Más de 20 niños están afectados por el “Síndrome de La Habana”

Embajada de Canadá en Cuba. (Reuters)

Más de 20 niños están afectados por el llamado Síndrome de La Habana, unos padecimientos cuyas causas se desconocen y que comenzaron a sufrir funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, informó el programa 60 minutos de CBS.

Entre los más de 20 casos están una madre y su bebé. Ambos se vieron afectados mientras estaba amamantando y han sido diagnosticados con una lesión cerebral traumática, señaló la citada fuente.

Los síntomas que sufren los menores de edad son problemas con el habla, el equilibrio y la vista.

«Nuestros hijos son las víctimas olvidadas del ‘Síndrome de La Habana’«, dijo una diplomática canadiense no identificada en 60 minutos por temor a ser atacada nuevamente.

En 2017, la diplomática y su familia estuvieron en La Habana, Cuba, donde dijo que sufrieron múltiples episodios en su casa. Durante uno de los incidentes su hija se despertó tres veces durante la noche con fuertes hemorragias nasales.

Desde entonces, su hija ha experimentado varios síntomas como migrañas, tinnitus (zumbidos en los oídos) y manchas en la visión. Su hijo pequeño se ha quejado de mareos y problemas de audición, señaló la citada fuente.

«Creíamos que nuestro Gobierno nos respaldaría si algo nos sucediera a nosotros o a nuestros hijos», dijo la diplomática que es parte de una demanda conjunto a Ottawa porque no informó, protegió o trató suficiente a los diplomáticos y sus familias afectadas por el Síndrome de La Habana.

Otro diplomático canadiense no identificado narró un incidente en La Habana: “él y su familia fueron despertados por un sonido extraño y fuerte en medio de la noche. Desde entonces sus hijos han experimentado hemorragias nasales, mareos, dolores de cabeza y episodios de pérdida del conocimiento”, señaló 60 minutos.

El funcionario canadiense dijo que dos meses después del incidente, un nuevo funcionario canadiense fue destinado a La Habana. Al poco tiempo de llegar, la mujer, madre soltera, le preguntó qué había pasado con su familia. “Estaba anonadada porque Ottawa no mencionó nada sobre la participación de niños, o ella nunca habría aparecido. Estuvo allí solo un par de meses antes de que ella y su hijo se vieran afectados», contó.

Aunque los primeros casos del Síndrome de La Habana sucedieron en la Isla, funcionarios estadounidense informaron de síntomas similares en Austria, India, Reino Unido, otros países y hasta en territorio estadounidense.

Robyn Garfield, un funcionario del Departamento de Comercio, dijo que él, su esposa y sus dos hijos sufrieron el Síndrome de La Habana en China. También sufrieron episodios similares durante su año de tratamiento en Filadelfia.

“Mi esposa salió catapultada de la cama y corrió por el pasillo para ver a los niños sin decir palabra. Y ella regresó y me dijo que un sonido extremadamente fuerte y doloroso la había despertado”, dijo.

En un hotel de Filadelfia también sintieron vibraciones extrañas y un sonido sobre las dos de la mañana. Sus hijos también lo sintieron en otra habitación.

“Vi una escena extremadamente espeluznante en la que ambos se revolcaban en sus camas, dormidos. Tanto pateando como moviéndose bastante agresivamente. Y me acerqué a mi hija y puse mi cabeza junto a la de ella. Y escuché un sonido muy claro, justo ahí, como el agua corriendo. Entonces, la recogí, la tomé y la puse con mi esposa, y regresé y revisé a mi hijo. El mismo sonido justo al lado de su cabeza. Así que lo cargué, lo puse sobre mi hombro, me acerqué a mi esposa y le dije: ‘Nos vamos de aquí’», detalló.

Tras informar al FBI de los incidentes en EEUU, la familia de Garfield fue destinada al extranjero para continuar con las terapias para mejorar el equilibrio, la vista y la memoria.

“El aspecto más difícil de todo este asunto para mí son los niños que se han visto afectados, tanto los míos como muchos otros. Conozco personalmente a los padres de, creo, otros ocho niños”, dijo Garfield.

“Puedo decirles que personalmente he visto problemas de equilibrio en niños que nunca han tenido eso, problemas para encontrar sus palabras, tartamudeo, también con la visión. Una de las cosas que hemos escuchado de algunos padres es que estos se están manifestando en el salón de clases de manera real y tangible”, agregó.

Por su parte, Mark Lenzi, un oficial de seguridad del Departamento de Estado que trabajó en el Consulado de EEUU en Guangzhou, China, dijo a 60 minutos que “el síntoma más preocupante para mí era la pérdida de memoria, especialmente la pérdida de memoria a corto plazo».

Sobre los incidentes en Guangzhou, Lenzi recordó haber escuchado un sonido fuerte similar a una canica rodando alrededor de un embudo de metal. Siempre escuchaba el sonido en el mismo lugar por la noche, sobre la cuna de su hijo.

Ahora su hijo está a la espera para recibir tratamiento en el Hospital Walter Reed, reseñó 60 minutos.

En el mismo programa de CBS un funcionario de la embajada de EEUU en Cuba contó su experiencia en la Isla con Síndrome de La Habana. “Todos los perros empezaron a patalear, en el barrio ladrando, que era muy raro que fueran todos a coro. Y luego este sonido fuerte llenó absolutamente mi habitación. Sentí que mi cabeza estaba comenzando a aplastarse lentamente”.

El exfuncionario dijo que sintió un fuerte dolor de oído. “Comencé a desmayarme”. Tras ese incidente, se jubiló por las lesiones cerebrales a los 36 años. “Un chaleco con peso lo ayuda a mantener el equilibrio. Su perro de servicio lo ayuda a caminar y tiene problemas de visión en un ojo”, apuntó la citada fuente.

TOMADO DE CUBITANOW

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