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En una llamada telefónica a su madre, el convicto de conciencia informó que está presentando un cuadro alérgico severo, que afecta incluso la calidad de su sueño

El convicto de conciencia cubano Luis Robles Elizástigui, encerrado desde hace cerca de cuatro meses por haber protestado en La Habana con un cartel contra una de las arbitrariedades del régimen, denunció que está enfermo y no recibe atención médica.

En una llamada telefónica a su madre, a cuya grabación tuvo acceso esta revista, el joven informó que está presentando un cuadro alérgico severo, que afecta incluso la calidad de su sueño.

“Me tiene loco la alergia, estoy todo despellejado, botando agua (supuraciones) y así… Estoy mal mami, mal, mal”, se le escucha decir a Robles, a quien las autoridades carcelarias sacaron de la celda de castigo el mismo día de la llamada a su madre.

Según comentó, no estaba recibiendo atención médica. “Con esa gente es por gusto”, dijo refiriéndose a los galenos del Combinado del Este, prisión en la que está confinado.

Ante la pregunta de su madre de si estaba tomando algún medicamento, el convicto explicó que estaba tomando Loratadina, la cual resolvió con un compañero de presidio. Sin embargo, ese antihistamínico no alivia sus manifestaciones alérgicas y por ello pidió a su progenitora que le hiciese llegar Benadrilina (Difenhidramina).

Repercusión internacional

Justo este viernes la prestigiosa agencia de noticias del Reino Unido BBC se hizo eco del caso de Robles, al que refirió como un cubano preso “por pararse en una calle con un cartel”.

Robles Elizástigui, de 28 años, graduado de informática y natural de la provincia de Guantánamo, salió al boulevard habanero de San Rafael el pasado 4 de diciembre con una pancarta improvisada, exigiendo la liberación del rapero contestatario Denis Solís, condenado a ocho meses por «desacato» en un juicio sin garantías legales.

«Libertad. No más represión. #Free_Denis», decía el cartel que el joven mostraba hasta que se lo arrebataron agentes de la policía del régimen.

“Fue entonces cuando ocurrió algo poco común en un país como Cuba: mientras lo detenían, las personas que lo grababan, muchas de ellas mujeres, comenzaron a gritarle a la policía para que no golpearan al joven”, expuso BBC News Mundo.

Landys Fernández Elizástigui, hermano de Robles, declaró a BBC Mundo desde La Habana: «Luis no conocía a Denis Solís, pero me imagino que se sintió identificado con lo que le pasó, con el Movimiento San Isidro… y llegó el día que se colmó y reventó, y salió para la calle».

A los cuatro meses del arresto arbitrario, Robles ha denunciado que en el llamado Combinado del Este, mayor recinto penitenciario de Cuba, que es también una cárcel de máxima seguridad, ha recibido «tratos humillantes», así como que ha sido «desnudado», «golpeado» o «mojado», puesto en celdas de castigo, sin posibilidad de visitas familiares y sin acceso a medicamentos. 

Robles realizó, además, una huelga de hambre después de que le prohibieran el acceso a los medicamentos para la gastritis que padece.

Luis, quien según cuenta su hermano tiene un hijo de un año y unos meses, al que ayudaba a mantener con sus labores de reparación de radios, televisores, equipos de música y otros equipos electrónicos, y vivía en un apartamento de alquiler en la capital, «es un joven tranquilo, pero que siempre ha tenido una manera de pensar diferente y por eso salió a la calle con un cartel pidiendo la libertad de Dennis Solís, que es otro joven que también está preso por pensar diferente«, dijo Fernández Elizástigui a BBC.

La ONG Prisoners Defenders (PD) declaró a Robles como convicto de conciencia en enero. Según señaló, el joven fue apresado “por manifestarse espontáneamente de forma irreprochable y pacífica en La Habana” y el vídeo de su detención prueba que los cargos de Desacato y Desórdenes Públicos son completamente falsos”.

TOMADO DE ADNCUBA

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