«Saldremos a la calle sin ningún temor el 15N», dice el profesor despedido en Cienfuegos

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Entrevista a David Alfredo Martínez Espinosa, expulsado por manifestarse «con abierto desafío y crítica de nuestro sistema político»

«En caso de que no logre recuperar mi trabajo, intentaré sacar una patente para dar clases particulares», dijo Martínez Espinosa. (Facebook)

El profesor David Alfredo Martínez Espinosa fue despedido este martes como docente de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos por publicar en plataformas digitales «cuestionamientos en contra del proceso social cubano» y manifestarse «con abierto desafío y crítica de nuestro sistema político».

Así dice la resolución firmada por la rectora del centro universitario, Arelys Falcón Hernández, donde a Martínez Espinosa se le «revoca» la categoría de profesor instructor del Departamento de Formación Básica General.

Como consecuencia de ello, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba ha denunciado a Arelys Falcón Hernández, a la que tiene catalogada, en palabras del director de la ONG, Juan Antonio Blanco, como una «represora de cuello blanco».

Martínez Espinosa es parte del equipo coordinador del grupo Archipiélago, que ha convocado a manifestaciones pacíficas en varias ciudades de la Isla para el próximo 15 de noviembre, y su caso no es único. Este mismo miércoles, el doctor Manuel Guerra, quien lleva meses denunciando públicamente las deficiencias del sistema de salud y también es miembro de la coordinación de la plataforma, anunció que las autoridades lo apartaron de su puesto de trabajo, a la vez que le sugirieron que podía «salir del país».

«Mi maduración no ha sido ideológica sino política. Yo he pasado de ser una persona totalmente anticomunista pasiva a ser una persona anticomunista militante»

Frente al acoso de la Seguridad del Estado, el profesor Martínez Espinosa lo tiene claro: la respuesta es el civismo. Así conversó con 14ymedio.

Pregunta. ¿Cuándo empezó el cuestionamiento en su contra por expresar sus ideas políticas?

Respuesta. En marzo pasado, cuando la rectora me citó para cuestionarme por mi defensa a Tania Bruguera en redes sociales y por llamar mentiroso al noticiero de Televisión Cubana por la campaña de difamación contra la artista. Fue la primera vez que me amenazó con la expulsión laboral. Salí con mucho temor de allí y puse en modo oculto mi publicación sobre Bruguera y todo lo que tenía de política. Después, a raíz del valor de muchos otros patriotas y ciudadanos de dentro de Cuba que estaban dispuestos a arriesgarlo todo por defender sus ideas y sus derechos, fui agarrando un poco más de valor, y ya en junio fue el momento clímax en el que decidí quitarme la careta.

P. ¿Qué momentos señalaría como relevantes en su cuestionamiento al sistema cubano, qué veía que lo llevaban a decir: «esto no está bien»?

R. Mi maduración no ha sido ideológica sino política. Yo he pasado de ser una persona totalmente anticomunista pasiva a ser una persona anticomunista militante. Es una cuestión de militancia no de ideología. Tengo serias sospechas de la bondad de la Revolución desde que tengo 18 años. Lo que ha influido en que pase de la vida pasiva al activismo cívico es el ejemplo de otros que así lo han hecho. Una palabra orienta, un ejemplo arrastra. El 27N, el MSI [Movimiento San Isidro], personas como Iliana Hernández, Katherine Bisquet, Omara Ruiz Urquiola, Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Obsorbo o Denis Solís me inspiraron mucho.

«A raíz del valor de muchos otros patriotas y ciudadanos de dentro de Cuba que estaban dispuestos a arriesgarlo todo por defender sus ideas y sus derechos, fui agarrando un poco más de valor»

P. ¿Cómo vivió el 11J?

R. El 11 de julio fue un día muy espontáneo, fue un estallido social. Yo lo vi en las redes sociales, a mí nadie me convocó, me sumé por voluntad propia. Aquí en Cienfuegos comenzó en el parque Martí y en una marcha espontánea e improvisada fuimos hasta la sede del Partido Provincial. Nadie iba pensando en cometer actos vandálicos ni de violencia en lo más mínimo. Tampoco escuché a nadie decir que atacáramos al Partido ni que lanzáramos piedras ni palos. Solo íbamos a protestar, a manifestar nuestro descontento de manera muy pacífica y cívica. Los únicos actos violentos que presencié vinieron de los agentes comunistas, de los policías uniformados o vestidos de civil. Vi cómo metían contra el piso a los ciudadanos, cómo les daban palos, tonfas, subiéndolos a camiones como si fueran animales.

No me detuvieron, fui de esos que pudieron escapar, y ni siquiera corrí –del miedo me dio por quedarme quieto–, pero a varios que vi sí se los llevaron y estuvieron detenidos, desaparecidos durante seis o siete días; de algunos ni siquiera sus familiares sabían en qué estación los tenían. El Gobierno después dijo que no había desaparecidos porque sabía dónde estaba cada uno, ¡pero faltara más!, es como si yo dijera que en la dictadura argentina no hubo desaparecido porque Videla [Jorge Rafael Videla] y sus militares sabían en qué lugar del mar lanzaban a los desaparecidos. Es una falta de respeto y una tomadura de pelo el creernos imbéciles.

P. ¿Se atreve a aventurar qué pasará el 15N?

R. Me parece la iniciativa cívica y ciudadana más importante de los últimos tiempos en Cuba, porque está pensada desde la tranquilidad y la parsimonia. No resto méritos a la oposición clásica y sus iniciativas de antes, al contrario. Nosotros estamos haciendo esto para agotar todas las vías legales que el propio régimen nos da. Cada vez son menos, y precisamente este ejercicio tiene ese objetivo: demostrar cuán representativas son esas supuestas leyes a favor del pueblo cubano, cuando somos personas de aquí adentro, trabajadores, ciudadanos comunes, los que solicitamos ejercer los derechos que supuestamente la Constitución nos garantiza.

«Si no nos dejan, pues desde nuestras ventanas y portales gritaremos, haremos nuestra manifestación, colgaremos sábanas, buscaremos nuestras alternativas»

Todo parece indicar que ellos van a reaccionar de manera muy violenta el 15N y eso está logrando que muchas personas que estaban dispuestas a asistir ya no quieran salir por miedo. No obstante, sí hay un grupo de ciudadanos que estamos dispuestos a que nos maten, a que nos partan la cabeza, pero vamos a salir a las calles sin ningún temor. Es el precio que nos pide Cuba a los patriotas de hoy y es lo que tenemos que hacer nosotros sin lugar a dudas. Allí estaremos mientras nos dejen salir. Si no nos dejan, pues desde nuestras ventanas y portales gritaremos, haremos nuestra manifestación, colgaremos sábanas, buscaremos nuestras alternativas.

P. ¿Qué piensa hacer sobre su expulsión de la universidad?

R. Voy a recurrir al Órgano de Justicia Laboral de Base, que es la primera instancia en la que tengo que reclamar. Posiblemente tenga que hasta acudir a abogados de defensa laboral, porque es evidente que he sido víctima de una discriminación por motivos políticos. Uno de los principios de Archipiélago es apostar por el civismo ante todo. En caso de que no logre recuperar mi trabajo, intentaré sacar una patente para dar clases particulares, porque es muy poco probable que me contraten como ingeniero en algún establecimiento estatal. Intentaré agotar todas las vías.

TOMADO DE 14MEDIO

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