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Aunque el Gobierno cubano asegura que eliminó la transmisión del VIH entre madres e hijos, el testimonio de Evelyn Pineda Concepción contradice la información oficial.

LA HABANA, Cuba. – “Mi hijo quedó infectado con el VIH durante el parto por negligencia de los médicos”, lamenta Evelyn Pineda Concepción, quien espera desde hace cinco años por que las autoridades cubanas hagan justicia en su caso.

En conversación con CubaNet, la joven de 27 años de edad, portadora del VIH, denunció que solo ha recibido promesas de parte del sistema de salud cubano. 

El lamentable hecho tuvo lugar en el Hospital Materno Infantil del municipio Guanabacoa, conocido popularmente como “La Fátima”, y es de conocimiento de las autoridades que, asegura Pineda Concepción, hasta la fecha no han hecho nada al respecto.

“Mi cesárea no me la programaron; (sino que) me llevaron al hospital de un día para otro. Me la hizo un estudiante de quinto año (de medicina) y no un profesional, como debió haber sido”, explicó la joven madre.

De acuerdo con su testimonio, su hijo quedó infectado con VIH durante el parto por el mal trabajo realizado. Su fuente se reventó dentro del vientre y al parecer provocó el contagio del menor.

“Todo el tiempo estuvieron intentando esconder el error; le hacían pruebas al niño y me las escondían, siempre me decían que se habían coagulado o que se había roto el frasco”, aseguró.

“Después de un tiempo, a mi hijo me lo ingresan con una crisis de asma. Entonces se aparece una comisión médica y es que me dicen que estaba infectado (con el VIH)”.

Pineda Concepción hizo la denuncia ante las autoridades de Salud Pública. Sin embargo, aunque le dieron curso a su queja, casi cinco años después no ha recibido ninguna respuesta.

“No he visto resultado de mi reclamo y ya llevo cinco años esperando; no sé el paradero del estudiante; los médicos siguen trabajando donde mismo y realmente yo lo que veo es un atropello contra mí y contra mi hijo”, lamentó.

Pese a su caso, el régimen cubano se ha vanagloriado insistentemente desde 2015 de haber eliminado la transmisión del VIH entre madres portadoras y sus hijos. 

Ahora, la joven cubana no solo debe extremar los cuidados de salud con su pequeño hijo, sino que, también, debe afrontar la discriminación contra ambos: “No me dan trabajo, no recibo ayuda de Seguridad Social, es decir, ya no es solo la negligencia médica sino que tampoco me dan derecho a la vida. Mi hijo recibe una pobre atención y cada vez que me lo ingresan me lo aíslan como si fuera un bicho raro”, denunció.

“Me prometieron de todo: las mejores atenciones, los mejores medicamentos y que se iba a sancionar a los culpables, que al niño se le iban a brindar todas las condiciones, pero todo ha sido una mentira y un engaño”.

El pequeño de cinco años ha sido atendido en el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), donde ha recibido “una pésima atención médica”, aseguró Pineda Concepción.

“Incluso para llevarlo al IPK tengo que buscar carro particular o coger una guagua, porque ni el SIUM (Sistema Integrado de Urgencias Médicas) me lo han puesto”, lamentó.

En ese sentido, la mujer insiste en que las autoridades además prometieron ofrecerle una ayuda económica que “se quedó en palabras”. “Debido a todo estos atropellos, estos abusos, yo me metí a activista de Derechos Humanos y ahora sufro más discriminación aún”, apuntó.

Pineda Concepción integra el Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), una organización no gubernamental cuyos integrantes son acosados por la Seguridad del Estado cubano.

“En todo este tiempo de pandemia nadie ha venido a saber de nosotros: ningún médico ha venido por aquí a pesar de que somos vulnerables. De hecho, no se han preocupado ni por los análisis del niño, que cuando se los hice en noviembre supuestamente se perdieron. Desde esa misma fecha no le traen los antirretrovirales”, denunció. 

Tomado De CUBANET

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