Periodistas oficialistas critican la desconexión entre dirigentes ‘rozagantes’ y cubanos sumidos en ‘escasez lastimosa’

A raíz de los precios descomunales en Cuba y las políticas del régimen, voces de la prensa estatal lamentan los ‘discursos románticos’ que ‘se alejan de la verdad del pueblo’.

Venta ambulante en un portal de La Habana. DIARIO DE CUBA

La periodista oficialista Ania Ortega realizó una dura crítica a las políticas económicas del régimen, los precios exorbitantes en Cuba y los discursos «románticos» de las autoridades, a quienes ve muy alejadas de la realidad de los ciudadanos. Para la reportera, hay una «tristeza evidente» en un pueblo sumido en «la escasez lastimosa y lacerante«, que se contrapone a quienes dirigen el país con «aspectos rozagantes y plenos».

«No puedo enajenarme de lo que más nos golpea y cada vez más duro: los precios del mercado. Varios colegas y de otras áreas profesionales han escrito y expresado al respecto. La cuestión está en algo que sucede a cara descubierta y sin posibilidad al desmentido o la lógica explicación», escribió Ortega en su perfil de Facebook

«Si, por demostrar que se rompe la inercia política, se disponen drásticas medidas contra los usurpadores de lo establecido que disparan los precios, entonces el Estado no se puede igualar (subiendo precios) como los aprovechados que viven del robo y la reventa. Es una especie de círculo vicioso», señaló.

«Si el Estado vende barato entonces toman ventajas los acaparadores, que luego lo venden en la esquina al triple del precio estatal. Pudiera ser una posible ‘justificación’. ¿Entonces cuál es la solución? ¿Que el Estado compita con el mercado informal? ¿Que el under ground sea quien mueva los hilos de los precios del mercado? (Eso sin hablar de la existencia de otras monedas y del poco valor de la nuestra) ¿Y dónde queda lo que el pueblo quiere, lo que el pueblo necesita?», se preguntó.

Para la realizadora y presentadora, «no hay producción para satisfacer la demanda, pero el pueblo no puede seguir siendo apabullado, porque este país tiene una población llena de ancianos. Muchos de ellos solos y enfermos».

Ortega lamentó además que se está «perdiendo la fuerza joven para levantar el futuro», algo que calificó como «una realidad innegable» y puso el ejemplo de su barrio, donde «ya casi todos se han ido».

«Las medidas no pueden ser ‘respuestas bonitas’ o ‘inteligentes’ para aliviar o endulzar el oído social y que al día siguiente todo amanezca peor. Perdura lo que el pueblo quiere. Y lo que no, lo rechaza. Cuando usted se duele de algo o por algo es porque lo está sufriendo. Si no lo sufre, no puede sentir igual, no puede pensar igual. Y es ahí entonces cuando los discursos se alejan de la realidad y por tanto de la verdad del pueblo«, opinó.

«Cuando escucho hablar sobre los problemas cotidianos del país, en las reuniones de los grupos de trabajo, siento una rara distancia al referirse al pueblo. No me parece haber escuchado suficiente la expresión ‘nosotros’ como si ‘el pueblo’ no fuéramos todos», añadió. 

Para Ortega, «urgen soluciones, porque el descontento popular crece, la tristeza es evidente«.

«Seguimos cometiendo errores y la decepción e incredulidad deriva en apatía, y esta en revancha social solapada, saboteando silenciosamente los intentos de avanzar. ¿Por qué? Por el descrédito que arrastra el haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago», planteó. 

En palabras de la reportera, «ser creíble lleva una cuota inmensa de ejemplo, que no demuestran quienes tienen aspectos rozagantes y plenos, en un país donde la escasez lastimosa y lacerante nos devuelve un paisaje social de ancianos deambulantes pidiendo limosnas y durmiendo en los portales» y citó lugares donde ha identificado a estas personas indigentes: «Calle Monte, Cine Yara, Boulevard de San Rafael, portales del Museo de Bellas Artes, Calle Reina…»

«Pegar el oído a la tierra es caminar La Habana y escuchar a su gente, sentir el latido de sus corazones y palpar de cerca sus dolores para que los enfoques, las ideas y las medidas se acerquen un poco más a lo que de verdad este pueblo necesita», consideró Ania Ortega.

La locutora cubana Laritza Camacho coincidió con su colega en que «los discursos no alivian ningún mercado». 

«Las ‘manifestaciones’ son rápidamente disueltas y reprimidas; pero ¿alguien escucha lo que se habla en cualquier lugar? Que si en La Habana todo está duro, ni quieras saber cómo está para el resto de las provincias y los ejemplos sacan lágrimas llenas de ira y de dolor», afirmó Camacho.

Sobre el tema migratorio, opinó que «es cierto que Estados Unidos acoge a muchos emigrantes y con eso ‘activa y alienta’ el éxodo; pero ¿qué hacemos aquí? ¿acaso no creamos el deseo de irse? Si no hay condiciones de vida, pero tampoco puedes hablar y expresarte y debatir, para proponer y mejorar, si todos los círculos se cierran, si eres ingeniero, pero mejor trabajas de taxista hasta que el combustible se acabe… Si eres pintor, sin pintura; tornero, sin torno; maestro, sin alumnos; cubano, con miedo ¿Qué hacemos?».

Para el periodista de Radio Rebelde Calixto Rodríguez Machado —quien también dejó su comentario en la publicación de Ortega—, «hace tiempo, demasiado tiempo, que en el tema precios, la economía informal, under graund o ilegal, como se le quiera denominar, es la que tiene el control y por tanto marca el derrotero a seguir» y algunos ministerios del Estado están «jugando un triste papel», consideró.

Hizo votos por «liberar de trabas a las fuerzas productivas, facilitando mecanismos de importaciones a las pequeñas y medianas empresas, sin importar la forma de propiedad» y «terminar con el fatídico ‘síndrome del afán de controlarlo todo'».

Por su parte, el fotorreportero Ricardo López Hevia señaló: «Algún día nos dirán que fuimos seleccionados para un experimento de tolerancia y resistencia. Solo eso puede explicar tanto desatino».

TOMADO DE DIARIODECUBA

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