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‘Si no tenía Covid-19, ¿por qué incineraron su cadáver con tanto sigilo?’

Junto a la indignación por la ocultación de información, crece en Santiago de Cuba el temor a la gravedad de la crisis.

Laboratorio Farmacéutico Oriente GRANMA

El fallecimiento de Yuneisy Quiala Paizán, reconocido a regañadientes por el Laboratorio Farmacéutico Oriente, donde trabajaba, confirmó que el Ministerio de Salud Pública oculta la gravedad de la crisis epidemiológica en Santiago de Cuba, uno de los epicentros del coronavirus en la Isla.

La publicación de su deceso suscitó los más diversos comentarios. Unos agradecieron su esclarecimiento y contrastaron la veracidad de las denuncias, que por lo general el Gobierno intenta desactivar con el calificativo de «actitudes mercenarias». Otros se sintieron defraudados al percibir que los desinforman e intentan «conducir» su reflexión sobre los hechos.

La muerte de Quiala Paizán puso en entredicho la eficacia del candidato vacunal Abdala, en contraposición con el triunfalismo con que los medios oficiales hablan de «las escasas reacciones adversas y el adecuado perfil inmunizador del prototipo». Reportes de la Agencia Cubana de Noticias y Cubadebate indicaron que «132 voluntarios a los que se les inoculó el inmunógeno pertenecían al Laboratorio Farmacéutico Oriente y la Empresa Comercializadora de Medicamentos».

Por otra parte, el fallecimiento de la mujer, que trabajaba en la planta de sueros, generó temores sobre una eventual contaminación de la producción.

«La verdad es la verdad, aunque traten de empañarla»

Trabajadores Laboratorio Farmacéutico Oriente consultados por DIARIO DE CUBA consideraron que «la gente se confió» porque supuestamente estaba protegida.

«A mí no me pincha más nadie hasta que certifiquen una vacuna, porque muchos tienen dudas de si la reacción de ese candidato le provocó la muerte a Yuneisy», dijo una empleada.

«Solo había un paso podálico. El escáner de temperatura lo pusieron a la carrera cuando explotó lo del coronavirus. Todos nos asustamos porque creíamos que estábamos inmunizados», añadió.

«Cuando hicieron los PCR y un grupo de trabajadores dieron positivos, el Consejo de Dirección puso el grito en las nubes», apuntó una operaria de otro turno en la planta de sueros.

«Al escuchar la causa de la muerte todos nos indignamos», agregó refiriéndose a que la versión oficial dijo que Quiala Paizán falleció por una «bronconeumonía bacteriana».

Al respecto, Yanet Castro, Mercedes Rodríguez, Salín Hung y Delbis Pineda criticaron en el perfil en Facebook del periodista oficialista Cuscó Tarradell que a muchas personas ingresadas por Covid-19 les ponen como causa de muerte «bronconeumonía».

«El Laboratorio Oriente se ha convertido en foco de Covid», escribió Josefina Campanioni en el portal de Tele Turquino. «Salieron 15 trabajadores positivos, entre éstos una hermana mía. Por ese foco yo estoy aislada y pasando un mal momento. La verdad es la verdad, aunque traten de empañarla».

Una familiar de la fallecida dijo que en su círculo más cercano hay inconformidad con el dictamen forense. «Si no tenía Covid, por qué incineraron su cadáver con tanto sigilo, no devolvieron sus pertenencias, nadie dijo dónde enterraron sus cenizas y mantienen a la familia en cuarentena y excluida».

El Laboratorio Farmacéutico Oriente reconoció la muerte de Yuneisy Quiala Paizán en su primera nota oficial en 45 años, que no obstante llegó con dos semanas de retraso.

La situación del Covid-19 en la provincia ya provocó la destitución de Guillermo Mora García como director provincial de Salud Pública.

Tomado De DIARIODECUBA

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