La prensa oficial vuelve a sacar un informe sobre la voluntad que tienen los cubanos al emplear las labores de cultivo propio, sin mencionar que se trata del enfrentamiento a la falta de comida

El hamabre y la necesidad obligan a los cubanos a sembrar en cualquier pedazo de tierra

Mientras el régimen castrista intenta convencer a los cubanos que eso de «sembrar en un pedacito de tierra» es una estrategia revolucionaria, la población se apega a este plan como una necesidad de saciar el hambre ante la creciente escasez de alimentos en Cuba.

La prensa oficial vuelve a sacar un informe sobre la voluntad que tienen los cubanos al emplear las labores de cultivo propio, sin mencionar que se trata del enfrentamiento a la falta de comida.

En esta oportunidad, publicaron un informe sobre un santiaguero identificado como Juan Daniel, que al tiempo en el que sembraba en un terreno de su comunidad, estaba cubriendo la fallas de limpieza de las autoridades, ya que en dicho espacio se concentraba la suciedad y basura.

Trascendió que este ciudadano es un militar retirado, que después de servir por tantos años al régimen, quedó sumergido en la miseria, por lo que se ha puesto a sembrar para enfrentar el hambre y la necesidad que pasa a diario, al igual que algunos familiares y vecinos.

«Es que solo son unos 200 me­tros cuadrados, en secano y trabaja­dos con instrumentos rústicos, pero cuando se le pone interés las cosas salen bien»,

mencionó el cubano.

De la siembra en el pedacito, esta persona ha logrado cosechar «variedades de plátano, yuca, maíz, boniato, berenjena, quimbom­bó, ají de cocina y ensalada, ñame, calabaza, tomate, habichuela, plan­tas medicinales y otras», según reseña el medio oficialista.

Juan Daniel cada vez le dedica más tiempo al cultivo, no solo por ser el coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de la zona 669 de la comunidad Petro Ca­sas, y como miembro no profesional del secretariado municipal de dicha organización; sino porque sabe que si la cosecha no se le pone la debida atención, puede arriesgar sus propios alimentos.

«Aquí nos unimos varios vecinos en emulación fraternal y el resulta­do es muy favorable: se aprovechan los espacios que antes eran del ma­rabú o la basura, reverdece el en­torno, se refuerza la alimentación en casa e igualmente la de aquellas personas a las que hacemos donati­vos, a la vez que se fortalece la vigi­lancia, pues nos organizamos para cuidar los sembrados»,

dijo el cubano que junto algunos conocidos siembra para no pasar hambre y necesidad.

En dicho Consejo Popular hay hasta el momento 120 los patios o parcelas sembradas de alimentos, por iniciativas para no morir de hambre y se estima que pronto deben haber otras 500, ya que la escasez de alimentos sigue en crecimiento.

La misma nota castrista indica que en Santiago de Cuba hay plantaciones en toda partes, incluso en algunos balcones, canaletas sobre las azoteas o en cualquier espacio.

La necesidad y el hambre no perdonan

La escasez de alimentos en Cuba toca a toda la población cubana, no distingue entre opositores y seguidores del régimen y tampoco entre profesiones.

Una profesora de Historia de Cuba tuvo que recurrir a la siembra de sus propios alimentos para enfrentar el hambre por el que ella y su familia estaban enfrentando, ya que con el bajo sueldo que posee, no puede costear el alto costo de la vida en la isla, ni siquiera para cubrir su alimentación.

Los cubanos se han visto en la necesidad de inventar nuevas recetas, sembrar en sus patios y cazar animales silvestres, ante el desabastecimiento y al misera a los que los tiene sumergido el régimen castrista, que solo busca enriquecerse, mientras el pueblo atraviesa por grandes necesidades.

Tomado De Cubanosporelmundo

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