Las Fuerzas Armadas de Sudáfrica, jugoso destino de exportación de los militares cubanos

Siguen saliendo detalles de los negocios de la FAR de la Isla, ahora en el Parlamento en Pretoria.

Militares de Sudáfrica. NEWS 24

Nuevos detalles de los negocios de los militares cubanos y sudafricanos siguen haciéndose públicos en el Parlamento de ese país de África. Ahora la ministra de Defensa y Veteranos Militares, Thandi Modise, aseguró que el Gobierno de Cuba fue «el único que abrió sus oportunidades de formación en mayor número a la Fuerza de Defensa Nacional (SANDF, por sus siglas en inglés)».

Después de ser interpelada por el opositor Kobus Marais, miembro de la Alianza Democrática (DA), la funcionaria precisó que hasta agosto de 2021 había 105 miembros de la SANDF en Cuba, mientras que otros 30 están inscritos en el equivalente cubano del Programa de Estudios de Defensa y Seguridad de Sudáfrica (SDSP) y el Programa Conjunto de Comando y Estado Mayor Superior (JSCSP), en tanto que 75 más hacen «diversos entrenamientos vocacionales de cadetes».

El personal militar sudafricano ha estado viajando a la Isla a recibir capacitación desde 2014. Ello incluye desde médicos hasta alumnos pilotos. 

Según un resumen de la sesión parlamentaria publicado por el sitio oficial Defence Webquitando los 105 militares antes mencionados, son 221 los miembros de la SANDF que han pasado temporadas en Cuba. Esto, sumando efectivos de la Fuerza Aérea, el Ejército, el Servicio de Salud y la Armada.

La formación profesional y de cadetes, según Modise, cubre especialidades como la ingeniería y técnico de aviación, piloto, Licenciatura en Medicina y Cirugía, psicología y biomedicina.

«La Fuerza Aérea se enfrenta a la escasez de aviones de entrenamiento fiables y depende de las oportunidades de aprendizaje en el extranjero para mantenerse al día con la demanda de mano de obra capacitada en el ámbito de la aviación», aseguró la ministra.

«Los cubanos brindan capacitación en cadena de valor en aviación, como pilotos, técnicos de aviación, ingenieros de aviación, controladores de tráfico aéreo y conservación de aeronaves, incluidos los programas de desarrollo de software y simuladores de los que Sudáfrica y la SANDF tienen una gran necesidad», afirmó.

Según Modise, «el entrenamiento de pilotos cubanos está utilizando el avión de combate L-39 Albatros, que se utiliza en varios países como un aparato de entrenamiento versátil para sus pilotos».

El L-39 Albatros es un avión a reacción de entrenamiento fabricado en Checoslovaquia en la década de 1960, refiere la literatura especializada.

En cuanto a la capacitación de los especialistas en Medicina militar, la ministra aseguró que Cuba es «la opción obvia» debido a la «experiencia médica y la asistencia continua al Departamento de Salud» sudafricano en los últimos años, después que La Habana enviara sus «misiones médicas» a ese país.

«Cuba fue el único país que ha abierto sus oportunidades de capacitación en mayor número a la SANDF y que podría adaptar los programas de capacitación de acuerdo con los requisitos únicos de la SANDF, que es la forma más rentable de capacitar y calificar a un gran número de personas», subrayó Modise.

«La capacitación proporcionada a SANDF por Cuba es actualmente la mejor intervención de capacitación posible disponible», comentó.

Los negocios del Ejército de Sudáfrica y los militares cubanos llevan un tiempo bajo la lupa del Parlamento local. Días atrás se supo que la denominada Operación Thusano, que cubre los diferentes acuerdos que tienen ambos ejércitos, incluidos los entrenamientos, le ha reportado a las FAR en diez años 1.370 millones de rands, el equivalente a 92.889.470 dólares.

Los legisladores están revisando con lupa los acuerdos de ambos cuerpos militares después que la compra no autorizada del fármaco Heberon Alpha R 2B a La Habana en 2021 desatara una tempestad política en Pretoria que acabó con la devolución del medicamento a Cuba. 

Según el nuevo informe, la compra del Heberon costó al Departamento de Defensa 2.241.534 dólares. Esa erogación fue considerada por la Agencia Reguladora de Productos de Salud (SAHPRA) local «un gasto inútil e infructuoso», dado que el fármaco no pudo ser empleado, como querían los militares, en el tratamiento del Covid-19, puesto que su uso en Sudáfrica no está autorizado.

