¿Por qué el Gobierno levanta edificios tan pronto para los cubanos que perdieron sus casas por la explosión del Saratoga?

¿Qué pasa con los cubanos que llevan años, incluso décadas, en albergues estatales, esperando una vivienda?

El Hotel Saratoga y un edificio aledaño, destruidos por la explosión. ‘EL VEDADO DE SIEMPRE’/FACEBOOK

En medio de la tristeza por la muerte de 46 personas —incluidos menores de edad y jóvenes— debido a la explosión del Hotel Saratoga en La Habana, al menos una parte de los cubanos que perdieron su vivienda en el suceso han recibido una buena noticia: contrario a lo que quizás muchos temían, el Gobierno ha anunciado que ya se construyen edificaciones para ellos, aunque a más de un kilómetro del lugar.

Sin embargo, cuando no hace ni un mes, casi coincidiendo con un derrumbe que dejó a otras cuatro familias sin casalas autoridades reconocieron que en 2021 se ejecutó menos del 50% del plan de construcción de viviendas proyectado en el país, la noticia de que ya se levantan edificios para los damnificados de la explosión del Saratoga resulta, además de positiva, sorprendente, y despierta interrogantes.

¿Cómo puede el Gobierno emprender tan pronto estas labores constructivas? ¿Entonces, existen los recursos necesarios? ¿Han existido todo el tiempo? ¿Y qué pasa con los cubanos que llevan años, incluso décadas, esperando por una vivienda, hacinados en albergues tras perder sus casas debido a huracanes, tornados o derrumbes provocados por el deterioro de los inmuebles? Son preguntas que en estos momentos deben formularse los compatriotas que se encuentran en la situación descrita.

Ellos y otros cubanos se preguntarán también si la prisa gubernamental en este caso del Saratoga implica un reconocimiento tácito de responsabilidad en lo ocurrido, teniendo en cuenta que el hotel era administrado por el conglomerado militar GAESA. Por otra parte, la cantidad de muertos que deja este desastre —entre ellos una turista española— ha convertido la explosión en un suceso mediático dentro y fuera del país. ¿Será que la rapidez del Gobierno cubano para construir viviendas para sus ciudadanos depende de lo mediático que haya sido el suceso que los dejó sin techo? ¿Y por qué no se levantan esas edificaciones donde mismo estaban las que perdieron los residentes por la explosión?

Tampoco debemos olvidar que el régimen es consciente de que no ha podido aplacar el descontento que llevó al estallido de protestas el 11 de julio de 2021 en todo el país. La represiva respuesta gubernamental a las manifestaciones y las altas condenas impuestas a los participantes han agudizado la insatisfacción del pueblo. El régimen además ha enfrentado críticas a nivel internacional, por lo que esta sería una buena oportunidad para limpiar su imagen dentro y fuera de Cuba. ¿Qué mejor manera que apurarse en construir viviendas para quienes perdieron las suyas debido al suceso en el Saratoga?

No obstante, existe un elemento que no debemos dejar fuera a la hora de analizar la premura en la construcción de viviendas —que no necesariamente es sinónimo de calidad— para los damnificados por la explosión del Saratoga.

Al analizar en abril el anteproyecto de Ley de Expropiación por Razones de Utilidad Pública o Interés Social —que no aparecía dentro del cronograma legislativo aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular en diciembre de 2019— dijimos que, antes de contar con el anteproyecto de esta nueva norma, el Gobierno preparó el terreno con una serie de acuerdos de los Consejos de Estado y de Ministros aprobados entre 2020 y 2021.

Uno de ellos es el Acuerdo 9101/2021 (GOC-2021-600-O69) del Consejo de Ministros, firmado el 4 de junio de 2021 por el actual primer ministro Manuel Marreroantes ministro de Turismo.

En el acápite que aborda específicamente el Plan de Ordenamiento Urbanístico de La Habana, el Artículo 12.10 habla de «fortalecer la infraestructura hotelera, incrementar nuevas capacidades en los seis polos turísticos». El siguiente punto, dentro del propio artículo, establece «consolidar y diversificar el producto turístico, aprovechar potencialidades del Centro Histórico y del puerto de la bahía de La Habana». 

El desarrollo del sector turístico, al que el régimen destinó más inversión que al de la salud en medio de la pandemia de Covid-19, podría haberse usado como justificación para trasladar a los habitantes de zonas de La Habana Vieja, como las cercanas al Saratoga, a otras áreas de la ciudad menos relevantes. Al encontrarse muchas de las edificaciones de ese municipio capitalino en pésimas condiciones, para los residentes podría haber sido la única alternativa. Quizás algunos, cuyas viviendas no estuvieran en tan mal estado, no hubieran optado por irse, lo que habría generado un conflicto con el Estado.

La explosión del Saratoga elimina ese conflicto antes de que surja. Los afectados —sobre todo aquellos a los que se ofrezcan construcciones en zonas periféricas de la ciudad— que no acepten las ofertas estatales, quedarán albergados o como agregados en casa de familiares, o tendrán que pernoctar en las calles.

Está claro que el Gobierno cubano no quería una catástrofe como la del Saratoga, que además de haber provocado decenas de muertes daña su imagen como destino turístico seguro. Pero nada le impide aprovechar la oportunidad para levantar allí nuevas instalaciones turísticas. El tiempo dirá cuál será el destino de los espacios que ocupaban las edificaciones destruidas por la explosión del 6 de mayo de 2022.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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