Las consecuencias del apoyo del Gobierno de Cuba a Moscú que nadie vio venir

¿Ha sopesado ya el régimen las críticas internacionales a Rusia y a la postura de quienes la apoyan en su aventura militar?

Miguel Díaz-Canel y Vladimir Putin durante una visita del cubano a Rusia. AP

En menos de una semana, la postura del Gobierno de Cuba ante la invasión de Ucrania por el Ejército de la Federación de Rusia ha ido mutando de manera curiosa: de expresar su apoyo abierto al aliado histórico del castrismo y votar en contra de la celebración de una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el tema, La Habana se abstuvo luego de legitimar o condenar la invasión.

En ese mismo periodo de tiempo, Rusia pasó de potencia a paria mundial, pues aparte de no conseguir la ocupación relámpago de Ucrania, enfrenta un casi total aislamiento diplomático y duras sanciones económicas que resentirán aún más su debilitada economía.

¿Comienza el régimen de la Isla a ver las consecuencias para sus intereses de la aventura imperial de Moscú en Europa? 

En el primer día de la invasión de Rusia a Ucrania, el presidente de la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso), Viacheslav Volodin, finalizó su visita a la Isla, donde recibió el respaldo político ante lo que el régimen calificó de «injerencia» e «histeria propagandística» de EEUU y las potencias occidentales por la crisis.

Horas antes, Rusia prorrogó hasta 2027 la devolución de más de 2.000 millones de dólares en créditos que concedió a su aliado cubano entre 2006 y 2019 para financiar proyectos en las esferas de la energía, la industria metalúrgica, el transporte y el desarrollo económico.

De manera que el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) afirmó 48 horas después del inicio de la invasión que «Rusia tiene derecho a defenderse», mientras el diario oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), Granmajustificó la operación militar utilizando la jerga y los partes de guerra del Kremlin.  

Pero una vez que el turismo ruso, principal mercado emisor hacia Cuba, se declarara extinto tras el cierre de los cielos de Europa, EEUU, Canadá y otros países a los aviones del agresor, Kiev protestara oficialmente por la posición de La Habana y Washington calificara como «falsa retórica» la victimización de Moscú y culpabilización de la OTAN y EEUU en la narrativa de los acontecimientos esgrimida por el régimen cubano, algo comenzó a cambiar.

Por el camino, incluso, Juan González, asesor especial de Joe Biden para América Latina, aseguró que los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua serán impactados por las sanciones internacionales impuestas en contra de Rusia por la invasión a Ucrania.

En declaraciones a La Voz de América, el funcionario aseguró que La Habana, Caracas y Managua «sentirán el apretón», y señaló que las medidas «son tan robustas que tendrán impacto sobre aquellos gobiernos que tienen afiliaciones económicas con Rusia. Y eso es por diseño. O sea, que Venezuela va comenzar a sentir esa presión, Nicaragua va sentir esa presión, al igual que Cuba».

Ello, mientras el régimen cubano insiste en exigir que la Administración de Joe Biden retome la política de acercamiento de la era Obama y busca evitar mayor rechazo en Europa, donde el Parlamento Europeo y varios gobiernos e instituciones han manifestado críticas abiertas tras la oleada represiva desatada contra los manifestantes del 11J.

A La Habana lo que menos le conviene en las actuales circunstancias es más sanciones. La Isla vive la peor crisis económica del siglo XXI, una crisis migratoria como no se veía en más de 25 años y un creciente malestar y oposición de la sociedad civil en contra del régimen.

De ahí que el Gobierno de Cuba decidiera abstenerse el martes en la Asamblea General de la ONU, que aprobó por 141 votos a favor, cinco en contra y 34 abstenciones una resolución de condena a Moscú y que exige el cese de la invasión y la retirada de sus tropas.

volvió a abstenerse el viernes en otro sufragio, esta vez ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, donde Rusia quedó aislada tras una histórica votación a favor de iniciar una investigación internacional sobre su invasión de Ucrania.

¿Ha encajado el régimen las críticas internacionales a Rusia y a la postura de quienes la apoyan en su aventura militar? ¿El PCC anota la explosividad social que supone para el Kremlin las largas colas de los rusos frente a los cajeros automáticos para sacar sus ahorros ante el desplome del rublo, o que decenas de multinacionales occidentales corten sus lazos con Moscú?

Todo lo anterior se produce después que el propio Kremlin utilizara a La Habana, Caracas y Managua como instrumentos de chantaje político mientras se desarrollaban las negociaciones con Occidente en torno a Ucrania.  

Ello, luego de que el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, apuntara que entre las posibles respuestas de Moscú a las advertencias de Estados Unidos sobre la crisis en Ucrania no descartaba el despliegue de infraestructura militar en Cuba y Venezuela. Ninguno de los dos aliados de Moscú desmintió esa posibilidad.

Posterior a ello, EEUU advirtió que prevendría cualquier acción por parte de Rusia que suponga «desestabilizar» o «llevar el conflicto» de Ucrania a Latinoamérica, al remarcar que no aceptará «provocaciones».

Con todo lo anterior, ¿puede La Habana arriesgarse a más aislamiento sin poner en juego la supervivencia del aparato de poder? 

Vulnerable, dependiente de un sistema económico obsoleto y absurdo, La Habana ha recurrido por décadas a  Moscú, lo que la ha hecho aún más dependiente. Sin embargo, ser aliado de Vladimir Putin en estos momentos y en el futuro cercano tendrá consecuencias severas.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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