En cuanto a los gastos por los cursos y entrenamientos mencionados, Modise reveló que las Fuerzas Armadas sudafricanas han pagado más de 24.323.584 dólares a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba por entrenar a sus efectivos en la Isla.

La Operación Thusano

Según las revelaciones de las últimas jornadas, la Operación Thusano tiene ocho instancias de pagos registradas por Pretoria a La Habana.

Aparte de la suma invertida en el Heberon, se incluyen en ella el flete de aeronaves (7.032.007 dólares); «asignaciones de fuerza permanente» (3.683.432 dólares); subsistencia, transporte y alojamiento (4.996.073 dólares); «transporte aéreo» para «visita extranjera» (1.788.139 dólares); y «vehículos de motor para pasajeros» (575.954 dólares).

Según Defence Weblos servicios profesionales y técnicos proporcionados a las cuatro armas de servicio de la SANDF por los militares cubanos han costado a Pretoria 19.070.472 dólares solo por la reparación y conservación de vehículos militares.

De acuerdo con un informe del Comité Permanente Conjunto de Defensa y Asuntos Militares (PCDMV, por sus siglas en inglés) del Parlamento, los técnicos cubanos en el país africano habrían atendido 10.673 vehículos.

El general de brigada B. G. Mtsweni, de la División de Logística de la SANDF no precisó el rango de tiempo que cubre su informe, si bien parece resumir la década que lleva vigente la Operación Thusano, un negocio bilateral que fue puesto en marcha por el anterior Gobierno de Jacob Zuma y al que dio continuidad al actual mandatario Cyril Ramaphosa.

A partir de ese acuerdo, personal especializado cubano fue desplegado en estacionamientos de vehículos y talleres militares ubicados en, entre otros, los municipios sudafricanos de Potchefstroom y Wallmannsthal, con el objetivo de asesorar al personal del Cuerpo de Servicios Técnicos del Ejército de Sudáfrica.

Según el general Mtsweni, los cubanos fueron fundamentales en la «preservación» de 1.023 vehículos militares y la recuperación de otros 9.720, que van desde camiones Samil hasta vehículos de transporte de personal Mamba, ambulancias Mfezi y unidades de recuperación.

En detalle, la intervención cubana supuso, según el militar, intervenir en 129 reparaciones mayores no especificadas y 2.172 reparaciones ligeras; así como en 440 «actividades de apoyo al mantenimiento periódico de aeronaves»; la reparación de 52 bancos de pruebas; 3.800 inspecciones de circuitos; 5.488 «capacitaciones en pruebas y reparaciones»; 85 aeronaves completadas; así como el «mantenimiento y conservación de 243 bombas de aviación».

Tanto la ministra Modise como Mtsweni defendieron los negocios con las FAR cubanas ante el Parlamento, luego de que un informe de la Oficina del Auditor General señalara que hubo «gastos significativos incurridos» en el acuerdo bilateral.

La autoridad de supervisión financiera indicó además que, tras revisar lo que se denominaron «contratos principales» y varios acuerdos complementarios, el auditor general encontró que el Ministerio de Defensa sudafricano no siguió ningún proceso de adquisición antes de celebrar varios convenios complementarios con la estatal cubana Technoimport.

Asimismo, se comprobó que la adquisición de bienes y servicios a través de los acuerdos bilaterales y complementarios de defensa entre Cuba y Sudáfrica «no estaba en línea» con la Constitución y las Regulaciones del Tesoro, incluidas las aplicables a la gestión de la cadena de suministro.

«Se consideró que los gastos incurridos en el marco de la Operación Thusano eran irregulares y el Departamento de Defensa debería revelarlo como tal en los estados financieros anuales», subrayó el informe de la Oficina del Auditor General.

En sus conclusiones, la entidad llamó a asegurar que «las desviaciones de los procesos normales de adquisición estén justificadas, adecuadamente documentadas y aprobadas por el contable y/o el Tesoro Nacional». También se recomendó a la secretaria de Defensa, Gladys Kudjoe, que «tome medidas efectivas y apropiadas contra los funcionarios que permitieron gastos irregulares».

Mientras el Parlamento revisa el acuerdo con La Habana, que debe ser reevaluado para su prórroga, la información que ahora se hace pública indica hasta dónde en Sudáfrica el régimen cubano tiene un destino de exportación de servicios que reporta sumas que nadie en la Isla sabe en qué se invierten o a dónde van.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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