¿Naranjas, limones, toronjas, mandarinas…? Ni los hay en Cuba y el salario de los cubanos apenas permiten comprarlos cuando aparecen

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A día de hoy en Cuba adquirir cítricos en agros y supermercados es una tarea titánica, en la que al cubano no solo se le va la vida en el empeño de encontrarlos sino también a la hora de pagar los altos precios que estos productos tienen actualmente.

La libra de limón ha pasado de estar valorada entre los 15 y 20 pesos, precio que ya se hacía caro para el bolsillo de los cubanos, a cotizarse cerca de 50 y hasta 85 pesos. Sin dudas poseerlo se hace casi un lujo que solo puede alcanzarse en el mercado informal.

Por otro lado, la mandarina, que estuvo no poco tiempo desaparecida de la escena, en los últimos tiempos se ha dejado ver un poco más, aunque igualmente a precios muy altos que oscilan entre los 30 y 40 pesos la libra. El caso de la naranja es punto y aparte.

Un informe realizado hace poco por parte de la Agencia Cubana de Noticias arrojaba sobre el considerable descenso del cultivo agrícola en la isla, que se ha traducido en una incapacidad para cubrir la demanda y por consiguiente en un alza de los precios.

Datos aportados por el Ministerio de Agricultura en el año 2020 revelan que el inventario de los sembrados de cítricos era de unas 11 907 hectáreas, cifra que, aunque parezca incoherente, es muy inferior a estadísticas de años anteriores.

Los espacios de cultivos para 1990 superaban las 100 mil hectáreas y la producción se acercaba a rebasar el millón de toneladas, estando las provincias de Ciego de Ávila, Pinar del Río y el municipio especial Isla de la Juventud en la vanguardia de estos resultados.

Los años 80, considerados como los mejores por muchos cubanos en la historia contemporánea del país, cuentan con cifras de consumo per cápita cercanas a los 25 kilogramos por año y exportaciones hacia los países del bloque socialistas del este de Europa que arribaron a las 200 mil toneladas.

En dicho reporte se señala igualmente que la caída del campo socialista dio lugar a la escasez de divisas para realizar la importación de insumos que se constituían esenciales en el proceso productivo, agrícola e industrial de estos productos.

Situación que se agrava posteriormente con el embargo económico impuesto por el gobierno norteamericano a la Isla, el estado de agotamiento de las superficies cultivables después de años de explotación, las plagas y fenómenos naturales, fundamentalmente sequías y huracanes.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, en 2003 la superficie cultivada bajó a 69 mil hectáreas y la producción fue inferior a las 800 mil toneladas.

Ya para 2006, se descubrió en las plantaciones la presencia de la HLB (Huanglongbing), una enfermedad sumamente dañina para los cítricos que llevó a tener que eliminar las plantas afectadas y sembrar nuevas posturas.

Más adelante en 2010, la conjugación de estos elementos contribuyó a disminuir el volumen de áreas de cítricos a 43 mil hectáreas. Para luego en tres años apreciar un decrecimiento de hasta 166 900 toneladas.

Lamentablemente no se avizora una solución cercana para esta situación. El Grupo Empresarial Agrícola manifiesta a través de sus especialistas que el presupuesto para renovar cada hectárea se aproxima a los cinco mil dólares, con el que se compraría sistemas de riego y posturas certificadas.

La capacidad del gobierno para hacer frente a este gasto, es desconocida. Mas si es cierto que la producción de cítricos y otros alimentos en Cuba necesitan de aliento que permita aumentar la oferta y disminuir los precios.

TOMADO DE CUBACUTE

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