Cuba

‘Las verdaderas razones del fracaso de la Revolución Cubana no son externas, sino internas’

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Un exdiplomático argentino desplegado en Cuba entre 2006 y 2009 aborda la raíz de la crisis socioeconómica de la Isla.

Busto de José Martí. DIARIO DE CUBA

«Las verdaderas razones del fracaso económico y social de la Revolución Cubana, cuando cumplía cinco décadas en 2009 y actualizada hasta 2019, no son externas, sino internas», concluyó el exdiplomático argentino Pedro Cornelio von Eyken tras abordar la situación de la Isla en su tesis doctoral.

Von Eyken, quien ejerció como ministro de la Embajada de Argentina en Cuba entre 2006 y 2009, se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina en 2013 con la investigación «La Revolución Cubana cincuenta años después. Impacto de los factores externos e internos en la grave crisis económica y social de Cuba en 2009″.

En ese texto, defendido en abril de 2021 y que saldrá publicado próximamente, defiende que la debacle socioeconómica de la Isla no es causa del embargo de EEUU ni de la caída de la URSS. «Fueron las políticas económicas dirigistas, igualitaristas y contradictorias de Fidel Castro y su sucesor. Aquellos factores externos condicionaron y facilitaron la grave crisis, pero no fueron determinantes. La caída del campo socialista detonó esa grave situación en 1991 pero se fue gestando por la suma de decisiones económicas cubanas».

En un texto publicado en el diario argentino La Prensa, von Eyken resume las conclusiones de su trabajo de investigación.

«En el caso de Cuba, que recorrí entera mientras conversaba con cubanos de a pie, observé una situación que me llevó a reflexionar si la Revolución Cubana se había hecho para llegar a esos magros resultados que no han hecho más que empeorar desde 2009 y que explican las manifestaciones espontáneas iniciadas el 11 de julio pasado», apunta.

«La economía se halla estancada y la escasez de comida y medicamentos, aunque haya dinero para pagarlos, se torna desesperante día a día. Los gritos clamando libertad, que no escuchaba en mis tres años allí, han ido aumentando. Esas manifestaciones, severamente reprimidas por fuerzas policiales y parapoliciales, han proliferado y se han difundido dentro y fuera de la Isla gracias a internet y las redes sociales, los nuevos enemigos internos del régimen. Ninguna persona sensata, dentro o fuera de Cuba, puede decir honestamente que ignora esa situación».

Según el exdiplomático argentino, el proceso político iniciado por Fidel Castro fue traicionado en dos ocasiones. Primero, cuando el dictador «prometió elecciones, libertades individuales y el regreso a la Constitución de 1940, negando enfáticamente el comunismo», pero luego se adscribió al marxismo-leninismo.

«La segunda traición tuvo lugar desde 1961 hasta 2009, ya que el marxismo-leninismo no mejoró las condiciones de vida de los cubanos respecto de 1958. La última vez que el pueblo cubano eligió libremente un Gobierno entre varias opciones políticas fue el 3 de noviembre de 1958, con el triunfo del candidato oficialista Andrés Rivero Agüero, que debía gobernar entre 1959 y 1963. Nunca llegó a asumir. Tampoco se realizó nunca en Cuba un referéndum para votar por sí o por no la continuación del Gobierno revolucionario. La opción de Fidel Castro era clara desde el principio: enemistarse con EEUU durante el contexto favorable de la Guerra Fría y aliarse con la URSS para eternizarse en el poder», dice.

Aunque Von Eyken reconoce que el embargo de EEUU hace daño a los cubanos simples, se niega a aceptar que sea esa la causa de los problemas de la Isla, como afirman los adeptos al régimen.

«El único bloqueo de la Isla es interno, determinado por la obsesión igualitarista de Fidel Castro y continuada por sus sucesores, que se da de bruces con la realidad: el mozo de un restaurante u hotel destinados al turismo extranjero gana en propinas, en una semana, mucho más de lo que ganan un médico o un maestro de escuela en un mes. La negación del lucro como incentivo natural e innegable del progreso económico se debe al temor de la nomenklatura gobernante de perder el poder».

«En cinco décadas, a partir de la Reforma Agraria de 1959, Cuba pasó del latifundio privado al latifundio estatal. Hoy pueden verse miles de hectáreas improductivas. La Isla debe importar el 80% de los alimentos que consume. Y el embargo no es absoluto: en 2000 Estados Unidos exceptuó a los alimentos y medicinas, a tal punto que en 2008 el país del Norte vendió a la Isla 710 millones de dólares en alimentos. El verdadero problema, que redundó en un descenso paulatino de esa cifra, es que EEUU exige a Cuba el pago al contado. La falta de efectivo y de crédito sí es consecuencia del embargo y de la orfandad de la Isla respecto de los organismos mundiales de crédito. Lo saben nuestros exportadores», agrega.

Para Von Eyken, hay factores destacables en la ecuación histórica que produjo la actual situación de crisis crónica: «La obsesión de Fidel Castro de crearse un enemigo permanente con Estados Unidos, desde Dwight Eisenhower en 1959 hasta Barack Obama en 2016, a pesar de las manos extendidas por James Carter y Obama, quienes más hicieron por relanzar la relación bilateral. La Guerra Fría terminó en 1991, pero no para Fidel Castro».

Además, en su tesis doctoral compara la experiencia de los regímenes socialistas de Cuba y Vietnam, a partir de las soluciones aplicadas por ambos a la crisis terminal de la URSS.

«Ambos eran marxistas-leninistas en 1986 y siguen siéndolo, pero Vietnam inició ese año su Doi Moi (renovación). Se abrió el mercado y se conectó con Estados Unidos y el mundo, lo que condujo a una paulatina reducción de la pobreza, al regreso de Vietnam a los organismos mundiales de crédito, a que Clinton derogara el embargo comercial en 1994, 19 años después de la caída de Saigón, y a que Obama cancelara el embargo de armas en 2016. Fidel Castro, en cambio, desde 1991 rechazó de plano cualquier posibilidad de perestroika en Cuba», apunta.

«Ensayó desde entonces una serie de medidas económicas sucesivas y contradictorias entre sí, abriéndose apenas al mercado para cerrarse enseguida cuando observaba que el país (y también el cuentapropismo, sinónimo de capitalismo) concedían bienestar al pueblo. Raúl Castro, a cargo del Gobierno efectivo desde febrero de 2008 a 2018, no introdujo ninguna reforma estructural. Las diferencias entre ambos países, en septiembre de 2021, están a la vista», remata.

Pedro Cornelio von Eyken tuvo una carrera diplomática de casi 38 años y, aparte de Cuba, se desempeñó en puestos similares en Alemania, Finlandia y Haití.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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