¿Por qué la ONU dona 42 millones de dólares a Cuba sin exigir que llegue a los damnificados?

‘Los altos funcionarios de la ONU debieron exigir por escrito al Gobierno cubano un compromiso de que la donación de veras va a llegar, y gratuitamente, a los damnificados por el huracán Ian.’

Una casa destruida por el huracán Ian, Pinar del Río. AFP

Dadas las denuncias y el hecho reiteradamente comprobado de que el régimen castrista secuestra las donaciones internacionales de ayuda humanitaria, los altos funcionarios de la ONU debieron exigir por escrito al Gobierno cubano un compromiso de que la donación ya anunciada de veras va a llegar, y gratuitamente, a los damnificados por el huracán Ian.

También debieron hacerlo la Unión Europea (UE) y el Gobierno de Canadá, a cargo del izquierdista Justin Trudeau. Pero nadie lo hizo. Como si sus embajadores en La Habana no fueran testigos de la habitual malversación castrista de fondos y productos (porque eso es exactamente) que llegan a Cuba en calidad de ayuda humanitaria.

El 12 de octubre, la ONU anunció «un plan de acción de 42 millones de dólares» para apoyar a unas 800.000 personas de las provincias de Pinar del Río y Artemisa, afectadas el ciclón mencionado.

Por su parte, la UE reveló que entregará (o ya entregó) a la dictadura cubana un millón de euros para ayudar a los damnificados. «Nuestra ayuda de emergencia ayudará a brindar apoyo vital a los afectados directamente en el terreno», aseguró el comisario de Gestión de Crisis, Janez Lenarčič.

Y la Embajada de Canadá en Cuba el 14 de octubre informó de la entrega de un donativo a las autoridades cubanas de 1,2 millones de dólares en suministros médicos para la población afectada por el incendio en la base de supertanqueros de Matanzas y luego por el huracán Ian.

En caliente, al leer la noticia de la ayuda canadiense, el activista cubano Félix Llerena, embajador juvenil para Cuba de la organización Youth and Democracy in the Americas, preguntó: «¿Lo entregó a la Iglesia o a grupos caritativos? ¿O al Estado totalitario que se roba las donaciones y luego las vende al pueblo?»

Con respecto al plato fuerte, la donación de la ONU, el portavoz Stéphane Dujarric explicó que el plan de los 42 millones de dólares se enfocará en vivienda, salud, educación, seguridad alimentaria, acceso a agua potable y electricidad. Para financiar el plan la ONU ha desembolsado ya 7,8 millones de dólares de su Fondo Central para Respuesta a Emergencias y 3,7 millones de dólares del presupuesto destinado a su equipo en Cuba. O sea, 11,5 millones de dólares para empezar.

Humanitariamente buena noticia, pero…

Sin duda, humanitariamente la noticia es magnífica. Solo en materia de vivienda el huracán en Pinar del Río derrumbó totalmente 11.524 viviendas y destruyó parcialmente 49.091. Lo que pasa es que de esos 42 millones de dólares de la ONU, y de los otros dos millones de dólares los damnificados recibirán muy poco, tal vez extremadamente poco, al menos gratuitamente. Así lo augura la experiencia que hay al respecto.

Es harto conocido que cash y productos que llegan donados a la Isla son secuestrados y manejados exclusivamente por la dictadura, que ya sin mucho disimulo en buena medida los emplea en cubrir gastos y necesidades gubernamentales.

El régimen no permite que las iglesias o prestigiosas instituciones humanitarias se encarguen de distribuir lo recibido, y encima lucra con esa ayuda en las shopping. Incluso, se sabe que de esas divisas y productos donados disfrutan integrantes de la elite dictatorial.

Durante décadas periodistas independientes y activistas cubanos han estado denunciando esto, y solicitando que toda ayuda humanitaria a Cuba sea distribuida mediante ONG independientes u organizaciones humanitarias. Nadie les hace caso. Y mucho menos los funcionarios de la ONU y la UE, cada vez más escorados a babor (izquierda).

Son incontables las pruebas documentadas de cómo la ayuda humanitaria enviada a Cuba no llega realmente a sus destinatarios, o llega muy poca. O que son obligados a pagar por ella.

El mismo día en que se dio a conocer la ayuda de 42 millones, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) informó que no sabía aún a dónde fueron a parar los 43 equipos completos de protección para bomberos que envió a Cuba luego del incendio en la base de supertanqueros de Matanzas, en el que el que murieron 17 bomberos, incluyendo varios jóvenes que pasaban el servicio militar obligatorio.

Hurgando casi al azar encontramos que en enero de 2012 la organización opositora Alianza Democrática Cubana denunció la venta en tiendas estatales en divisas de las donaciones entregadas tras el paso del ciclón Sandy por la Isla.

Dice el régimen que las donaciones no se pueden dar gratis

En septiembre de 2017 el régimen fue cogido in fraganti y tuvo que admitir que estaba vendiendo la ayuda humanitaria recibida tras el huracán Irma. Y alegó en una resolución ministerial que las donaciones no se podían entregar gratuitamente porque los damnificados tenían que pagar «los gastos de distribución y transporte».

En julio de 2021 llegó a La Habana el barco «Libertador» procedente de México con 600 toneladas de arroz, frijoles, leche en polvo, harina de trigo, atún y aceite para cocinar, entre otros alimentos, para apoyar al pueblo de Cuba durante la crisis de Covid-19.

Poco después, varios internautas denunciaron desde La Habana la venta de esas donaciones en las tiendas de divisas. «Hace tres días llegó el último envío de ayuda humanitaria mexicana y ya el régimen comienza a surtir las tiendas en MLC con sacos de arroz y granos ‘Hecho en México'», a un precio promedio de 25 dólares el paquete», precisó uno de ellos.

En agosto de 2021, en Ranchuelo, Villa Clara, Diario Las Américas conversó con una mujer que denunció: «La propia presidenta del CDR ha venido vendiendo módulos de alimentos por las casas; aquí no regalan nada, parecen perros cazadores detrás del dinero».

La ayuda humanitaria sin exigencias beneficia a la mafia gobernante

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU no pudo explicar cómo una donación de 253 toneladas de aceite de girasol y 430 toneladas de harina de trigo de esa entidad fue a parar a las tiendas en divisas. Al respecto, el Ministerio de Comercio Interior tranquilamente informó que «la decisión de vender aceite de donación fue una alternativa ante la escasez que se vive en la Isla». Y punto.

Al final, esta millonaria donación de la ONU, y las restantes, puede que nuevamente terminen siendo una especie de subsidio para la sexagenaria dictadura.

En fin, es siniestro, pero encaja perfectamente en la lógica castrista, que con la economía «revolucionaria» ya casi colapsada, la mafia gubernamental cubana se apodere, más que nunca, de buena parte de esa ayuda internacional.

¿Y las desesperadas familias que perdieron sus viviendas y todas sus pertenencias, sus cosechas y animales, no tienen un techo ni alimentos, qué? «Mala suerte para ellos», puede que diga Raúl “El Cruel” y los mafiosos que tras bambalinas lo siguen aupando en el poder, no importa si ya medio chocho, y más perverso que nunca.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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