Médico cubano que emigró a México en busca de asilo político en Estados Unidos revela cómo son las críticas condiciones de los hospitales en Cuba

Un ex estudiante de Medicina cubano que ahora vive como refugiado en México ha contado cómo es desempeñarse en el sector de la Salud en la isla.

“Adrián”, quien ha querido mantener condición de anonimato, era estudiante interno en el hospital público Salvador Allende, conocido popularmente como “La Covadonga”; pero ahora, 2 años más tarde, se halla destazando pollos, preparando salsas y limpiando freidoras en la cocina de un restaurante en el D.F., de donde es ‘encargado’ por el mero hecho de tener preparación universitaria.

El joven cubano dejó a medias su carrera para emigrar hacia un futuro mejor, por lo que está ahorrando cada peso que gana en el restaurante para retomar los estudios de Medicina en ese país norteamericano.

Aseguró que uno de los principales motivos que tuvo para emigrar fue el serio estado de depresión de los sistemas de salud y educación cubanos, con grandísimas carencias y deficiencias, pues, aunque gratuitos, resultan muy poco satisfactorios.

Contó que en los centros sanitarios cubanos no se contaba (ni antes de que llegara la pandemia del coronavirus) con condiciones favorables para atender a los pacientes y el acceso a los medicamentos estaba extremadamente limitado, y siempre se prefería emplear el fármaco de mayor disponibilidad al de mayor efectividad en el tratamiento.

Relató que la facultad donde estudiaba (y donde muchas veces residía más que en su propia vivienda) no contaba con camas, colchones, sábanas o almohadas en condiciones mínimamente aceptables, y muchos de estos artículos estaban limpios, pero manchados irreparablemente por secreciones corporales ajenas, lo que describió como “sangre o algún líquido purulento”.

Aunque estuviera solo en tercer año de estudios, Adrián tenía permitido atender pacientes bajo la tutela de profesores y profesionales. Contó que hubo varias ocasiones donde tuvo que reciclar insumos médicos desechables (como jeringuillas y guantes) debido a la imposibilidad del hospital de reabastecerse con estos.

Encima, no son pocas las evidencias fotográficas que muestran la escasísima higiene que mantienen los hospitales de la isla, con techos parchados, paredes deterioradas, falta de mantenimiento, hedor, etc; y aunque haya personal de limpieza, lo que no hay son materiales como cloro, detergente y hasta agua para limpiar.

Adrián contó que los profesionales sanitarios siempre se quejaban con las altas instancias sobre la falta de suministro de recursos e insumos médicos, pero que la respuesta oficial siempre terminaba adjudicando las culpas al bloqueo económico y político contra Cuba.

Sin embargo, alegó que existe un estado de acaparamiento con el sistema sanitario proveniente de los altos mandos del Gobierno, pues la cúspide de poder del país y sus allegados gozan de una asistencia médica privilegiada y exclusiva.

Afirmó también que los reportes oficialistas sobre las cifras de la pandemia en la isla esconden una parte de la realidad epidemiológica, y que todos los trabajadores sanitarios cubanos notaron que las defunciones en el país aumentaron considerablemente una vez llegada la enfermedad a Cuba, un fenómeno que no tiene nada de coincidente.

Sus compañeros de la ciudad de Matanzas le han contado la difícil situación que el municipio está viviendo, con las personas falleciendo en los pisos de los pasillos de los hospitales por falta de capacidad en las instalaciones de Salud.

Aseguró que el Gobierno cubano invierte en la apariencia de los centros, pero que no se ocupa ni de las reparaciones del estado constructivo de estos ni del mantenimiento de los servicios que proveen.

Adrián no prestó muchos detalles sobre cómo ni cuándo salió de la isla, pero dejó bien claro que lo hizo a la primera de cambio, llegando a Nicaragua y trasladándose por tierra hasta México.

En su paso por Honduras, prestó apoyo a pacientes de coronavirus en los centros de Salud de la capital, y ahora vive en condición de refugiado en la nación azteca gracias a su colaboración con Asylum Access México, organización especializada en el trabajo con migrantes y refugiados.

A diferencia de Cuba, la carrera de Medicina es una de las más demandadas en México, por lo que Adrián tendrá que empeñar grandísimo esfuerzo en revalidar materias y matricularse en una universidad pública antes de poder retomar estudios como pasante de medicina y llegar a ejercer la carrera una vez graduado.

TOMADO DE CUBACUTE

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

%%footer%%