Se manifestó pacíficamente y recibió una golpiza brutal: ahora la Fiscalía cubana pide para él siete años de cárcel

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Cuba
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios
Anuncios

Sus familiares ‘gritaremos más fuerte que nunca hasta que todos se enteren de que en Cuba no se cumplen las leyes, sí existen presos políticos, y mi hermano es uno de ellos’, dice la hermana de Andy García Lorenzo.

Andy García Lorenzo. ADN CUBA

El 29 de octubre se cumplía el décimo día de la huelga de hambre del cubano Andy García Lorenzo, plantado con otros dos presos —que abandonaron ya la protesta—. Andy, de 23 años, llevaba varios días orinando sangre debido a problemas renales que padece. «Le temblaban las manos y tenía muchos mareos, anemia y los triglicéridos altísimos», cuenta su hermana menor, Roxana García Lorenzo, a DIARIO DE CUBA.

Hasta ahora, y a pesar de la presión de la Seguridad del Estado, ella se había mantenido firme en su apoyo a la decisión de Andy de seguir en huelga, pero ese día le pidió que desistiera. Lo vio muy mal. Le leyó varios mensajes de amigos que le suplicaban que abandonara y, al final, el joven accedió.

Además, algunas de las demandas de la huelga ya se han cumplidoAndy García Lorenzo exigía la libertad de los presos políticos, que la Fiscalía acabara de enviarle la «petición fiscal», que esta no incluyera la cárcel, y que fuera atendido otro preso de su área que llevaba días enfermo sin que ningún médico lo viera. La última condición fue cumplida, y la segunda también, perversamente: el mismo día que Andy abandonó la huelga, la Fiscalía le informó oficialmente que quiere siete años de cárcel para él.

Como miles de cubanos, Andy salió a manifestarse el 11 de julio pacíficamente. En varios videos aparece tranquilo, gritando consignas. Incluso, en uno de ellos se nota cómo aleja a otros manifestantes de las cercanías de un oficialista que había salido a increparlos. «Todo el tiempo trató de evitar una confrontación. Él era pacífico», dice su hermana. Cuando lo fueron a detener, puso las manos en la nuca y se tiró en el piso. Sin embargo, le dieron una golpiza tal que, en la primera visita de su madre, en julio, tuvieron que ponerle una enguatada para que no se vieran los golpes.

Ahora, lo acusan de «desordenes públicos» y «desacato» por gritar «Díaz-Canel, singao».

«Pruebas hay muchas en las que se muestra claramente que todo el tiempo él estaba buscando la tranquilidad en medio de la marcha —cuenta su hermana a DIARIO DE CUBA—, por lo que nosotros, como familia, gritaremos más fuerte que nunca hasta que todos se enteren de que en Cuba no se cumplen las leyes, que sí existen presos políticos, que mi hermano es uno de ellos y que están pidiéndole años injustos de cárcel a todos ellos».

TOMADO DE DIARIODECUBA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.