‘Ni recorridos del presidente ni pintura en las fachadas, queremos cambios reales para Cuba’

‘¿Dónde está el despliegue militar y policial que hicieron las autoridades el 11J, ahora que en las calles la violencia hace olas?’, pregunta un habanero.

Calle Manrique en Los Sitios, La Habana. JORGE E. RODRÍGUEZ DIARIO DE CUBA

Siete meses después de las protestas populares que incendiaron Cuba, muchos habaneros creen que la situación en el país no ha mejorado, sino empeorado, pese al «plan maquillaje» que el régimen activó intentando apaciguar a la población.

La reacción del régimen, más allá de la cacería y represión contra los manifestantes pacíficos del 11 de julio de 2021, no se encaminó hacia la revisión de las demandas ciudadanas que lanzaron a las calles a cientos de miles de cubanos. Se ha limitado a asfaltar las arterias principales de las barriadas pobres, pintar y repellar fachadas de edificios a punto de derrumbarse, y ofertar productos y alimentos que escaseaban desde hace meses en las redes de establecimientos de Comercio Interior.  

«Esa fue la respuesta del Gobierno tras las protestas del 11J: recorridos de (Miguel) Díaz-Canel por los barrios que más se calentaron en La Habana, venta de langosta y queso, y un poco de timbiriches con productos agrícolas, ropa reciclada y música carnavalesca», dijo Nereyda Ferrer, vecina del parque Tulipán, en el Cerro.

«Como de costumbre, maquillaron por afuerita aquellas zonas céntricas de los barrios que en más de 20 años nunca habían sido remozadas. Ni siquiera el maquillaje alcanzó para todo el barrio, sino únicamente para aquellos lugarcitos por donde se rumoraba pasaría Díaz-Canel. Los cubanos no necesitamos pintura para las fachadas, ni migajas, queremos cambios reales, los cambios que exigimos el 11 de julio», remarcó Ferrer.

En Centro Habana, uno de los municipios más densamente poblados y con mayor déficit de vivienda, el maquillaje gubernamental dejó sin servicios de datos móviles a gran parte de la barriada Los Sitios. En este consejo popular, «adornado» con salideros de aguas albañales, derrumbes parciales, calles depauperadas y servicio de agua potable deficiente, el único servicio estatal que funcionaba eran precisamente los datos móviles.

«La torre de ETECSA estaba ubicada sobre la cubierta de la panadería de la calle Maloja. El peso de la torre dañó severamente la cubierta y la solución fue retirarla, pero no la reubicaron», dijo Blanca Roldán, vecina de Los Sitios.

«Según las autoridades de ETECSA, los únicos terrenos disponibles son de propiedad particular y la gente no los cedió para la reubicación de la torre. Y para reubicarla en terrenos o propiedades estatales se necesitaban varios permisos», añadió Roldán. «Al final, llevamos más de mes y medio sin servicios de datos móviles hasta después de la medianoche, en los mejores días. Ir a los parques wifi es arriesgarse a que te asalten para robarte el teléfono«.

No fueron pocos los habaneros que pusieron esperanzas en una «mejoría mínima» tras los eventos del 11J, para aquellos sectores sociales que eufemísticamente el régimen cataloga de «vulnerables».

«Un verdadero fiasco. Reconozco mi tontería al creer que habría un mínimo cambio, pero incluso el ‘plan maquillaje’ apenas duró un mes, tal vez mes y medio. Al contrario, todo ha empeorado», opinó Jorgelina Cárdenas, vecina de uno de los consejos populares de Boyeros.

«En estos seis meses las enormes colas siguen igual, empeoró el abastecimiento en las tiendas en moneda nacional, los precios de los alimentos y los medicamentos en el mercado negro se triplicaron, el transporte tanto estatal como privado se convirtió en una tragedia, y los asaltos con violencia y robos campean por su respeto«, criticó.

«Los recorridos del presidente no sirvieron de nada, fueron realmente una ofensa para la población trabajadora, que ha comprobado cómo el incremento salarial y el ordenamiento monetario, más que una mentira, fueron una puñalada trapera. Ni siquiera tienen polietileno para envasar el yogurt de soya, y ahora llega a granel», agregó.

Otros habaneros, como Emilio Báez Alonso, señalaron la paralización de un conjunto de obras constructivas de remodelación, ofertas gastronómicas y una variedad de servicios públicos: «solo fueron limpiando por donde ve la suegra».

«Detrás de las fachadas, que además pintan con mala pintura, están las funerarias clausuradas, el pésimo servicio primario de salud, un empeoramiento de la escasez, un incremento de derrumbes en viviendas, el hostigamiento contra el sector privado y el aumento de la violencia. Dentro de los barrios, allí donde se caldearon ‘los 15 de Yaquelin’ del 11J, el cuartico sigue igualito», dijo Báez.

«Y respecto a la violencia, que ha provocado que la gente asuma tomarse la justicia por mano propia, cabría preguntar: ¿dónde está aquel despliegue militar y policial que mostraron el 11J, ahora que en las calles la violencia hace olas? Será que también formó parte de un maquillaje, en ese caso para amedrentar a los cubanos», concluyó Báez.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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