Nicaragua: crónica de un fraude anunciado

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Los nicaragüenses que acudan hoy a votar no tendrán la posibilidad de elegir. Es la coronación del autoritarismo.

Participante en protesta en Managua, Nicaragua. LA PRENSA

Nicaragua vivirá hoy domingo 7 de noviembre la coronación del autoritarismo. La tendencia de restricciones y represión que ha rodeado a la campaña electoral, con siete candidatos opositores en prisión, sellará en las urnas una cruda paradoja. Los nicaragüenses que acudan a votar no tendrán la posibilidad de elegir.

La elección está decidida de antemano. La pareja presidencial formada por el mandatario Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo será reelecta.

El llamado a no votar que han hecho diversas organizaciones, tal como lo reseñó DIARIO DE CUBA, difícilmente logre calar. Fue hecho a última hora, y durante meses se mantuvo la esperanza de que con la presión internacional el régimen de Ortega y Murillo aceptaría postergar los comicios. Ha ocurrido lo contrario, el sandinismo se ha jugado el todo por el todo.

De la votación de hoy 7 de noviembre, en realidad, no habrá sorpresas. Haya muchos o pocos votantes, sin adversarios en la carrera electoral, sin veeduría internacional y con advertencias de que se desconocerán tales resultados por parte de EEUU y la Unión Europea (UE), la tendencia observada es un sandinismo que se cierra sobre sí mismo para perpetuarse en el poder.

Lo ocurrido en Nicaragua, como se lo han ratificado varios periodistas a DIARIO DE CUBA desde Managua, ha sido la crónica de un fraude anunciado. No ocurrió ni por azar, ni fue una política improvisada.

El punto de inflexión en este capítulo de la deriva autoritaria que viene registrándose en Nicaragua desde 2018, fue la detención el 2 de junio de la periodista y precandidata presidencial Cristiana Chamorro.

La periodista es hija de la ex mandataria Violeta Barrios de Chamorro y del emblemático periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (1924-1978). Al momento de ser detenida, según las encuestas, podría haber derrotado con facilidad a Daniel Ortega.

Tras esta detención vino una seguidilla de otras aprensiones. Siguiendo más o menos un mismo guion. Cristiana Chamorro, por ejemplo, fue detenida por «traición a la patria» y presunto lavado de dinero. Cumple arresto domiciliario, en su vivienda, pero sin comunicación alguna con el exterior.

Una reciente encuesta de la firma Gallup dejó en evidencia que, si las elecciones en Nicaragua fueran entre Daniel Ortega y alguno de los siete aspirantes que han sido apresados por el régimen, el mandatario sandinista solo obtendría una cuarta parte de los votos, en comparación con los votos de cualquiera de estos siete dirigentes apresados.

Con diversos mecanismos de dádivas populistas y control social de la población, el sandinismo tiene capacidad para movilizar a un 25% de los votantes, según estiman estudiosos de la ciencia política. Aunque termine siendo efectivo el llamado a no votar, se estima que podrían concurrir un 40%. Esto le permitiría al régimen de Managua mostrarse como electo por el voto popular, como parte de su estrategia para la narrativa oficial, puertas adentro.

En un informe presentado recientemente por cuatro organizaciones regionales dedicadas a la defensa de la democracia y la promoción del voto, se registran las acciones que desde distintos ámbitos se pusieron en marcha prácticamente en el último año. Las votaciones del 7 de noviembre, en realidad, han sido blindadas por Ortega y Murillo para garantizar su permanencia en el poder.

El informe se ha titulado «Nicaragua Elecciones 2021: un plan doloso para acabar con la democracia». El documento enumera, entre otras irregularidades ocurridas en el último año, la manipulación por parte del Consejo Supremo Electoral, sumiso del Gobierno, de los registros de votación; la exclusión de candidatos opositores que fueron sencillamente encarcelados; el despojo de la personería jurídica a los únicos dos partidos de oposición; así como el uso ilegal de recursos estatales con fines proselitistas y la ausencia generalizada de derechos y libertades fundamentales.

Ortega, quien fue una emblemática figura de la Revolución Sandinista también estuvo al frente del Gobierno revolucionario entre 1985 y 1990. En la actualidad, sin el halo romántico de décadas atrás, se mantiene en el poder por la fuerza.

De acuerdo con el portal informativo Confidencial, dirigido por el periodista Carlos Fernando Chamorro, en Nicaragua existen más de 150 presos políticos. 40 de ellos son líderes cívicos, políticos y empresarios apresados en los últimos cinco meses, es decir en medio de la campaña electoral.

Un conjunto de líderes sociales y políticos consultados por Confidencial, a propósito del escenario post-electoral, coincidieron en señalar que la democracia tendrá acta de defunción hoy 7 de noviembre con estas votaciones, y que el desafío que enfrentan es rearticular el movimiento cívico para un país en el que no habrá libertades y aumentará la represión, según sus pronósticos.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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