‘Se cruzó un límite que nunca debió ser cruzado’, advierte un sacerdote cubano sobre las ‘Brigadas de respuesta rápida’

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‘Lo que no es un derecho es que para defender tus opciones elijas la violencia y levantes el puño armado contra tu hermano’, advierte el párroco Alberto Reyes.

Cubanos armados con estacas en un simulacro el domingo. CÉSPEDES / TWITTER

El sacerdote cubano Alberto Reyes advirtió que con la creación de las denominadas «Brigadas de respuesta rápida», turbas de paramilitares organizadas por el régimen cubano para agredir físicamente a los ciudadanos que protestan, «se cruzó un límite que nunca debió ser cruzado».

A propósito del nuevo llamado de Miguel Díaz-Canel a sus adeptos a «cerrar filas» y «enfrentar cualquier manifestación» contra el régimen, en referencia a la Marcha Cívica por el Cambio convocada para el 15 de noviembre, el párroco de la Arquidiócesis de Camagüey compartió una reflexión en su muro de Facebook.

Bajo el título «Brigadas de Violencia Rápida», Reyes recordó que las políticas de exclusión de los cubanos que no comparten los preceptos del régimen dieron lugar a la «idea diabólica de las llamadas ‘Brigadas de Respuesta Rápida’. Presentadas con la mítica y falsa propaganda del ‘pueblo enardecido que defiende su Revolución’, se cruzó un límite que nunca debió ser cruzado y que no debe ser cruzado por ninguna sociedad: enfrentar a hermanos contra hermanos, atacar a tus vecinos, a los tuyos, a tu propio pueblo».

«Hoy, cuando mucha gente nacida en esta tierra y parte de este pueblo alza la voz para pedir cambios a través del diálogo y del entendimiento pacífico, se vuelve a acudir a lo peor del ser humano: la violencia contra su propio hermano», señaló.

«Pero, ¿quién convoca a la violencia? Rostros conocidos pero anónimos, personas que nunca saldrán en una pantalla diciendo ni siquiera frases tan ambiguas como: ‘¡Defiendan a la Revolución!’. Cuando términos como golpear, agredir, reprimir se sobreentienden, podemos recurrir a los eufemismos del lenguaje. Pero nada de eso será dicho por los que tienen autoridad para decirlo, porque eso se llama ‘trabajo sucio’, y el poder real se cuida muy bien de no dejar huellas acusatorias», prosiguió.

«¿Quiénes están haciendo el ‘trabajo sucio’? Los mandos intermedios, personas encargadas de prepararlo todo pero que tal vez tampoco entrarán en acción: convocarán, mandarán a otros, empujarán, vigilarán desde las esquinas, pero tal vez se cuidarán muy bien de no salir nunca en una foto golpeando a otro junto a un cartel que diga: ‘¡Represor!»».

Por ello, advirtió Reyes, los ejecutores de la violencia serán «los de abajo, la masa desechable, los tontos útiles, los prescindibles, aquellos por los cuales, si se vira la tortilla, nadie moverá un dedo para defenderlos. O tal vez, personas que no quieren hacerlo, pero que sienten un miedo atroz a plantarse y a decir: ‘¡no lo voy a hacer!’; o personas que de tan comprometidas con el ‘sistema’ se debaten en lo que la psicología llama ‘conflicto de lealtades'».

Reyes subrayó que cree en «la libertad intrínseca del ser humano, creo en la capacidad humana de elegir la luz, creo en la fuerza del bien en la conciencia que permite tirar el bate a tierra y decir: ‘¡no lo voy a hacer!'».

«Y el momento para tomar esa decisión es ahora, no delante de un pueblo gritando ‘¡libertad!’. Porque cuando se está delante de un pueblo que se ha levantado para reclamar sus derechos, los miedos se despiertan y las alarmas se disparan, alimentadas por el instinto innato de la propia supervivencia. Y cuando esto llega, el alma viene absorbida por el túnel oscuro de la violencia».

Finalmente, el sacerdote recordó: «Todo en la vida tiene un precio. Ser libre tiene un precio, y ser esclavo también. Servir al poder y hacer el ‘trabajo sucio’ tiene un precio, como lo tiene plantarse y no dejar a otros que te usen para agredir. Salir a golpear a tus hermanos, tiene un precio; decir ‘no’ o, al menos, quedarte en casa, también lo tiene. Todos tendremos que pagar por lo que elijamos, pero eso ni se piensa ni se decide en medio de una multitud».

«Este es el momento, el hoy, el ahora, el presente todavía sereno es el momento de reconocer que tu opción política, sea la que sea, es válida y tienes derecho a defenderla, pero lo que no es válido, lo que es inadmisible, lo que no es un derecho, es que para defender tus opciones elijas la violencia y levantes el puño armado contra tu hermano», finalizó.

Las palabras de Reyes se hacen públicas después que a través de las redes sociales circularan imágenes de grupos de trabajadores y vecinos en sus Comités de Defensa de la Revolución (CDR) portando estacas de madera y objetos contundentes de metal, los que usan habitualmente las «Brigadas de respuesta rápida» para reprimir a activistas y opositores.

De acuerdo con algunos reportes en redes y en la prensa oficial, esos episodios tuvieron lugar el domingo, cuando en varias zonas de Cuba se celebró una jornada de preparación para la defensa que incluyó simulacros de acciones represivas contra manifestaciones.

Después del 11J, el régimen ha buscado, por un lado, criminalizar a los participantes e implantar una atmósfera de terror para evitar que algo así se repita, al tiempo que ha buscado organizar grupos paramilitares al llamado de defender el país, algo que Fidel Castro convirtió en una práctica común tras su arribo al poder.  

TOMADO DE DIARIODECUBA

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