz requería justicia.

«Pero ese era el lenguaje usado por Hitler y Mussolini», ya que ambos dictadores decían que las injusticias del Tratado de Versalles impedían la paz verdadera y luego trataron de tergiversar el lenguaje cuidadosamente neutral del pontífice como evidencia de que estaba de acuerdo con ellos.

Kertzer dice que, si bien Francisco es diferente a Pío XII en muchos aspectos, «a sabiendas o no, en este momento él también se está prestando a que los rusos lo utilicen como argumento a su favor».

«El papel de los líderes religiosos puede parecer secundario frente a los horrores del campo de batalla en Ucrania. Pero la religión, o el misticismo cristiano, es fundamental para el proyecto nacionalista de Putin, tanto en Rusia como en el extranjero. Durante años, los populistas europeos e incluso algunos tradicionalistas de la Iglesia Católica vieron a Putin —que se reunió tres veces con Francisco—, como un verdadero defensor de la cristiandad por su adopción de la herencia cristiana y su oposición a los valores liberales», señala el rotativo estadounidense.

Dice que «los admiradores católicos de Putin han comparado al líder ruso con el Papa Juan Pablo II, de quien suele decirse que contribuyó a derrocar al comunismo soviético, porque tanto Putin como Juan Pablo II han exaltado la herencia cristiana compartida de Oriente y Occidente por encima de los valores seculares, ya sean comunistas o liberales».

En opinión de The New York Times«la visión nacionalista e imbuida de religión de Putin de un ‘Russky Mir’, un ‘Mundo Ruso’, hunde sus raíces insondables en el mito, más que en la historia real, pero es una ilusión avalada por el patriarca Cirilo. Y también es una de las grandes justificaciones de Putin para ir a la guerra».

En plena división entre las iglesias rusa y ucraniana, Francisco se convirtió en el primer pontífice que se reunió con un patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa. En ese encuentro en Cuba en 2016, Kirill y Francisco firmaron una declaración conjunta de objetivos comunes, que incluía evitar un conflicto armado en Ucrania.

«Ahora que Rusia ha provocado unilateralmente esa guerra, para sanar las heridas entre las iglesias de Oriente y Occidente y así cumplir con el proyecto de su pontificado, Francisco parece tener que pagar el costo de no culpar públicamente a Putin y a Kirill de abrir heridas reales y derramar sangre real. Y no está claro cuánto tiempo más será sostenible esa neutralidad papal».

«Sin duda, el papa está bajo presión«, concluyó Kertzer.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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