Más miedo a las vacunas rusas y cubanas que a un viaje ilegal: miles de nicaragüenses cruzan a Honduras en busca de vacunas seguras

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‘Se necesita ser muy corto de inteligencia para permitir que nuestros menores sean vacunados con esas vacunas que no han sido aprobadas ni por la OMS ni por la OPS’, dice un padre nicaragüense.

Cajas de la vacuna cubana Soberana 02. BIOCUBAFARMA/TWITTER

Miles de nicaragüenses prefieren cruzar a Honduras por pasos ilegales, a pie, en caballos, mototaxis y balsas, para vacunarse con Pfeizer o Moderna, que inocularse en su propio país con las vacunas cubanas y rusas, no homologadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni la Organización Panamericana de la Salud (OPS), publica Infobae.

Javier López Moreno, un nicaragüense entrevistado por el medio, contó que a las cuatro de la mañana salió con otros seis jóvenes de Chinandega, ubicada 138 kilómetros de la capital, Managua, en un vehículo rentado hacia el puesto fronterizo de El Guasaule. 

Del lado hondureño, se ha instalado un puesto de vacunación contra el Covid-19 que atiende a nicaragüenses. Intentaron cruzar con permiso de los oficiales de aduana de Nicaragua, pero no se los permitieron. Lo hicieron por un «punto ciego», ilegalmente, pero al llegar al puesto de vacunación vieron que no podrían vacunarse ese día. 

«Eran miles de nicaragüenses lo que estaban ahí. Calculo que la fila era de unas 20 cuadras«, relata López Moreno.

Según la Secretaría de Salud de Honduras, solo esta semana han vacunado a unos 35 mil nicaragüenses con la primera dosis de Pfizer y Moderna, cita Infobae.

Desde principios de octubre, miles están llegando a Honduras en busca de vacunas seguras contra el coronavirus. Es un movimiento poblacional espontáneo y no oficial, principalmente de jóvenes. 

Al principio las filas eran pequeñas, y los tiempos de vacunación cortos. Pero en la medida que comenzaron a llegar más nicaragüenses, los puestos fronterizos se abarrotaron y las dificultades aumentaron. Aún así, continúan llegando.

«En Honduras nos aseguramos ser vacunados por Pfizer o por Moderna que son vacunas reconocidas por las instituciones mundiales y americanas como la OPS o la OMS«, declaró a Infobae, a condición de anonimato, un padre de familia que fue con sus hijos a vacunarse a Honduras

«Se necesita ser muy corto de inteligencia para permitir que nuestros menores sean vacunados con esas vacunas cubanas Soberana y no sé qué otra que no han sido aprobadas ni por la OMS ni por la OPS», argumentó.

El gobierno de Nicaragua comenzó esta semana a aplicar las vacunas cubanas Soberana y Abdalá 1 y 2 en niños y adolescentes entre dos y 17 años, mientras a los comprendidos entre 18 y 30 empezó a suministrarles la rusa Sputnik Light.

Médicos independientes organizados en la Asociación de Médicos Nicaragüenses en el Exilio (AMEN) advirtieron en un comunicado que las vacunas cubanas que está aplicando Ministerio de Salud (Minsa) aún están en fase experimental y no existe evidencia científica que avale su uso seguro y efecto comprobado. Consideran que su uso «se convierte en un experimento que viola las normas bioéticas».

«En el caso de las vacunas rusas, al menos estas han publicado los estudios de investigación de fase III, no siendo este el caso de las vacunas cubanas, las cuales aún están en fase de experimentación», añade el comunicado, citado por Infobae.

Además de la desconfianza en las vacunas cubanas y rusa, la mayoría de los entrevistados por Infobae alegaron una razón práctica para cruzar a Honduras a inocularse con Pfeizer o Moderna: Estados Unidos y otros muchos países no aceptan por ahora las vacunas cubanas y rusas que se ponen en Nicaragua, para permitir el ingreso a sus territorios.

«Las vacunas Pfizer y Moderna que ponen en Honduras son de las mejores del mundo y servirán para viajar», explica un exdiputado que igualmente fue con su familia a vacunarse al país vecino.

Otra razón es que, hasta hace unos días, en Nicaragua solo podían vacunarse los mayores de 30 años. Por eso, la mayoría de los nicaragüenses que se ven en la fila son jóvenes. 

El interés de los nicaragüenses en viajar a Honduras para vacunarse ha hecho aparecer en las redes sociales anuncios que ofrecen paquetes de viajes, por precios que van de 25 a 39 dólares.

Esta opción, que aparentemente exonera de peligros a quienes van a Honduras a vacunarse, puede convertirse en una mala experiencia, como le sucedió a Samantha Jirón, de 21 años.

«Mi experiencia personal fue algo difícil, porque yo decidí irme en una excursión privada, por miedo a irme sola y transbordando, pero resulta que la persona encargada de esta excursión se aprovechó de la situación y la necesidad de vacunarnos de muchos, cobrando el triple del precio de otras excursiones. Me di cuenta hasta estar allá y tuvimos que aceptar el grupo las condiciones e incluso los malos tratos de esta persona», contó a Infobae.

Pero una vez en el punto de vacunación, la atención del personal de salud de Honduras fue «excelente, muy cálida y rápida», describió Jirón, quien asegura haber participado como voluntaria llenando cartillas, «porque los médicos hondureños pasan por la fila preguntando quién puede vacunar y ayudar a asistir para terminar más rápido».

«Decidí vacunarme en Honduras porque como yo hay miles de nicaragüenses que no confiamos en el sistema de salud de Nicaragua y sabemos que la decisión de aplicar la vacuna Sputnik Light, la Soberana y la Abdala no es por beneficio de la población, es por beneficio de relaciones de los únicos países que apoyan a la dictadura. Además de no contar obviamente con la aprobación de la OMS«, explicó la joven.

Según el portal Expediente Público, «entre mayo de 2020 y marzo de 2021, Nicaragua recibió siete préstamos de organismos multilaterales para combatir la pandemia del Covid-19, por un monto total de 523,1 millones de dólares». Esta cantidad no incluye otros 353,5 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsó a Nicaragua «para hacer frente al impacto económico generado por la pandemia del Covid-19 y para fortalecer sus reservas internacionales» en agosto pasado.

Un médico nicaragüense consultado por Infobae lamentó que el gobierno haya destinado gran parte del dinero recibido para comprar vacunas a Cuba y Rusia, «más por razones políticas que científicas».

TOMADO DE DIARIODECUBA

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