Lo inédito de esta convocatoria salta a la vista: “nunca se había asegurado una plaza para todo aquel que aspira a ascender a estudios superiores” y, entretando, se repite el eslogan de “la Universidad para los revolucionarios”.

El Ministerio de Educación Superior de Cuba informó que todos los estudiantes graduados de 12 grado podrán optar por una carrera universitaria, incluso si no aprueba o si no se presenta a las pruebas de ingreso.

Entre los puntos relevantes de esta información compartida por Somos Jóvenes en sus redes sociales, se van a correr hasta el final del escalafón todas las ofertas, aun cuando se priorizarán, como mejor derecho, los que aprobaron, luego los que no, de modo que llegarán hasta los que no se hayan presentado.

Estos son los números que los interesados deben tomar en cuenta: 48 400 plazas para los graduados de preuniversitario, más carreras que los aspirantes por esa fuente. De ellas unas 37 600 son de licenciatura y más de 10 700 de técnicos de nivel superior de ciclo corto. 

Asimismo, para el Curso por encuentro están destinadas más de 38 000 plazas y para la Educación a distancia, 4 405.

Lo inédito de esta convocatoria salta a la vista: “Nunca se había asegurado una plaza para todo aquel que aspira a ascender a estudios superiores”. Explica la nota que este año a pesar de “todas las condiciones adversas que tiene nuestro país”, el estudiante examinará “solo una vez cada asignatura, mientras en años anteriores había una segunda oportunidad”. 

Muchos usuarios de Facebook expresaron su desacuerdo con esta medida, llegando a decir que “esta graduación será inolvidable”.

El profesor e investigador José Raúl Gallego, comentó que “esto es una decisión pésima”.

“Una cosa es que el acceso a la Educación Superior sea un derecho universal y otra que las carreras universitarias se regalen a quienes no tienen el interés o no desarrollaron las capacidades intelectuales que exige la educación superior”, subrayó.

Denunció que “regalar las carreras afecta la motivación del estudiantado en general, del claustro y conociendo el “promocionismo” que prima en buena parte de las carreras de las universidades cubanas, se sabe que los efectos de esta decisión se van a sentir más allá de las aulas. A esto sumémosle que posiblemente muchas de las carreras que ofrezcan a los últimos lugares del escalón sean carreras pedagógicas, es decir, los maestros de nuestros hijos”.

Por otro lado, Gallego hizo referencia a la “compleja” situación del pasado curso “por el tema del coronavirus”, pero dijo: “no creo que esta sea la solución adecuada”.

Además, valoró que “da mucho dolor ver que son capaces de regalar las carreras, mientras privan de ese derecho y expulsan de las universidades a estudiantes preparados, solo por pensar diferente”.

El usuario Alejandro Hayes, también cubano, comentó que “da igual, suspenderán luego los que no den. Las pruebas de ingreso son repetitivas, mediocres”. No obstante esa tesis fue desmontada por el propio Gallego, en tanto las carreras de humanidades no son ejemplo en cuanto a estudiantes de que “no den” y se queden en el camino.

Sobre los propósitos que puede tener esta decisión, más allá de prestar un servicio público de educación, la actriz Lynn Cruz Batista comentó: “El ejército de profesionales al servicio de la isla Celestina de los imperios. La nueva amenaza es la del imperialismo chino y la predilección por las autocracias del gobierno cubano. Trabajando con vistas al futuro inmediato! Viva la revolución china!!!”.

Otro usuario destacó que “una cosa es el acceso a los procesos de ingreso, que debe ser igual para todos, con la misma oportunidad y posibilidad. Otra cosa es eliminar los instrumentos de decantación mediante los cuales finalmente entran los que más capacidades tienen”.

Advirtió que van a llenar las Universidades de jóvenes que muy posiblemente no pasen de primer o segundo año: “perder el tiempo y los recursos en gente que puede dedicarse a otra cosa… en fin… pa qué emborronar cuartillas”, se preguntó.

Alguien identificado como Arthur More, maestro, precisó: “Yo tampoco quiero alumnos mediocres en mis clases y mucho menos desmotivados o sin una vocación definida. Cuando no se hagan pruebas de ingreso, sino para aprobar el nivel preuniversitario o su equivalente, y el joven tenga que avalar o demostrar ante la Facultad que le interesa sus verdaderas dotes o conocimientos sobre la carrera de su preferencia, tendremos universitarios realmente comprometidos y se elevará la calidad de nuestros profesionales”.

Una antesala de sta medida se dio a conocer hace solo unos días, cuando se anunció además que las carreras de Periodismo y Relaciones Internacionales solo requerirían de la tradicional prueba de aptitud y no más del complementario examen de ingreso a la Universidad que antes se exigía.

Tomado De ADNCUBA

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