Desde que inició la pandemia del coronavirus, la dictadura arreció su discurso de víctima, culpando a los propios cubanos por las escasez que atraviesa a nación comunista, mientras que las tiendas en dólares están totalmente abastecidas, pero cuyos productos no pueden ser adquiridos por la mayoría de los cubanos.

El régimen culpa al pueblo de la grave crisis que atraviesa Cuba

En la Cuba comunista el hambre es considerada un delito al que llaman “acaparamiento” y que es penado con varios meses de prisión. De acuerdo con medios del régimen de La Habana, en Santiago de Cuba unas mil 22 personas fueron acusadas por presuntos delitos de acaparamiento, desobediencia, propagación de epidemias y actividad económica ilícita desde que inició al brote del coronavirus en la provincia.

Maritza Paredes, fiscal jefa de la provincia, detalla que se llevaron a cabo 888 procesos penales contra los llamados “coleros” y “revendedores”, quienes son el nuevo blanco de la dictadura a quienes culpa del desabastecimiento crítico que sufre el país. Además, aquellas que “violaron las regulaciones sanitarias” establecidas para enfrentar a la COVID-19, también sufrieron las arbitrariedades castristas.

«No usar el nasobuco en concentraciones de personas, transportes públicos y privados, además de incurrir en actos de desobediencia y atentados contra agentes que en ejercicio de sus funciones», detalla en reporte del diario Sierra Maestra, sin justificar por supuesto las enormes colas para alimentos que se forman en varias provincias del país.

El reporte detalla además una extensa lista de presuntos delitos a los que el castrismo recurre para poder evitar que los cubanos puedan tener algo de comida guardada en vista de la aguda escasez que enfrenta la nación comunista, producto de las malas políticas económicas y productivas. Estos cargos inventados son los de especulación, receptación, acaparamiento y apropiación indebida, que están amparados bajo el 8.3 del Código Penal.

En las calles de Cuba se aprecian largas filas de personas, a pesar del empeño del régimen perseguir a los llamados coleros.

El medio dedicó especial atención a los llamados «coleros» y revendedores de turnos en las tiendas del municipio cabecera, con marcada presencia en la calle Enramadas, donde se concentra el mayor número de establecimientos comerciales.

Desde que inició la pandemia del coronavirus, la dictadura arreció su discurso de víctima, culpando a los propios cubanos por las escasez que atraviesa a nación comunista, mientras que las tiendas en dólares están totalmente abastecidas, pero cuyos productos no pueden ser adquiridos por la mayoría de los cubanos.

Tomado De Cubanosporelmundo

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