Programación de la televisión estatal cubana: ‘otra pandemia insoportable’

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El Estado que confina es quien decide qué pueden ver los ciudadanos. El resultado es ‘una programación pandémica-revolucionaria, que no se la espantan ni los viejos’.

Dos niños miran la televisión en Cuba. ESCAMBRAY

En la ventana de Alexander siempre hay cola para copiar series, películas, novelas, animados y eventos deportivos. Para muchos en Los Sitios, es una especie de héroe: salva al barrio del aburrimiento que significa la programación de televisión estatal cubana, y es el único de los «paqueteros» que no ha incrementado mucho los precios del servicio tras la «Tarea Ordenamiento».

«¿Para qué voy a subir los precios, si mientras la programación cubana siga siendo la misma yo tengo una clientela permanente, desesperada por variar lo que hay en la pantalla en sus televisores? La competencia es fácil, por mucho que se diga, cada día son menos los cubanos que consumen la programación de la televisión estatal, y menos en estos tiempos de pandemia» de Covid-19, comentó Alexander con la aprobación de una docena de clientes.

«La programación es simplemente insoportable. Desde que tengo diez años estoy viendo los mismos muñequitos y las mismas aventuras», dijo Yusniel Damián, un adolescente de 12 años de edad. Aseguró que solo ve la televisión «para las teleclases».

«Con la pandemia creo que ha ido a peor. Los niños no podemos estar en las calles porque multan a nuestros padres, y solo nos queda la televisión como entretenimiento. La mesada que me da mi papá me la gasto aquí, copiando de muñequitos y películas que jamás ponen en la televisión. No entiendo, si existen tantas cosas, por qué en los canales cubanos siempre ponen lo mismo«, se quejó el adolescente.

Habaneros preguntados por la programación televisiva coincidieron en que es «pésima» y «repetitiva». Algunos, como Tatiana Figueroa López, abuela de cuatro menores de edad, señalaron que, más allá de lo relacionado con el VIII Congreso del Partido Comunista, la «propaganda política» ha aumentado en la parrilla audiovisual que el estatal Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) ofrece a la familia cubana.

«Pensé que la programación iba a ser más rica», para compensar el encierro de la pandemia, «menos cansona que esa veraniega que siempre se anunciaba como renovada y fresca. Pero ha sido peor, teniendo en cuenta que toda la familia está confinada», dijo Figueroa López.

«Abunda mucho esa propaganda fea que ya no da gracia con un mensaje que ya nadie se cree. Si me preguntan, creo que es irrespetuoso para millones de personas que llevamos un año encerrados sin ninguna otra opción recreativa», añadió.

Entre los programas más criticados por los habaneros esta Sabe a chef, que se transmite los domingos a las 12:30PM. Para un ama de casa como Leonor Fuentes Amorós, «un programa como este solo es posible haber sido aprobado por una mentalidad distante de la realidad cubana«.

«Los domingos y en horario de almuerzo, en medio de una pandemia que además de contagios solo ha traído colas y escasez de alimentos con los consabidos aumentos de precios… ¿Cómo se le ocurre a alguien transmitir un programa con recetas de cocina tales como torrejas o picadillo de pollo relleno? Es una falta de respeto enorme cuando un cartón de huevos llega a costar 350 pesos«, fustigó Fuentes Amorós, quien no se puede permitir el lujo de contratar el servicio de la Antena o de ir todos los días a copiar capítulos de novelas, o animados para sus hijos.

El servicio de la Antena, ya no tan hostigado por la Policía, actualmente tiene un costo mensual de 400 pesos. El servicio de red para acceder al Paquete o los juegos en línea, después de los costos de cables y conexiones, alcanza un precio mensual de 250 pesos. La copia de cada capítulo de novela o serie, tras el «reordenamiento monetario y cambiario» aumentó a dos o tres pesos, mientras cada película llega a costar cinco pesos la copia.

«Me deprime ver como mis tres hijos pequeños se aburren con la programación sin que tengan otra opción. La televisión estatal no ha hecho nada por los cubanos en todo este tiempo de pandemia. ¿Quién coño programa la televisión?», cuestionó Fuentes Amorós.

Los que navegan con un poco más de suerte frente a la oferta televisiva son los fanáticos al deporte. Tele Rebelde es el canal con más teleaudiencia durante la pandemia, después de que varios deportes, como el fútbol, reanudaran sus eventos.

«A mí me salva el deporte, aunque pongan eventos viejos», dijo Juan Eladio Nápoles, de 71 años de edad, quien solo sintoniza en su viejo Panda las señales de Tele Rebelde, canal exclusivo para deportes.

«Fuera del deporte y el parte meteorológico del Noticiero, en la televisión no se puede ver más nada. Es muy aburrida, con programas que realmente no entretienen, no educan, no informan.

Desde documentales y películas viejas hasta otros programas que para los cubanos ni siquiera tienen sentido«, comentó.

«Creí que con la pandemia abrirían más el diapasón, como lo que veo en la antena de mi vecino. Pero no, ha sido una programación pandémica revolucionaria, que no se espantan ni los viejos», concluyó Nápoles.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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