‘Por lo menos la mitad en esta cola son revendedores’

Para comprar una lavadora, reunió los dólares y un conocido le hizo el favor de dejarle usar su tarjeta. El ‘favor’ le costó 1.250 pesos, además del precio del equipo.

Una cola en La Habana EFE

Eduardo se dio cuenta hace rato de que el que no recibe dólares o euros en Cuba tiene dos opciones: comprar la divisa o terminar pagándole el doble de lo que cuesta cada producto a los revendedores. Por eso, se dedica a comprar en las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) de Holguín o Banes, para revenderlos en los pueblos más distantes. 

«Por lo menos la mitad en esta cola son revendedores que compramos el MLC y llevamos los productos al campo o a los pueblos distantes que casi no surten de comida ni de nada, aunque haya tiendas en MLC. Casi todo lo distribuyen en la capital provincial y en los polos turísticos«, expresa a DIARIO DE CUBA.

«Si uno aquí lo halla todo caro ¡dígame usted esos infelices! Pero no creo que estemos abusando de nadie, al contrario, me gano la vida honradamente y les llevamos una oferta a esa gente que no tiene nada, ni barato ni caro. El Estado los tiene abandonados, nosotros no somos los malos, al contrario. Cuando uno llega con la mercancía te están esperando locos para poder cocinar algo: espaguetis, salchichas, sopas instantáneas. Lo que sea se vende», concluye.

Sin embargo, para muchas personas el principal problema no es acceder a la divisa, pues se las arreglan para comprarla en el mercado negro. El problema es que no tienen tarjeta. «Los bancos casi nunca tienen material para las tarjetas, dicen que hay falta del plástico que se utiliza, porque se tiene que importar», comenta Iliana, otra holguinera que hacía cola para entrar a una tienda en MLC.

«Por eso yo vengo con la persona que me vendió los MLC, porque la tarjeta es personal y yo no tengo para que me haga la transferencia. Y lo peor es que cuando están ofertando (tarjetas), entonces hay tremenda cola para encargarla y también luego para recogerla a las dos o tres semanas. Conozco gente que se ha pasado varios días en esas colas».

«En Guantánamo, quienes no poseen tarjeta magnética para la compra en MLC, solicitan los servicios de propietarios de este tipo de tarjetas. Estos les cobran a los interesados, cada dólar a 70 pesos en moneda nacional y el euro a 75«, cuenta Alejandro, que ha tenido que recurrir a esa vía.

Para comprar una lavadora, reunió los dólares y un conocido le hizo el favor de dejarle usar su tarjeta. El «favor» le costó 1.250 pesos, además del precio del equipo.

Las recientes emisiones de tarjetas por el Banco han hecho disminuir la necesidad de recurrir a propietarios de estas para adquirir algún producto. Pero la demora entre el momento de la solicitud y de la recogida obliga a acudir a ese recurso, si a la persona le urge comprar un producto de primera necesidad.

Además del dinero para adquirir un efecto electrodoméstico y lo que haya que pagarle a quien te «presta» la tarjeta, si la persona no tiene, debe disponer de 1000 pesos MN para el turno en la cola. En el caso de la compra de kits de motor o bicicleta eléctrica, el precio del turno asciende a los 100 dólares.

En La Habana, si usted tiene quien le envíe la divisa o suficiente dinero para comprarla en el mercado negro, la adquisición de la tarjeta no es un gran problema, como aclara Amelia una ama de casa de 75 años.

«Es gratis. El que te diga lo contrario te está metiendo un cuento. Y ya ni siquiera hay las colas que había al principio. Yo la solicité y en cuestión de días me la dieron», afirma esta habanera afortunada de tener un hijo que vive en Francia y puede enviarle euros de vez en cuando.

Además, la limitación de comprar dentro del municipio de residencia no la afecta porque «para comprar con la tarjeta en MLC se puede comprar en cualquier municipio… Pero ya tú sabes cómo es la historia. Hay que estar de madrugada y hacer tremendas colas, y al final prácticamente no hay nada. Yo no puedo estar haciendo estas colas con mis problemas de presión y de los huesos, y mi otro hijo y su hija trabajan. Voy a decirle a mi hijo que me empiece a comprar las cosas desde afuera, porque me enteré que hay unas páginas webs de esas que tú pagas allá y a una le traen la comida aquí«.

Amelia se habría evitado las colas y podría evitarle a su hijo pagar envíos desde Francia si hubiera estado al tanto de un nuevo negocio de servicio a la puerta de la casa, que Emilio, un beneficiario de esta modalidad, detalla a DIARIO DE CUBA.  

«Un grupo de personas tienen contactos en todas las tiendas MLC y tienen un listado de todos los productos que se ofertan y que se surtirán en el día con sus respectivos precios, excepto los efectos electrodomésticos, porque este negocio lo manejan nada más los militares«, recuerda.

«Se pone la lista en el grupo de WhatsApp privado y cada cliente hace su pedido. Al final del día se le deja su compra en la puerta de la casa. El porciento ajustado se paga mediante transfer móvil».

«Ninguno de estos productos se extrae de los almacenes de las tiendas, porque es muy peligroso, sino que cada contacto en las tiendas separa las compras guiado por la lista, y la persona que distribuye, quince minutos antes de cerrar la tienda, entra y paga por todo como cliente normal. Al contacto de la tienda que separa las compras se le paga por transfer móvil», termina Emilio.

Este negocio, que implica un riesgo casi nulo, beneficia a quienes tienen divisa, pero no pueden hacer la cola, porque trabajan o por alguna limitación como la edad o alguna enfermedad. Los trabajadores de las tiendas también obtienen un ingreso extra. Los únicos perjudicados son los que, después de haber salido de sus casas de madrugada y haber hecho horas de cola, no alcanzan los mejores productos, porque ya desde temprano están separados.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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