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Si de las colas hubiera algo que celebrar, seguro serían exclusivas de la cúpula castrista, porque así funciona el régimen: todo lo bueno para ellos, y las miserias para el pueblo

Con todo el cinismo que caracteriza al discurso del régimen, el medio estatal Cubahora ha publicado un artículo el 19 de marzo donde desde el titular, asegura que hacer colas tiene su lado bueno.

Sin embargo, en sus casi 600 palabras no presenta ni un solo ejemplo que sea beneficioso para el pueblo, que al final, es el único que está obligado a pasar por estas filas, aún más en los dos últimos años marcados por una terrible escasez que ha hecho de las colas parte del paisaje nacional.

Alega el medio castrista que «la inmensa mayoría de los que conforman una cola desean que sea ordenada y exista una autoridad a la cual apoyar y obedecer para que la espera transcurra con disciplina y respeto a los derechos individuales». Si bien esto puede ser cierto, el principal deseo de los que no tienen más opción que formar parte de una cola, es que ésta no exista, que las causas que la provocan, como la burocracia o la escasez, entre otras ineficiencias del régimen, desaparezcan.

Asimismo, y sin aportar ninguna evidencia, Cubahora asegura que quienes provocan la desorganización y los tumultos son los llamados coleros, «que aprovechan los desórdenes para violar los turnos o colocarse varias veces en la fila con el propósito de adquirir más productos de los establecidos».

De igual manera, afirma que las colas son una solución ante la escasez, pues según sus palabras, «no debemos confundir la solución con el problema», pero lo único cierto de todo esto es que las colas parecen haber llegado para quedarse por un buen tiempo. Al régimen les sirven para tener a los cubanos pasando trabajo, y vigilados por policías y militares, más ahora que cada día crecen las muestras de descontento popular, y desde la oficialidad se habla de un posible estallido social, el cual sin dudas puede comenzar en una de esas innumerables colas.

El pueblo cubano lleva más de seis décadas haciendo colas, y si en ellas hubiera algo bueno, de seguro que serían exclusivas de la cúpula castrista y sus allegados, porque así funciona este régimen: todo lo bueno para los que administran el país, y las miserias para el pueblo.

El texto de Cubahora, firmado por el vocero Arturo Chang, no pasa de ser una burda apología de la cola, una falta de respeto, una mofa que no llega ni a chiste de mal gusto.

TOMADO DE ADNCUBA

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