‘Trece años durmiendo en un corral’

Miguel Díaz-Canel y Ramiro Valdés demuestran que lo saben, pero eso no cambia nada. Miles de familias de Santiago de Cuba siguen esperando una solución para sus problemas de vivienda.

Exterior de la vivienda de una familia que espera solución para su caso en Santiago de Cuba. DIARIO DE CUBA

Cuando Enidia Trutié llegó a la sede del Gobierno de Santiago de Cuba «soñaba que la Revolución era el abrigo de los desposeídos«. Trece años después, su casa sigue apuntalada, el techo cayéndole encima la burocracia dilatando la solución.

Su historia es la de aquellos que cargan con el peso de la miseria y los tormentos de los suyos, pero también con la indiferencia del Estado, que no les ofrece una solución que los saque del hacinamiento y las condiciones insalubres.

Todo comenzó el 2 de junio de 2008, cuando se reunió con los funcionarios de Planificación Física. «Entonces me ilusioné con criar a mis hijos fuera del ‘corral’ donde duermen. Jamás pensé que llegaría a la vejez con la casa y la vida en un letargo. En este país se destruye más de lo que construye en favor del pueblo«, afirma cabizbaja. 

Pasados dos años, el 27 de enero de 2010, el Gobierno adoptó el Acuerdo #50, en virtud del cual le otorgaron una parcela, «que nunca me entregaron, aunque la pedía a gritos«, asegura Trutié.

Los años siguientes se los pasó rogando que la ayudaran a resolver el problema. «Hasta que en el 2018 me planté en el Partido, donde me recriminaron sin tener en cuenta que estaba cansada de peloteos y burlas». 

Un año después, le otorgaron otra área con el número 6.059, pero cuando llegó al puesto de mando, el técnico de urbanismo, Jobiel Simón Flores, le informó que «esa parcela tenía dueño».

Luego, le asignaron un terreno en San Pedrito, de donde las autoridades sacan a cientos de familias porque el barrio no cuenta con alcantarillado y se acumulan «los residuales de zanjas y letrinas que contaminan el agua que consumen los vecinos«, una situación similar a la de la cuartería donde vive.

El 12 de marzo del 2020, la Fiscalía determinó que había que dar solución a su problema. Pero en diciembre de ese año continuaban las evasivas. En la actualidad, Enidia sigue con el alma en vilo y no vislumbra una salida, solo que ahora está convencida de que «el socialismo y la sensibilidad no ligan«.
  
La misma historia con diferentes protagonistas

Entre ofensas, maltratos y papeleos transcurre la vida Dagoberto Kindelán, autor de una de las quejas más antiguas en los archivos de la ciudad de Santiago de Cuba.

«El (apartamento) interior donde vivía fue demolido en 2011. Seis años después me citaron para entregarme la llave. El bochorno que pasamos fue peor que dormir durante una década en rincones y cuartuchos«, asegura Kindelán, quien todavía espera «que coloquen el primer ladrillo».

Marisol Larrea es una de las 6.000 madres con tres o más hijos que vive en condiciones precarias y del Gobierno solo recibe justificaciones. Para este segmento poblacional en Santiago de Cuba solo se han edificado, desde 2019 a la fecha, 142 viviendas.

En tanto, Susel está entre los más de 900 damnificados por el huracán Sandy y otros fenómenos hidrometeorológicos, para quienes las soluciones constructivas ni siquiera han comenzado.   

Los vecinos de Calle 7, en el reparto Vista Alegre, reportaran en 2020 las afectaciones del inmueble donde conviven. Pero tienen que esperar hasta 2022 por una posible solución para su caso, porque en Santiago de Cuba los problemas de rehabilitación de viviendas se resuelven con dos años de demora… si hay suerte.

A los que llevan años esperando una respuesta se suman los que necesitan realizar algún trámite. En lo que va de año el territorio acumula unos 400 expedientes fuera de término.

La vivienda, la escasez de alimentos, el costo de la vida, los riesgos epidemiológicos y la distribución de agua, son los temas más recurrentes que plantean los electores a los delegados en las reuniones de rendición de cuentas.

«El Gobierno y el Partido ni prestan la atención debida ni tienen resultados«

Al analizar el avance del Plan de Construcción de Viviendas en Santiago de Cuba, el presidente Miguel Diaz-Canel criticó a la ciudad por ser una de las provincias incumplidoras del plan del año 2020 y tener un serio deterioro de su fondo habitacional.

Díaz Canel afirmó que «aunque faltan recursos, lo que se ausenta es la sensibilidad y el rigor en trabajo». Su crítica fue respaldada por el comandante Ramiro Valdés Menéndez, quien opinó que «el Gobierno y el Partido ni prestan la atención debida, ni tienen resultados«. 

Al rendir cuentas, la gobernadora de la provincia, Beatriz Johnson Urrutia, declaró que «explicar lo sucedido es tan difícil como decirle a más de mil familias santiagueras que en el año 2020 por irresponsabilidad nuestra no construimos sus viviendas. En el año 2021 no será igual».

La realidad desmiente a la funcionaria y confirma que al cierre del primer trimestre del presente año, en el municipio cabecera solo se habían concluido 53 viviendas por el plan estatal, 12 por la vía de los subsidios y 26 por esfuerzo propio.

A eso se suman los problemas de calidad, las ilegalidades y la negativa de las autoridades locales a legalizar los terrenos, aduciendo que no existen espacios para urbanizar.

Al respecto, Inés María Chapman, viceministra primera de Cuba, comentó que «en el país existen 25.385 solares que pueden ser utilizados para construir viviendas«, y muchos de ellos en el municipio de Santiago de Cuba, cuya población (509.971 habitantes) supera a las de las provincias de Mayabeque, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Avila y Artemisa.

En este contexto, el periódico oficial Sierra Maestra dedicó un reportaje en dos partes a ensalzar los «resultados» de la Dirección Provincial de la Vivienda durante los últimos siete años. 

En el reporte Mariana Denis Rojas, directora provincial, se ahoga en cifras y elude la responsabilidad institucional con las familias que han esperado por más tiempo y son las de más bajos ingresos.

Según la funcionaria, de 2015 a la fecha se han concluido 16.769 viviendas. Sin emargo, omite comentar que esa cifra representa menos del 50% de lo que se debió construir en la etapa. Algo similar sucede con la impermeabilización y reparación de los edificios multifamiliares, donde los trabajos no resolvieron las filtraciones, las fallas hidrosanitarias y los problemas eléctricos.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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