Un operativo policial, a finales de la semana anterior, decomisó aproximadamente 3 mil libras de carne de cerdo a los vendedores del Mercado de Buen Viaje en Villa Clara. Desde entonces los cuentapropistas se marcharon por temor a la multas y represalias

Un operativo policial, a finales de la semana anterior, decomisó aproximadamente 3 mil libras de carne de cerdo a los vendedores del Mercado de Buen Viaje en Villa Clara. Desde entonces los cuentapropistas se marcharon por temor a la multas y represalias.

Según un reportaje del medio independiente CubaNet, esa zona se divide en dos mercados, uno estatal generalmente desabastecido y con precios módicos y uno privado, donde los productos son más costosos, pero existe variedad. El cierre del mercado privado obliga a los santaclareños a realizar inmensas colas para adquirir lo poco que provee el régimen.

Los trabajadores privados vendían en sus propias casas o en puestos fijos que pagaban mensualmente a modo de alquiler. A pesar de los desagravios que causa la ausencia de estos vendedores en la plaza los medios oficiales no han mencionado el mercado vacío ni las causas que lo originaron.

CubaNet entrevistó a uno de los carretilleros del área, Heriberto Velazco vende cebolla y cilantro y decidió irse con el fin de evitar problemas. Sobre el operativo de las fuerzas policiales del régimen dijo “Eso fue el sábado. Mira, salían policías de hasta debajo de las piedras. La cosa se puso mala y los cuentapropistas empezaron a recoger todo lo que tenían y a esconder otras cosas para que no se las decomisaran. Por ejemplo, la malanga, que les dijeron que no la podían vender a ese precio que tenían”.

Los altos precios de las viandas y hortalizas comercializadas antes allí responden a que la compra se les hace a terceros; y además, los cuentapropista deben correr con los gastos de transportación y estiba. 

Los campesinos te los venden al precio que a ellos les convenga y por cantidades. Tampoco te los ponen muy baratos, porque ellos pasan mucho trabajo para lograr las cosechas. Nosotros tenemos que pagar el transporte y la mano de obra para que te suban las cosas al camión y para que, muchas veces, te la empaqueten y te la descarguen después. Los precios no los ponemos así porque queramos sacarles el triple como dicen por ahí, es porque, al final, mi familia también tiene que comer y vivir, y la vida está muy dura”, informó a CubaNet Miladis Camacho, esposa de uno de los cuentapropistas.

Otro negociante dijo que: “El operativo fue grande. Yo me quedé, porque mis papeles están en regla. Si te cogen con un camión aquí descargando mercancía te parten las patas. La gente se fue porque nadie se quiere arriesgar, pero ahora el pueblo es el que paga las consecuencias”, señaló el medio.

Por otra parte, en la capital cubana el régimen mantiene el permiso de venta de productos del agro por parte de carretilleros e incorpora, no obstante, “la tarea denominada lucha contra coleros”. Desde hace meses los coleros están en la mirilla de la dictadura y lo que hacen figura como la nueva “actividad ilícita”.

Los carretilleros fueron, en su momento, un blanco de las prohibiciones del sistema imperante en Cuba porque, decían las autoridades, esta figura del trabajo por cuenta propia aparecía para encarecer los productos y enredar la cadena del agro. 

Tomado De ADNCUBA

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