Ni el ron puede ser un escape para los cubanos… Nunca hay, y cuando aparece, corre con los precios

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Cuba
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios
Anuncios

El tema del desabastecimiento no es noticia nueva en Cuba. Ya se hace normal en la cotidianidad de la isla apreciar colas de gran magnitud para adquirir un determinado producto alimenticio, incluso mucho antes de que la tienda o el mercado sea abastecido; como también es muy común a día de hoy encontrarse con filas gigantescas fuera de peleterías donde muchas personas solo esperan acceder a la tienda, aun sin saber si el modelo y número de zapatos que buscan están disponibles, y se hace curioso además ver fenómenos como este en instalaciones que hasta hace poco tiempo funcionaban como boutiques, con productos asequibles solo para personas con elevado poder adquisitivo.

Desde establecimiento de las reformas en los precios y salarios son muchas las cosas que han variado. Un ejemplo fiel es el ron, producto que anteriormente era casi imposible ver desaparecido de las tiendas cubanas, y que hoy brilla por su ausencia.

Incluso muchas licorerías, vinculadas a la Cadena Caracol, donde sus vitrinas en tiempos pasados presumían variadas ofertas de marcas como Havana Club, Santiago y muchas otras de producción nacional, en la actualidad solo el vacío es el que abunda en ellas.

Para finales del año anterior e inicios del presente aún se hacía posible encontrar las botellas de mayor popularidad por su valor de cierto manera asequible para la mayoría de los cubanos; entre ellas se encontraba Havana Club Añejo Especial (150 CUP), Havana Club Ritual (190 CUP) y hasta Ron Santiago Añejo (190 CUP), aunque este último no era muy habitual en la parte occidental del país.

Lo cierto es que desde hace no poco tiempo ya ninguna de estas opciones se encuentra disponible para los consumidores cubanos, que coinciden en descontento al echar en falta un producto de alta demanda; sentimientos de confusión y desconcierto se despiertan igualmente entre los trabajadores de los establecimientos que se dedican a la venta de estos productos que, por una parte suponen que la producción de bebida siga en marcha y por otra no se explican ni logran explicar a los clientes que acuden a comprar el porqué de la escasez de oferta.

Por su lado la empresa Havana Club Internacional S.A y sus directivos de manera extraoficial informan que el fenómeno es debido a un proceso, que aún no concluye, de ajuste en los precios mayoristas y por lo tanto esto no permite que haya disponibilidad de bebidas alcohólicas en los comercios minoristas.

Explicación que parte de verdad debe contener, pues la subida de precios del ron parece ser ante el contexto inflacionario que atraviesa el país un problema ineludible. Incluso esta especie de “ley seca” por la que atraviesa la nación tiene su causa principal en la pérdida de credibilidad que tiene actualmente el gobierno debido a la inestabilidad en los precios de los productos que se producen y venden en el país. Algo similar han hecho con el servicio eléctrico, donde bajo el supuesto del descontento en la población, le proponen a esta, llegando a obligar en algunos casos, que no eleven mucho las tarifas de sus emprendimientos privados, cuando los que lo exigen no predican con el ejemplo.

En los precios de las botellas de poco acceso para los bolsillos del cubano común se vislumbran igualmente aumentos, bebidas como el Ron Santiago Añejo 12 años, que pasó de costar 50 CUC a 1438 CUP mostrando un crecimiento en su valor de 10 dólares aproximadamente; por solo mencionar un pequeño ejemplo. Es de esperar que las alzas en los precios continúen llegando.

Lo interesante por tanto sería pensar si en medio de este escenario, las condiciones se mantengan de manera similar para los extranjeros que visitan o visiten en un futuro la isla, en tanto es muy común ver visitantes que a modo de souvenir compran una o varias botellas de alto valor, cabe entonces la interrogante de, si al igual que los cubanos, serán ellos víctimas del ordenamiento. Pero seguramente la duda que más asoma en la mente del cubano es si algún día podrá permitirse comprar su preciado licor con el salario que emane de su trabajo, ojalá y así sea.

TOMADO DE CUBACUTE

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.