La crisis económica continúa apretando al castrismo, que se niega a ceder y recurre a soluciones que nada tienen que ver con la realidad del país, como esta de producir pan con harina de yuca. ¿Cuántos de los dirigentes se lo comerán?

La crisis alimentaria que vive el país continúa empujando al régimen a tomar decisiones pírricas que son pan para hoy y hambre para mañana, como dirían los abuelos. Tratar de sustituir la harina de trigo, importada, por la de yuca de producción nacional para la elaboración de panes y dulces, cuando ni yuca hay en el país, es lo más parecido a un acto de ilusionismo, una burda estratagema para ganar tiempo.

Y así, este 15 de octubre el diario estatal “5 de septiembre” dedicó un artículo a reseñar los trabajos que se realizan en la provincia de Cienfuegos para poner en marcha una planta destinada a producir harina de yuca.

“Los ajustes tecnológicos y la terminación de objetos menores de la obra civil en la nueva planta de harina de yuca, enclavada en áreas de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Maceo, de Cienfuegos, crean las condiciones para iniciar la producción continua a principios de diciembre próximo, tras la actual etapa de puesta en marcha con óptimos resultados en las pruebas con carga”, escribió el diario estatal.

Según el texto, la nueva planta será abastecida con 40 hectáreas de yuca, mismas con las que cuenta “en las diferentes formas productivas la Empresa Agropecuaria Horquita”.

Precisa que una vez entre en funcionamiento, “la minindustria, de factura colombiana, puede procesar diariamente dos toneladas de la también conocida en algunos países como mandioca, y de ellas extraer unos 770 kilogramos de producto final, 560 de harina refinada para el consumo humano, y el resto destinado a la alimentación animal, fundamentalmente en suplementos de pienso para cerdos y aves”.

Señala además que el almidón resultante del proceso será empleado como sustitución de importaciones en la industria alimentaria, con miras a “reemplazar hasta el 30 por ciento de la harina de trigo utilizada en la elaboración de pan, galletas y repostería”, sin dejar de mencionar su empleo como materia prima en la producción de embutidos cárnicos.

Modesto Rodríguez Rodríguez, presidente de la CCS, detalló que “el financiamiento del equipamiento tecnológico fue asumido por el Proyecto de Apoyo a la Agricultura Sostenible (PAAS)”, en tanto para la construcción civil contaron con una inversión de alrededor de 600 mil pesos en moneda nacional.

“Hemos contado todo el tiempo con el coauspicio, apoyo y asesoramiento de directivos y especialistas del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit), de Villa Clara”, precisó el funcionario.

La crisis económica por la que atraviesa el régimen desde 2018 ha repercutido directamente en la importación de materias primas, a lo que no ha podido escapar la harina de trigo, tradicionalmente usada en el país para la producción de panes, de ahí las decisiones de las autoridades de recurrir a harinas de viandas como plátano y boniato, incluso la calabaza, buscando mantener al menos la elaboración del pan que distribuyen a través de la libreta de racionamiento.

Tomado De ADNCUBA

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