Planchas de zinc en el mercado negro: la corrupción golpea a los cubanos damnificados por Ian

Campesinos de una comunidad de San Juan y Martínez llevan más de un mes sin agua ni electricidad tras el paso del huracán: ‘volvimos al tiempo de los indios’.

Comunidad de Pinar del Río severamente dañada por el huracán Ian. DIARIO DE CUBA

La corrupción en Cuba vuelve a hacerse patente en la asignación y venta de materiales de construcción a los damnificados del huracán Ian en Pinar del Río. A pesar de los anuncios del Gobierno de otra cruzada contra las ilegalidadesrecursos destinados a las víctimas del ciclón se venden en el mercado negro y se exponen sin recato en las redes sociales, según publicó el diario oficial Granma.

El trabajo del régimen y en específico de las denominadas oficinas de trámites, encargadas de cuantificar los daños y establecer prioridades para la asignación de recursos, ha quedado en evidencia después de que las planchas de zinc destinadas a los moradores de viviendas destruidas se negocien en el grupo de Facebook Ventas Pinar.

Según el órgano del Partido Comunista de Cuba (PCC), no se trata de un caso aislado. El medio estatal pone varios ejemplos, y añade quem «tras el paso devastador de Ian por Pinar del Río, y las historias desgarradoras de las decenas de miles de familias que perdieron su hogar, la venta en las redes sociales, de los materiales que el Gobierno ha enviado para la recuperación, indigna y preocupa más que cualquier otro anuncio en internet».

El lunes, la secretaria del PCC en Pinar del Río, Yamilé Ramos Cordero, dijo que en la provincia resultaron dañadas 108.501 viviendas y admitió que solo se han recuperado 4.738, entre ellas 17 derrumbes totales.

Desde la comunidad El Vivero, en San Juan y Martínez, uno de los municipios más severamente afectados por Ian y donde solo un 51% de la población tiene servicio eléctrico a más de un mes del desastre, campesinos entrevistados por DIARIO DE CUBA denunciaron las precarias condiciones en que viven, la carestía de los materiales de construcción y la ausencia de mecanismos para pagarlos.

«Yo perdí el techo de mi casa casi totalmente y alrededor de 45.000 posturas de tabaco y la casa de tabaco. Llevo 31 días sin agua ni electricidad, volvimos al tiempo de los indios. Vivimos en la mayor oscuridad cuando cae la noche, pero no soy yo solo, es toda la comunidad El Vivero, que está en la Carretera Central, casi a la entrada de San Juan y Martínez», contó el campesino tabacalero de 60 años Bartolomé Hernández Ramos, conocido por sus vecinos como «Coco». 

«Ahora nos está llegando un poco de agua a cuentagotas, pero los vecinos tenemos que resolver las pipas a 1.000 pesos el viaje, si no nos quedamos sin agua. Esto es el sálvese quien pueda. Para cocinar hay que comprar carbón y el saco está a 800 pesos, el kilogramo de leche a 1.000 pesos y la libra de arroz, cuando se consigue, es a 60 pesos», lamentó bajito el campesino.

«Tuve que poner unos toldos que me prestaron para guarecerme de la intemperie porque los primeros días la casa quedó a cielo abierto. Perdí todas mis posturas de tabaco y la empresa de seguros no ha pagado un centavo, ni se sabe cuándo lo harán, tampoco nos han dado recursos algunos para levantar las casas de tabaco, ni semillas», añadió. 

«Dicen que nos darán algunos materiales de construcción, pero carísimo, no sé cómo voy a pagarlos porque yo lo perdí todo. Voy tirando gracias a la ayuda de mis hermanos fraternales que vienen y me ayudan con la comida. Se llevan a San Juan el celular para cargarlo y tener un poco de luz por la noche y me comunique si algo me pasa. La comida no la puedo guardar sin refrigeración y los dolores en el pie por la vigueta que me cayó del techo la noche del ciclón, se me han hecho crónicos. Estamos abandonados a nuestra suerte», lamentó.

Por su parte, otro vecino de El Vivero, el campesino Juan Rodríguez, de 65 años, declaró que también perdió el techo de su casa.

«No he recibido recursos materiales como damnificado. En la oficina de trámites nos dijeron que nos venderán más adelante algunos recursos, pero a precios astronómicos como 1.800 pesos por una vigueta de madera, 1.700 pesos por una plancha de zinc y 900 pesos cada riostra. No tengo ese dinero para comprar los materiales», relató Rodríguez. 

El Consejo de Ministros aprobó a inicios de octubre que el Presupuesto del Estado financie los precios de los materiales de construcción, tanques y colchones que se vendan a la población damnificada por el huracán en Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, La Habana e Isla de la Juventud, pero solo al 50%.

Según la información compartida por la cuenta oficial de la Presidencia en Twitter, «las personas cuyos ingresos no le sean suficientes podrán acceder a créditos bancarios o solicitar subsidios para la compra de materiales de la construcción, con cargo del Presupuesto del Estado, y solicitar financiamiento por la asistencia social en el caso de los colchones.»

Sin embargo, para Rodríguez, «el tema del crédito con el banco es muy difícil porque exigen muchos requisitos como codeudores y garantías de pago con el tabaco».

«Yo lo perdí todo, no me quedó nada. He trabajado toda mi vida para nada. La vida se me ha complicado ahora y si antes era dura ahora es un infierno. El día pasa rápido, pero lo más difícil es cuando cae la noche, salen los mosquitos y no hay una luz en El Vivero. Uno lo que tiene ganas es de morirse ya, para no vivir esta vida de perro que me ha tocado», dijo este campesino.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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