Sin electricidad muchas familias pobres de Santiago de Cuba que no pueden pagar las tarifas del Gobierno

‘Llevo una bola de días sin electricidad, cocinando con leña y espantándole los mosquitos a mis tres hijos a manotazos’, se queja una madre.

Santiago de Cuba. DIARIO DE CUBA

Bajo la idea de que «el cubano se ha acostumbrado a que el Estado le subsidie la vida», e ignorando que la inflación y las terapias de choque aplicadas por el Gobierno en la economía llevan a las familias a un callejón sin salida, se ejecutan cortes del servicio eléctrico en Santiago de Cuba.

Eliecer Sardiñas es uno de los cientos de clientes que han quedado «a oscuras«, sin que los funcionarios reparen en que su infracción no es «voluntaria», sino que simplemente su chequera apenas le alcanza «para subsistir y el costo de la tarifa continúa siendo excesivo«.

Como muchos en Van Van, un barrio marginal de la segunda ciudad en importancia de Cuba, Sardiñas anda con su carga de angustias y no deja de maldecir a la Tarea Ordenamiento porque, a su juicio, es la causante de su insolvencia.

«¡Llévense el contador pal fondo de la bahía!», gritó el jubilado en un arranque de ira. «En el puerto Guillermón Moncada me respetan como estibador y hombre de línea. Jamás tuve una deuda con nadie; pero, coño, no puedo pagar todos los meses 500 pesos por tres bombillos, un televisor, dos ventiladores rusos y una plancha que calienta cuando el diablo da tres gritos», enumeró Sardiñas.

Yarisbel es otra santiaguera que debe las facturas de los meses de noviembre y diciembre de 2021. Se considera víctima de los «apagones selectivos», como llama a los cortes a clientes que en su barrio, Los Cangrejitos, no pueden pagar las tarifas del Gobierno.

«De qué bondades habla el comunismo cuando llevo una bola de días sin electricidad, cocinando con leña y espantándole los mosquitos a mis tres hijos a manotazo vivo», dijo esta madre soltera que, en medio de la pobreza extrema, se enfrenta a precios del primer mundo.

Sentado en el parque de René Ramos, Raúl observa la ciudad y se siente «un muerto sin doliente». A la carestía, el desabastecimiento, la pandemia de Covid-19 y los retos que asume como padre de dos adolescentes que dejaron los estudios y andan en líos de pandillas, se añade el corte del fluido eléctrico en su cuartería, donde «no hay contadores y se hace un estimado colectivo».

Situaciones complicadas también se reportaron en el barrio de Santa Úrsula, en La Risueña y Sorribe, donde la Policía intervino para controlar a quienes alegaban que resultaba arbitrario cobrarles un gasto que nunca tuvieron, debido a la «doble facturación que hacen los cobradores para estafar a los clientes».

«Estos tipos son unos sinvergüenzas. El que cortó la corriente en mi casa fue el mismo que por 10.000 pesos conectó el taller de mi vecino al alumbrado público», se quejó Prudencio, residente en uno de los solares donde el tema de la electricidad caldea el ambiente.

«Se acabaron las concesiones y las gratuidades», fue la respuesta que recibió Alicia cuando llamó al puesto de mando para negociar su deuda y sufragar el monto de forma escalonada. «Al final, desconectaron el contador y quedé más aturdida por el insulto y los maltratos que por la falta de dinero».  

«El incremento salarial no sirve de nada en un país donde el dólar sube a diario«, dijo Minerva auxiliar de círculos infantiles. «El que formó los precios de la nueva tarifa eléctrica no previó que en el mejor de los casos nos endeudaba y en el peor nos dejaba con los bolsillos lisos».

Los impagos ponen contra las cuerdas a la Unión Eléctrica

La otra arista del problema la tiene la Unión Eléctrica, que asegura que la cadena de impagos mantiene contra las cuerdas su nivel de operaciones, el pago a los trabajadores y la vitalidad de la empresa.

Andrea Medina, directora Comercial de la entidad, explicó que a raíz de un período en que se aplazó el pago de las facturas debido a la pandemia de Covid-19, los más de 350.000 clientes del sector residencial de la provincia acumularon una deuda 6.200.000 pesos.

Para revertir el deterioro de la situación financiera se puso en práctica un cronograma de recaudación, que incluyó la extensión de los horarios de las oficinas comerciales y otras facilidades de pago a través de las plataformas digitales.

Como resultó insuficiente, las autoridades decretaron desconectar a clientes con pagos atrasados.

Según el periódico local Sierra Maestrason más de 17.000 los abonados que tienen atrasos en los pagos. La mayor cantidad de núcleos «morosos» (13.400) se localizan en la ciudad de Santiago de Cuba, con el panorama más crítico en las oficinas de La Ceiba y la comunidad de edificios multifamiliares Antonio Maceo.

Tal situación disparó las protestas, que se habían mantenido de forma intermitente desde que a principios de 2020 Miguel Díaz-Canel anunció la «situación coyuntural.

Con anterioridad, otra funcionaria explicó a Tele Turquino que la «nueva normalidad» y la necesidad de cubrir el salario de los trabajadores obligó a tomar medidas drásticas, como las de retirar el servicio a los deudores y eliminar las ilegalidades existentes.

La funcionaria reconoció los problemas con los estimados de consumo, «que afectan a las familias y generan insatisfacciones». Nada dijo de los cientos de tendederas que existen en Calle 13, el cordón de la miseria en Santiago de Cuba, una franja de barrios insalubres que bordea a la ciudad.

Según los funcionarios de la Unión Eléctrica, en lo adelante la desconexión del servicio se realizará pasados diez días del momento de notificación de lo consumido en el mes.

Aunque se anunció que las familias vulnerables recibirán un tratamiento diferenciado, con un contrato que establece de seis a 12 plazos de pago, en esta primera etapa no se exceptuó a ningún cliente con deuda.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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