‘Mientras más arroz vendemos, más pérdidas tenemos’, denuncian productores cubanos

De las 700.000 toneladas de arroz que necesita el país para alimentar a la población, solo se planificó sembrar en 2022 la cifra de 180.000.

Cultivos de arroz en Cuba. YESMANIS VEGA ÁVALO GRANMA

Campesinos y productores cubanos se quejaron de las afectaciones que trae a la producción azucarera en la Isla las reformas económicas aprobadas por el Gobierno el pasado año, por lo que afirmaron que mientras más cantidad de arroz venden son mayores sus pérdidas, según un reporte del diario estatal Granma.

Maikel Suárez Torres, director de industria de la empresa José Manuel Capote Sosa, comentó que para dicha entidad el panorama no ha sido alentador y que los gastos siguen superando a los ingresos.

«Actualmente en la industria empleamos como promedio dos toneladas de arroz cáscara húmedo para obtener una tonelada de arroz consumo. A ello se suma que, por una parte, subió el precio de compra al productor, y, por otra, bajó el subsidio estatal del grano. La diferencia de esa combinación genera pérdidas a la empresa», lamentó.

«Si se tiene en cuenta que el precio de venta del arroz está centralizado, y que la industria asume, además, el 10% del pago de las impurezas del grano, unido al incremento del precio de la electricidad y los gastos en combustible, insumos y salario de los trabajadores, el resultado es que entre más arroz vendamos, más pérdidas tenemos como empresa», afirmó el directivo.

Aunque en el año 2018 Cuba rompió su récord histórico de producción de arroz con unas 304.000 toneladas, desde entonces los resultados no han hecho más que descender, con 246.700 el año siguiente y cifras más bajas aún en 2020 y 2021.

Para el presente 2022 solo se ha planificado la siembra de 180.000 toneladas de arroz para el consumo nacional, una cifra que está muy lejos de la necesaria, que ronda las 700.000 toneladas.

Antonio González Guerra, un campesino perteneciente a la mayor entidad productora de arroz del país, afirmó que «es preciso analizar algunas tarifas y exigir más calidad en los servicios, si se quiere lograr el necesario incremento del cultivo».

«La política hay que aterrizarla. Ahí están las 63 medidas y la voluntad de la máxima dirección del país de que se cumplan, pero el reto es lograr que lo estipulado en los papeles se convierta en realidad en las bases productivas», agregó González Guerra.

«No puede ser que para que una empresa cumpla con el pago a sus trabajadores o evite pérdidas, la alternativa sea subirle cuatro, cinco o más veces el precio al servicio malo que ya le prestaba al productor. Al final es el cultivo el que carga con esa ineficiencia que encarece los costos y afecta el rendimiento por hectárea», continuó.

Antonio Rodríguez Mojena, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios Fernando Echenique, dijo que «los productores no han renunciado a sembrar, pero las utilidades son bajas, lo que no compensa el sacrificio de una campaña, ni incentiva a seguir creciendo en áreas. Por otra parte, además, puede convertirse en caldo de cultivo para la venta ilícita de parte de la cosecha».

La Tarea Ordenamiento, el nombre que dieron las autoridades cubanas a un grupo de reformas económicas aprobadas a inicios del 2021, se ha convertido en uno de los mayores obstáculos de la economía nacional, contribuyendo a la agudización de una de las crisis económicas más severas que se recuerden en los últimos años.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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