Tras las revelaciones de DIARIO DE CUBA, ‘parches’ a la falta de transparencia sobre el Covid-19 en Santiago

Las autoridades reconocen 176 contagios entre trabajadores de la salud y estudiantes de Ciencias Médicas.

Pesquisaje en Santiago de Cuba. TELE TURQUINO

Las autoridades de Santiago de Cuba admitieron en la tarde del jueves que al menos 176 trabajadores de la salud se han contagiado de Covid-19 debido a la violación de los protocolos y otras negligencias. Asimismo, el Laboratorio Farmacéutico Oriente publicó una inusual nota confirmando el fallecimiento de una trabajadora de su planta de sueros. Ambas informaciones aparecen después de que DIARIO DE CUBA reportara el miércoles la alarmante situación en la provincia, que pone en entredicho las cifras oficiales.

El doctor Luis Manet Lahera, director provincial de Higiene y Epidemiologia, dijo en una entrevista con Tele Turquino que entre el personal de la salud contagiado figuran médicos, enfermeras, radiólogos, laboratoristas y 32 estudiantes de Ciencias Médicas, fundamentalmente de los hospitales Ambrosio Grillo y el militar Joaquín Castillo Duany.

Manet afirmó que, de esa cifra, «solo» 70 especialistas se contagiaron en las instituciones sanitarias, en un intento por recuperar la credibilidad y frenar la repulsa generada por la falta de transparencia con que el Ministerio de Salud Pública oculta la gravedad de la contingencia.

La declaración del funcionario disparó la indignación popular, pues a los televidentes les pareció poco ético que se justifique el desastre, no se ofrezca una información fidedigna y solo se descorra a medias el velo de la censura.

«Lo que han hecho es poner un parche. Los médicos y las enfermeras apenas permanecen en sus casas y, obviando su sacrificio, los pintan como irresponsables que violan las normas, no se protegen, ponen en peligro a sus familias y arriesgan a sus barrios», opinó Lliliam, del reparto Sueño.

«Esta gente cuando no llega se pasa», comentó por su parte Fajardo. Resulta que los médicos más ‘indisciplinados’ son mujeres de entre 51 y 60 años, cuando sabemos que a esa edad las personas son quisquillosas. Y lo digo por mi esposa, que contrajo el virus en el hospital y dicen que fue en la casa, donde todos estamos sanos y hay más cuidado que en el hospital».

«¿Cómo le van a pedir al pueblo que eleve la percepción del riesgo, si los trabajadores de la salud son los primeros irresponsables?», dijo Juana, vecina de San Bartolomé, mientras que su cuñado Ruperto apuntó: «A golpe de mentira y fraude no acabarán con la pandemia, sino con la paciencia y la salud de los santiagueros».

Días atrás, Yamilé Acosta, vicerrectora del Instituto de Ciencias Médicas, explicó a la prensa que «4.055 estudiantes pesquisan diariamente a más de 221.000 personas y detectan entre 200 y 210 casos con insuficiencia respiratoria»; sin embargo, no utilizan ni guantes ni soluciones desinfectantes porque, a su juicio, «no les hacen falta».

Por lo que se infiere de esa cifra, en una semana los universitarios supervisan la salud de más de más de un millón de habitantes y atienden entre 1.200 y 1.400 pacientes con gripe o catarro. Lo difícil de creer es que ni uno solo se haya contagiado.

«A los directivos del MINSAP nadie los obliga a mentir. Ellos mienten porque quieren. Un médico que se respeta le dice la verdad a su pueblo y no se escuda en la manipulación y la falsedad», dijo Laritza, hermana de un fallecido por coronavirus en 2020.

Tras las declaraciones del jefe de la lucha epidemiológica en la provincia, resultó una sorpresa la nota oficial del Laboratorio Farmacéutico Oriente, que reconoció que el 29 de enero falleció Yuneisy Quiala Paizán, empleada en la planta de sueros.

En la nota, los directivos del laboratorio aseguran que a Quiala Paizán «se le realizó un PCR el día 25 de enero, resultando ‘negativo’; no obstante, por los síntomas que presentaba, se traslada al hospital Ambrosio Grillo, donde fallece a causa de una bronconeumonía bacteriana». Compañeros de trabajo y allegados consultados por DIARIO DE CUBA rechazan esa versión y creen que la mujer murió de coronavirus.

Este viernes amanecieron en los hospitales cerca de 1.000 pacientes, de ellos 649 positivos y 11 en terapia, de los cuales nueve se reportan en estado crítico y dos graves, según las cifras publicadas por el Gobierno.

Pero la situación que pudo constatar DIARIO DE CUBA esta semana en hospitales y morgues de la ciudad hace pensar que la realidad el Covid-19 es más grave que lo que admiten las autoridades y la prensa de Santiago.

«La situación con las defunciones es caótica, pues hay que colocar hasta dos féretros en cada sala para garantizar los velatorios», dijo el 31 de enero una empleada de la funeraria Bartolomé Masó. «Eso es sin contar a los muertos de la pandemia», añadió mostrando una lista con diez difuntos en el Hospital Ambrosio Grillo y 23 en el Juan Bruno Zayas, que iban a ser incinerados.

«Tenemos que priorizarlos porque no hay capacidad para conservarlos y pueden propagar la enfermedad», dijo.

Trabajadores del Cementerio de Santa Ifigenia dijeron por su parte que jamás habían visto una cantidad de defunciones tan grande, al punto que, por falta de espacio en las bóvedas y los nichos colectivos, en el mes de enero hubo que desviar sepelios hacia los poblados de El Caney, El Cristo y El Cobre.

En la tarde del 1 de febrero estaban en los cuerpos de guardia de los policlínicos Ramón López Peña, del reparto Chicharrones, y el José Martí, de la comunidad de edificios multifamiliares del mismo nombre, alrededor de 60 pacientes con test rápidos positivos, debido a que no había capacidad en los 26 centros de aislamiento del territorio. Muchos llevaban hasta tres días esperando.

Tomado De DIARIODECUBA

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