Leopoldo Fernández Pujals: “Cuba está lista para un cambio de verdad”

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“La libertad de Cuba tiene que llegar a través de una forma digna”, pero “dialogar con unos asesinos no nos va a llevar por buen camino a la larga”

LA HABANA, Cuba.- “(…) el hombre siempre tiene dos hambres”, la del pan y la del espíritu, según refiere Onelio Jorge Cardoso en su cuento “El caballo de coral”. Para Leopoldo Fernández Pujals el pan está seguro hace más de 40 años, pero su otra hambre, y su legado, inició con la película “Plantados”, para la cual facilitó 2 millones de dólares de su fortuna.

La familia de Leopoldo Fernández Pujals se exilió en 1960 cuando él tenía apenas 13 años de edad. Al salir de prisión su tío, José Pujals, después de cumplir 25 años como preso político “plantado” en Cuba, Leopoldo era ya un exitoso empresario en España. Después de 20 años anhelando producir una película sobre los vejámenes que su tío y cientos de presos de conciencia padecieron en Cuba, le llegó la oportunidad con “Plantados”, película dirigida por Lilo Vilaplana, que ganó el Premio del Público en el recién concluido Festival de Cine de Miami.

¿Por qué apoyar, financiar esta película “Plantados”? ¿Qué importancia tiene este filme en el actual contexto cubano?

La historia de la película “Plantados” comienza en el año 1996, cuando ya yo había sacado la compañía Telepizza a bolsa. Me encontraba con dinero suficiente para apoyar a un grupo reducido de “plantados” históricos, uno de ellos era mi tío, otro era Mario Chanes de Armas, Ernesto Díaz Rodríguez y Ángel de Fana. Yo les estaba apoyando para que pudieran viajar por el mundo y contar los horrores que habían pasado en las cárceles, y nos encontramos con que muchas veces las personas que iban a escuchar eran 10 o 15. Entonces dije: tenemos que dar a conocer la vida de ustedes, el sufrimiento del pueblo cubano por otra vía; y empezamos a buscar a un guionista. Llevábamos ya cuatro guionistas, desde el año 1997 en adelante, un francés y tres norteamericanos, pero ninguno de ellos, como decía mi tío, quería ponerle el cascabel al gato, o sea, no querían poner a Fidel Castro como el malo de la película. Recuerdo al francés decir: es que Fidel Castro era mi ídolo cuando yo era un adolescente, cómo voy a criticarlo ahora.

Ha sido un camino largo, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Yo creo que, hoy día, Cuba está lista para un cambio de verdad. La canción “Patria y Vida” está resonando mucho, la película está resonando mucho, sobre todo en el exilio, en Miami, y por todos lados, están pirateandola en todo el mundo, lo cual a mí no me preocupa si yo lo que quiero es que vean la película, yo no he hecho la película para enriquecerme.

Ha tardado, pero ha tardado porque no encontrábamos a un guionista adecuado hasta que un día, después de que Lilo Vilaplana había hecho varios (capítulos de la serie) “Leyendas del exilio”, Ángel de Fana y Ernesto Díaz Rodríguez me dicen: creo que hemos encontrado a alguien que puede hacer la película. Entonces viajé a Miami, nos presentaron, y media hora después nos dimos la mano y le dije: empieza.

Filmación de Plantados (Foto: plantadosfilms.com)

Mencionaba que habían encargado varios guiones antes hasta que dieron con este que era el que satisfacía sus inquietudes. ¿Qué es lo que diferencia a este guión de los anteriores?

Los anteriores eran, o mentiras, porque era Hollywood, o no le querían poner el cascabel al gato, es decir, no querían decir que Castro era malo. Recuerdo que el título de la película del guión que escribió el francés —solo fueron dos páginas para llegar a un acuerdo con él o no, no llegamos al acuerdo— era “Hombres mansos”, porque se encontró con que no tenían ningún rencor, porque la verdad es que cuando te tiras 25, 26, 27 años en presidio y siete u ocho años de esos en solitario, en las tapiadas, te conviertes como en un santo, solo te tienes a ti mismo para poder conversar. Recuerdo que alguien le preguntó a mi tío, después de que vino a una conferencia en Madrid, “¿cómo usted aguantó tanto tiempo?” Mi tío metió la mano en su bolsillo, sacó el rosario y le dijo: mi fe en Dios. Cuántas veces no habrá rezado él el rosario en ocho años en las tapiadas, en (la prisión de) Boniato.

