‘Son las personas las que generan la riqueza no el Estado’ advierte cubana

Foto de: referencia/ Fernando Medina Fernández en Cubahora

Una de esas reflexiones encontradas en las redes sociales, donde comienzas a leer y descubres maravillas. La cubana Madelyn Sardiñas Padrón, hace un razonamiento a la altura de la madurez de algunos profesionales de la isla con los pies muy puestos en la tierra y cuya sabiduría podría realmente encausar al país.

Sardiñas Padrón le responde con todas las letras a un artículo del diario Juventud Rebelde, en el cual el periodista José Alejandro Rodríguez, crea una apología del Estado, llamándole “Papá Estado” y volviendo al viejo discurso de que al gobierno ‘hay que agradecerle todo’.

La cubana responde desde su conocimiento y lo hace de manera magistral, preguntando: ¿por qué se subestima de manera irrespetuosa la inteligencia popular mediante el uso de estas frases?

Así fue su reflexión:

Ya va siendo agotador escuchar las frases “el Estado hace muchos esfuerzos para…” o “el Estado destina muchos recursos para…”.

Al escuchar estas frases en la voz de dirigentes del país y periodistas de nuestros medios oficiales de prensa, siento como si alguien hubiese olvidado que el Estado está para servir al pueblo y no al revés. Un Estado no es benévolo cuando adopta políticas y emprende acciones a favor del pueblo; ésa es su función. El Estado no es el poder en sí, sino el medio por el que el pueblo ejerce su poder, según se declara explícitamente en el artículo 3 de nuestra más reciente Carta Magna.

Resulta que NO es el Estado el que genera su presupuesto, sino la producción de bienes y servicios que ocurre en las diversas formas de gestión económica y que, dicho sea de paso, es el resultado de la contribución de todos los ciudadanos.

El simple hecho de comprar en una tienda genera ingresos al presupuesto del Estado. Por ejemplo, por cada tonelada de cuartos de pollo que se vende a 42.5 CUP/kg, el Estado recibe 4250 CUP, sólo por concepto del 10% de impuesto sobre las ventas, a menos que esas cadenas estén exentas de pagarlo. A esto se suman los impuestos por la utilización de la fuerza de trabajo y la contribución a la seguridad social que juntos implican el 17.5% del fondo de salario, así como el impuesto sobre utilidades, todo incluido en el precio que paga la población por este producto. Hágase este cálculo con todos los productos y se verán las cifras resultantes sólo por la comercialización minorista de bienes y servicios.

¿De dónde salen los dólares? ¡Igual! Del trabajo de los ciudadanos que laboran en empresas exportadoras de bienes y servicios, de la inversión extranjera que logran captar proyectos creados por cubanos, de créditos negociados por cubanos y de las remesas que reciben algunos cubanos. Son las personas las que generan las riquezas a través de estructuras del Estado; nunca el Estado en sí.

En Cuba la atención médica y la educación no son servicios lucrativos, pero tampoco son gratuitos. La diferencia radica en que se paga entre todos al precio de costo, esencia de la redistribución de las riquezas en que se basa el socialismo.

Ese mismo presupuesto, al que de una manera u otra aportan todos los ciudadanos y que sirve para cubrir los gastos que genera mantener las conquistas sociales financia, además, los salarios de todos los dirigentes y funcionarios de la administración pública, incluso los de esos mismos periodistas que repiten sin parar estas frases, sus condiciones de trabajo y, en algunos casos, hasta sus gastos personales adicionales.

Entonces, ¿por qué se subestima de manera irrespetuosa la inteligencia popular mediante el uso de estas frases?

Tomado De CUBITANOW

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