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Lo del MINCULT fue ‘la gota que colmó la copa’, asegura actriz cubana

La actriz cubana Lynn Cruz, despedida de su profesión en el año 2008 por su posición política, sigue su activismo y, en esta oportunidad, ha denunciado los lamentables hechos ocurridos la víspera frente al Ministerio de Cultura de La Habana.

En el lugar fueron arrestados varios artistas y jóvenes activistas, integrantes del 27N y otros movimientos, que pretendías llevar a cabo un dialogo con las autoridades y renovar sus demandas.

Sin embargo, todo se salió de control cuando el ministro de cultura salió de su guarida con sus secuaces, dando al traste con imágenes que quedarán para la historia y que sirven para desmontarles el circo.

La actriz antillana aprovecha su post para pedir la dimisión de todos los altos funcionarios que formaron parte de la triste escena y, de paso, para dejar claro que si ellos no abandonan sus cargos, la batalla se perdió.

Cubita NOW reproduce sus palabras, de manera íntegra, a continuación:

Desde ayer no dejo de pensar en todo lo ocurrido, especialmente porque estaba recordando que durante mi censura en la Agencia Actuar, me crucé con Fernando León Jacomino en las escaleras.

Ahora me pregunto, ¿será que habrá ido a entregar la orden? Jorge Luis Frías, el director de Actuar no podía ni argumentar las razones de la medida, estaba claro que quienes movían los hilos eran otros.

Aún no he firmado la carta que demanda la dimisión de Alpidio Alonso, Fernando Rojas y Fernando León Jacomino. Pensaba en si esto servía de algo y recordé las palabras de un cubano radicado creo en Estocolmo, lástima que no recuerdo su nombre, pero él hizo una publicación hace algún tiempo y sus palabras aún me rondan.

Él llamaba a luchar contra la corrupción. En mi caso, creo que hay que luchar contra ella desde arriba. Que acabar con los Castro no termina con el mal de fondo, decía él y estoy de acuerdo. Mientras siga la impunidad de los ministros y ministerios, tampoco estaremos yendo a la raíz de este asunto.

Esos tres funcionarios, al menos León Jacomino y Alonso están en puestos claves, que yo recuerde, desde el año 2003.

Desde esa fecha hacia acá han transcurrido 18 años.

18 años de cárcel a los artistas, periodistas, intelectuales. 18 años del fusilamiento de los 3 jóvenes captores de la lancha de Regla que luego esos mismos funcionarios, participaron en campañas para las recogidas de firmas, por órdenes de Fidel Castro para apoyar el juicio sumario que terminó con sus vidas en menos de 24 horas. 18 años de intimidación. 18 años de impunidad.

Lo de ayer ya no le llamaría vergüenza. Lo de ayer lo llamo simplemente la gota que colmó la copa.

Desde el 27 de noviembre hasta la fecha, en las afueras del Mincult cortaron árboles, instalaron cámaras, ganaron tiempo y armaron su circo.

Ayer finalmente sucedió el milagro. Verlos en su máximo despotismo frente a las cámaras de personas, en su mayoría jóvenes, que no quieren que eso que ellos tienen dentro les entre.

He visto y analizado las imágenes y el plan les habría salido bien. Pero qué les falló, que, como dijo Piñera, cuando eres viejo, no puedes esconder el diablo. Ayer frente al Ministerio de Cultura vimos a tres monstruos delante de nosotros.

Lo mismo delante de los que estaban allí y hacia quienes expulsaron no solo su veneno, sino toda la violencia de este sistema totalitario desde hace 61 años. Pero también están las imágenes grabadas.

Esto es solo el comienzo. Si no logramos que ellos salgan de esos puestos, créanme, estimados colegas, esta batalla será inútil. Ellos son apenas la punta del iceberg. Y para concluir mis palabras recuerdo que:

La corrupción política se refiere a los actos delictivos cometidos por funcionarios y autoridades públicas que abusan de su poder e influencian a realizar un mal uso intencional de los recursos financieros y humanos a los que tienen acceso, anticipando sus intereses personales o los de sus allegados, para conseguir una ventaja ilegítima generalmente de forma secreta y privada.

El término opuesto a corrupción política es transparencia. Según Hernández Gómez (2018), la corrupción se define como «toda violación o acto desviado, de cualquier naturaleza, con fines económicos o no, ocasionada por la acción u omisión de los deberes institucionales, de quien debía procurar la realización de los fines de la administración pública y que en su lugar los impide, retarda o dificulta». Por esta razón se puede hablar del nivel de corrupción o de transparencia de un Estado legítimo.

Reformadores como el estadounidense Joseph Keppler describieron que el senado de los Estados Unidos del Siglo XIX estaba controlado por las gigantescas bolsas de dinero, que representaban los fideicomisos y monopolios financieros que se mantuvieron vigentes mediante la corrupción política.

Las formas de corrupción varían, pero las más comunes son el uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio; además de los sobornos, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo, la impunidad y el despotismo. La corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como el narcotráfico, el lavado de dinero, la prostitución ilegal y el trata de personas, aunque por cierto no se restringe a estos crímenes organizados y no siempre apoya o protege otros crímenes.

-#Dimision

Tomado De CUBITANOW

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