Ángel de Fana ha dicho en varias ocasiones que usted consideraba que esta película era su asignatura pendiente, es decir, era un anhelo de hace muchísimos años que pudieron materializar…

Hasta lo tengo en un libro que escribí sobre mi vida en el año 2014 (“Apunta a las estrellas y llegarás a la luna”) y resulta que puse ahí lo de una asignatura pendiente. La verdad es que el libro fue escrito en gran parte para mi descendencia, yo quería que mi descendencia supiese algo de mi familia, de mis antepasados, de mis raíces cubanas, de mis raíces españolas; y quería explicarles cómo llegué yo a hacer fortuna, que no fue ni robando ni ganándome la lotería, fue con conocimiento, aprendizaje, horas, días, años de dedicación, hasta que por fin di con un producto que llegó a España en el momento correcto. Fue una idea principalmente para mis hijos, pero cuando termino el libro, la versión solo en español, ya tenía norteamericanos amigos míos que querían leerlo, entonces tuve que traducirlo al inglés y eso me obligó a lanzarlo al público.

Pero la asignatura pendiente gorda que me queda ahora es la misma que tienes tú: la libertad de Cuba.

Después de haber tenido tanto éxito en el mundo, un éxito que, de alguna manera, le negaron en Cuba, pues usted vive en el destierro desde los 13 años, ¿por qué volver al tema Cuba?, ¿por qué recurrir a rescatar esta parte de la historia que abarca la película?

He de ser agradecido, ser bien nacido. Tengo mambises por el lado de mi madre, por el apellido de Mederos y Cabañas. Después mi tía abuela, Elena Mederos, dedicó toda su vida a los pobres, fundó el Liceo en Cuba, y a ella, básicamente por su trayectoria social, la nombraron ministra (de Bienestar Social en Cuba) en el primer gobierno de Fidel Castro. Duró seis meses, se dio cuenta de que eso iba por mal camino, que Castro era un mentiroso.

Entonces, mi madre, de apellidos Pujals y Mederos, era arquitecta y fue profesora de la carrera de Arquitectura de la Universidad de La Habana desde el año 1940 aproximadamente, hasta que llegó a ser subdecana de la Universidad en el año 1959, cuando entró Fidel Castro. Después, por el lado de mi padre, de apellidos Fernández Centurión, Centurión era un coronel que se casó con Francisca Maceo, quien era sobrina de Francisco Maceo Osorio, un revolucionario de la guerra de 1868 que quería la libertad de Cuba; el incendio de Bayamo empieza por la farmacia de uno de los Maceo.

Por los dos lados, cuando yo era niño, siempre escuché hazañas del pasado de la familia.

Usted proviene de una época en la que las dictaduras se desafiaban de manera violenta, muchos de los presos políticos “plantados” fueron a prisión por alzarse en armas contra el comunismo, contra el castrismo. Sesenta y dos años después ha cambiado el contexto, estamos en un momento en el que no está Fidel Castro, Raúl Castro está por retirarse, y hay muchos de esta nueva generación de personas que enfrentan a la dictadura que están hablando de diálogo con el poder. ¿Cómo usted ve, analiza o valora estas circunstancias?

La libertad de Cuba tiene que llegar a través de una forma digna. Dialogar con unos asesinos no nos va a llevar por buen camino a la larga. Yo sí creo que la libertad de Cuba debe venir de la forma menos violenta posible. Lo idóneo, para mí, sería que el pueblo entero saliera a la calle y que el régimen no tenga otra cosa que hacer que lo mismo que hizo (Fulgencio) Batista: montarse en un avión e irse de la Isla.

¿Usted opina entonces que la vía sería esa, lograr una movilización general del pueblo?

Eso sería lo idóneo porque creo que no matarían a millones de personas, ni a uno. Todos ellos ya tienen mucho dinero fuera del país, no tienen necesidad de quedarse en Cuba para enriquecerse más; consecuentemente, esta es una vía.

¿Qué aconsejaría entonces a esta nueva generación de cubanos, fundamentalmente jóvenes, que dentro de Cuba se enfrentan a la dictadura?

Que el primero que se rinde, pierde.

Su éxito ya muchos lo conocen, ¿qué le queda por hacer en esta vida a Leopoldo? ¿Lograr la libertad de Cuba, como me dijo antes?

Esa es una de ellas, me encantaría cerrar los ojos por última vez y saber que Cuba es libre, soberana e independiente, bajo la Constitución de 1940, la última legal que existe.

¿Volvería usted a Cuba? ¿Invertiría en una Cuba libre? ¿Ayudaría a reconstruir el país?

Una vez un amigo me preguntó por qué yo no invertía en Cuba y le dije que eso sería como ser parte de un capitalismo sanguinario.

En una Cuba libre, sí lo haría. Así es.

¿Y usted se va a quedar en Cuba, cuando sea libre?

Yo estoy viviendo en Cuba, en dictadura, y estoy luchando porque Cuba sea libre y por supuesto que voy a seguir viviendo en Cuba, aunque los dictadores quieren por todos los medios echarme de mi país pero, hasta ahora, no lo han logrado.

Pues mantente firme y cualquier apoyo que necesites de mi parte puedes comunicarte con los “plantados”, que normalmente se comunican conmigo.

Muchas gracias.

Encantado. Y saludos a todo el pueblo de Cuba.

TOMADO DE CUBANET

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