“Operación Facebook”, policía cubana inicia operativo policial encubierto para detener a los que venden mercancía a través de Facebook y las redes sociales

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El mercado negro en Cuba ahora mismo se mueve en las redes sociales y la policía lo sabe bien. Por ese motivo, el Departamento Técnico de Investigación (DTI) ha lanzado la “Operación Facebook”, con la que pretenden llevar tras las rejas a los cubanos que utilizan aplicaciones de mensajería, como Telegram y WhatsApp, y aquellos que publican los artículos que tienen disponibles en distintos grupos de Facebook.

El modo de operar de los oficiales del DTI es bien sencillo, y al menos así están haciéndolo en La Habana, según fuentes dentro de la estación policial de Cuba y Chacón, en La Habana Vieja, a la que tuvimos acceso.

Una oficial utiliza un perfil falso de Facebook o de Telegram para contactar con el vendedor que propone su mercancía en las redes sociales y le explica que está interesado en hacerle una compra grande, pero que debe entregársela en su domicilio.

Por lo general, los citan para el edificio identificado con el numero 60, en la calle Cuba, de La Habana Vieja, frente al conocido anfiteatro de La Habana, y a solo unos metros de la estación policial de Cuba y Chacón. Una vez que el vendedor llega, contacta por teléfono al presunto comprador para decirle que se encuentra en el lugar, y entonces el oficial le pide que le diga cómo está vestido y que lo espere unos minutos que bajará del edificio para recoger el encargo y entregarle el dinero. Es entonces que esa misma persona se acerca y finalmente se identifica como oficial del DTI, para completar la operación; con cero gasto incluso de combustible para el Estado, pues conducen al vendedor caminando y con la carga encargada hasta la estación que se encuentra cerca del lugar, conocida como la antigua motorizada.

En una celda pequeña, de unos cuatro por cuatro metros, y con un baño que rebosa de asquerosidad, son encarcelados los vendedores mientras se completa el proceso de decomiso, que por lo general se extiende por más de 24 horas, obligando a la persona a dormir en ese lugar, que no cumple siquiera las condiciones mínimas.

Amontonados, unos sobre otros, a diario caen en esta trampa al menos una decena de vendedores. A todos los acusan del mismo delito: “acaparamiento”, y les aplican una multa que ronda entre los 2000 y 4500 pesos. Allí los amenazan con enviarlos al VIVAC, una especie de prisión provisional que se encuentra cerca del Parque Lenin, pero la realidad es que siempre termina llegando un oficial de la policía que les dice que les será cambiada la orden de prisión provisional por una multa, debido a la actual situación epidemiológica que vive el país.

Otros, sin embargo, no corren con la misma “suerte”, pues aquellos a los que atrapan con cantidades más grandes de mercancía son remitidos la la Unidad de Investigación Criminal, que se encuentra en la calle Picota e/ Paula y San Isidro. Una vez allí se les abre un proceso por actividad económica ilícita, y aunque en algunos casos se resuelve con una multa, en otros las penas de prisión pueden llegar a ser de uno a cinco años.

TOMADO DE CUBACUTE

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