“Propaganda difamatoria”: así llama el régimen a la miseria diaria que vive Cuba

Algunos funcionarios creen que las historias que aparecen en medios y redes todos los días son inventos de la oposición

Un niño desaparecido que nunca fue buscado por las autoridades y cuya familia fue amenazada; madres con hijos presos injustamente; un anciano que vive en una parada de ómnibus; otro anciano que falleció por negligencia médica; madres embarazadas desalojadas con sus hijos. Algunos de entre miles de casos que muestran la realidad de Cuba. (Collage: Facebook/Twitter)

Este sábado, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos de Cossio, calificó como “propaganda difamatoria” las historias que miles de cubanos viven día a día, y que muestran en distintos niveles las carencias generales del país.

En su cuenta de Twitter, el funcionario acusó a la oposición de tener recursos ilimitados, que según él le permiten inventar historias hechas con el único propósito de apelar a la fibra sensible del lector.

“La industria de propaganda difamatoria contra Cuba cuenta con tantos recursos, que es capaz de inventar y diseminar a diario decenas de historias sobre múltiples facetas de la vida, apelando e influyendo sobre los sentimientos de audiencias quirúrgicamente seleccionadas”, escribió en la red social.

Aunque el tuit anterior no es directo, en el sentido de que no hace mención específica de algún medio u organización, claramente se trata de una alusión a las historias presentadas a diario -y, en efecto, “por decenas”- en la prensa independiente, y muchas veces también en redes sociales.

De Cossio acusa de esta manera a las denuncias presentadas por madres solteras, ancianos desprotegidos, padres de hijos con discapacidad, o la población en general, de ser falsos instrumentos de “propaganda” contra el gobierno.

Si bien la acusación no es nueva, pues en múltiples ocasiones se ha atentado desde el régimen contra la oposición, acusándola de “calumniar” la buena imagen de sus dirigentes, en esta ocasión el ataque toma un aire más cínico al referir a las historias de la vida diaria de su propia población.

Menciona que son historias que conmueven solo a “audiencias quirúrgicamente seleccionadas”. ¿Cómo cuáles? Aquellas con sentimientos humanos y por ello cualquier miembro de la política cubana queda automáticamente excluido del criterio, supongo, porque resulta inconcebible el conocer ese día a día y no sentir nada.

Por ello la incredulidad que muestra el gobierno respecto al nivel de las carencias y la negligencia que enfrentan diariamente sus ciudadanos, en temas como salud, vivienda, servicios públicos, alimentación, resulta franca y sencillamente indignante.

Un punto es cuestionar o poner en duda la palabra de activistas y organizaciones que directamente buscan un cambio político y, por lógica, resultan un inconveniente para los dirigentes actuales. Pero cuestionar, o mostrar incredulidad, a la palabra del cubano “de a pie”, que el gobierno conoce perfectamente, al que sabe bien cuánto le están quitando, porque de ello vive y depende, parece sencillamente desvergonzado.

Aquí el funcionario parece el ofendido, y esta “indignación” le nace el mismo día que una madre cubana falleció junto a su bebé por una cesárea mal ejecutada; la misma semana que se confirmó que no habrá suficiente leche para los niños con discapacidad; el mismo mes que se han presentado apagones esporádicos y se ha declarado escasez de pan; y en un momento que casi un millar de presos políticos aguardan en las cárceles.

Ofenderse por acusaciones -además presentadas con pruebas- de injusticias tan simples como la falta de leche para los niños; las negligencias médicas por falta de preparación o insumos; o la mala calidad del agua potable y el servicio eléctrico, es el equivalente a gran escala del marido violento que tira de “loca” a su mujer porque se queja de los golpes o los insultos.

Porque todos los anteriores no son casos “armados” y presentados por la oposición con sus supuestos “recursos ilimitados” -no es tampoco como que la oposición tenga la facilidad de moverse, hacer y deshacer por Cuba como quisiera- son fragmentos de la vida cotidiana de una población en la miseria.

Y es que en las familias a las que medios como CubaNetDiario de Cuba o Periódico Cubano, dan voz, no existe una única carencia, aunque sea un problema específico el que denuncien en ese momento.

La mamá soltera con tres hijos -dos de ellos enfermos- que pide un lugar para resguardarse porque su vivienda está en riesgo de derrumbe, enfrenta también la escasez de medicamentos, la falta de acceso a ciertos alimentos, quizá problemas de agua potable.

El anciano que no puede trabajar y vive de la caridad de sus vecinos, además de las carencias obvias del momento, enfrentó un sistema sin garantías de jubilación digna, una crisis que le impidió ahorrar para el futuro por tener que vivir al día, una escasez generalizada que limita también la ayuda que recibe en la actualidad.

No sé realmente de cuántos recursos habla el viceministro; cuánto cree que se le puede pagar a una persona para que acepte vivir en condiciones infrahumanas por años y así juntar todas las pruebas necesarias para presentar su historia; o de dónde cree que se sacan las viviendas ruinosas que aparecen en las fotografías.

De momento solo podemos decirle que si de verdad cree que las historias que “por decenas” aparecen en redes y medios todos los días son propaganda, tal vez el régimen debería considerar contratar a los opositores en vez de encarcelarlos. Porque la credibilidad de sus denuncias supera con creces la verdadera propaganda: todos los posteos oficialistas que insisten en negar una realidad que está más que comprobada.

TOMADO DE PERIODICOCUBANO

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