«Llegó mucha gente y se llevaron camarones hasta en los bolsillos»

Más de 15 toneladas de crustáceo de exportación se desparraman al reventarse un tanque en Tunas de Zaza

Empresa Cultizaza, ubicada en Tunas de Zaza, Sancti Spíritus. (14ymedio)

Decenas de personas acudieron en tropel este lunes a las instalaciones de Cultizaza, en Sancti Spíritus, para recoger los camarones que se escaparon de un tanque reventado. «Llegó mucha gente y se llevaron camarones hasta en los bolsillos», cuenta Yisel, una vecina de Tunas de Zaza, donde la empresa estatal desarrolla el cultivo de este crustáceo, en una extensa área y principalmente para la exportación.

Aunque es un «área restringida», los propios empleados avisaron a la gente de las inmediaciones para que no se echara a perder el producto, que estaba listo para ser cosechado.

Llegaron, refieren testigos del hecho, unas 50 o 60 personas, que se unieron a los trabajadores en la recogida de los camarones en fuga. «El problema es que no está tan cerca del poblado. Los que vinieron eran hombres que tenían cómo cargar o bicicletas», dice Rafael, uno de los lugareños que tuvieron la suerte de enterarse de la noticia. «Pero llegó gente de El Salado e incluso desde Guasimal», a unos 20 kilómetros de la costa.

«El problema es que no está tan cerca del poblado. Los que vinieron eran hombres que tenían cómo cargar o bicicletas»

Ni la prensa oficial ni los funcionarios de la empresa se han manifestado sobre el incidente. Una trabajadora que pide el anonimato dice que aunque Cultizaza intentó recuperar el máximo de producto, «se pueden haber perdido entre 15 y 20 toneladas».

También refiere que los muros de contención de los gigantescos embalses donde se cultiva el crustáceo son muy finos y «llevan mucho tiempo de explotación sin mantenimiento». «Vaciaron el estanque de al lado y la presión de un metro y medio de alto los reventó», explica. «Cuando dos tanques contiguos están llenos se compensan, pero vaciaron el de al lado y no aguantó».

En cualquier caso, asegura, no se descarta el sabotaje como línea de investigación.

Uno de los estanques de la empresa Cultizaza en Tunas de Zaza. (Escambray)

«No existen las condiciones para almacenar todo ese camarón desparramado así de sopetón», dice otra fuente, conocedora de la empresa.

Como fuere, Cultizaza lleva mucho tiempo en crisis. El año pasado, con el paso del huracán Eta, quedaron en evidencia los problemas de la camaronera. Entonces, las autoridades se apresuraron a informar de que, aunque el ciclón no causó daños en la infraestructura de las instalaciones, sí se vería afectado el desarrollo de la especie «debido a la turbiedad del agua con la que se abastecen los estanques».

Los problemas, confesaron trabajadores del lugar a este diario, venían de lejos y eran más profundos: a falta de piensos balanceados, la piscifactoría echó mano de lo poco que se produce en la provincia, la tilapia, previamente convertida en polvo. Con dos consecuencias nefastas: que «el camarón no crece a buen ritmo y además los consumidores no reciben la tilapia».

El pasado septiembre, las autoridades anunciaron con su habitual pompa la ampliación de la camaronera, informando que habilitarían 10 hectáreas de terreno hasta entonces en desuso para dedicarlas a la cría intensiva de camarones, que permite engordar mayor número de animales por metro cuadrado.

Esta técnica, según declaró a la prensa oficial el propio director de Cultizaza, Luis Orlando Rodríguez, no se desarrolla en este lugar «desde hace más de 20 años».

«No fue tan así», asevera otro trabajador de la camaronera. «Hicieron dos estanques, reacomodaron, mejoraron, pero nada nuevo».

«No existen las condiciones para almacenar todo ese camarón desparramado así de sopetón»

Sin embargo, Rodríguez había afirmado que este año «quedarán listos los primeros estanques» y que en 2022 se iban a recuperar «otras 15 hectáreas igualmente destinadas al desarrollo intensivo, las cuales se sumarían a las 345 que hoy se encuentran en explotación».

El funcionario refirió que las nuevas áreas de trabajo contarían con «equipamiento importado», y que en marzo próximo estarían produciendo «unas 250 toneladas en dos ciclos productivos», pese a que en 2021 la cría del crustáceo solo ha alcanzado el 62% del plan previsto, debido a «la baja calidad del agua», y la falta de «recursos materiales y energéticos».

Lo que es un hecho es que trabajadores y vecinos de Cultizaza tendrán, a falta de cerdo, marisco para fin de año. «Nos vamos a meter una semana comiendo enchilado de camarones», concluye con sorna Yisel.

TOMADO DE 14MEDIO

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

%%footer%%