La viuda del chofer del camión de gas fallecido en el Saratoga: ‘mi esposo era el que muchas mujeres sueñan tener’

La viuda del cubano Julián Pupo Castellanos habló sobre la familia que durante 18 años construyeron juntos.

Julián Pupo junto a sus hijos. RESUMEN LATINOAMERICANO

El medio oficial Resumen Latinoamericano abordó la historia de Julián Pupo Castellanos, el chofer del camión de combustible que abastecía al Hotel Saratoga cuando se produjo la explosión que acabó con su vida y la de otras 45 personas el pasado 6 de mayo. El joven, natural de Holguín, había emigrado hacia La Habana en 2008 y conoció a su esposa, Yanet Sánchez. La pareja vivía con sus tres hijos en Guanabacoa.  

«Yo tenía 18 años y él 19 —recuerda Sánchez— Desde el inicio fue una relación seria. Mi familia lo miraba de arriba abajo, ‘cuídanos la nieta’ le decían mis abuelos que siempre han sido muy celosos conmigo.»

«Mis padres lo acogieron como a un hijo —continúa la viuda—. Comenzamos a vivir juntos muy jóvenes, yo no sabía hacer nada en la casa. Él lo hacía todo, fue quien me enseñó a cocinar. Se arrebató cuando salí embarazada de nuestro primer hijo, al momento corrió a buscar trabajo y consiguió una plaza como chofer en la Empresa de Gas«.

Desde ese entonces, Julián Pupo Castellanos realizó su labor como chofer de un camión cisterna (pipa) de gas licuado en la empresa CUPET, en La Habana. 

«Muy trabajador y muy responsable, hacía lo que fuera necesario para ahorrar», cuenta su esposa. Julián, por aquellos años en que germinaba la joven familia, también confeccionaba percheros artesanales para vender.

Víctor, Yulian y Yoselyn son los hijos de Yanet Sánchez, de 33 años, y el fallecido Julián Pupo, de 34. Con el nacimiento de la pequeña Yoselyn en 2019 —la joven madre, con tres hijos ya—, cumplía los requisitos para solicitar vivienda en el Gobierno de Guanabacoa.

En el 2020 obtuvieron un terreno y derecho a comprar los materiales para la construcción de la nueva casa.

«Corriendo comenzó a construir, hizo un cuarto, el baño y la cocina para mudarnos lo antes posible a nuestra casita. Sabía hacer de todo, lo que se propusiera lo hacía y le quedaba bien», dice la esposa.

Agrega que Julián terminaba los turnos de trabajo en el camión del gas y echaba a andar su otro proyecto, la vivienda. Los fines de semana los aprovechaba al máximo para construir.

«Él no solo construía nuestra casa, le hizo a su mamá la cocina, ayudó a los vecinos a levantar sus paredes. Si a alguien se le rompía la lavadora, la arreglaba él», cuenta Sánchez.

Julián deja un niño de 13 años, otro de 11 y una niña de tres años. «Si compraba caramelos, él traía cuatro, para mimarme a mí también. Éramos iguales para él, vivía para nosotros. Mi esposo es el que muchas mujeres sueñan tener. Nunca discutíamos, llamaba a la manicure para guardar un turno para mí… Mi esposo era mi peluquero, él me teñía el pelo, quitaba los cayos de mis pies, hasta eso», rememora Sánchez.

«Éramos una familia feliz, lo teníamos todo. Nuestro sueño era lindo y simple, terminar nuestra casita y ver juntos a los niños crecer. Durante 18 años no nos separamos ni un día. Yo voy a continuar… por él», afirma la viuda.

Según Yanet Sánchez, el pasado 6 de mayo Julián Pupo Castellanos se levantó de madrugada para salir a trabajar. Era un viernes cualquiera. A las 8:00AM correspondía el turno de trabajo para la pipa de gas que conducían Julián y su compañero Orlando Vargas.

Transcurrió sin problemas el despacho del combustible, cumplieron con ese primer turno el cometido del día, se disponían a retornar a sus casas. Una llamada imprevista los regresó a la unidad para cubrir el segundo turno, de otro compañero.

El Hotel Saratoga reabriría sus puertas el 10 de mayo y había que abastecerlo de gas. Entonces, ocurrió lo inesperado.

«Cuando me entero de la noticia, ya fuera de la casa, sin que los niños me vieran me volví loca, los vecinos no comprendían qué me pasaba, me sequé las lágrimas y entré a la casa», recuerda la viuda, que ese día tuvo que ir a reconocer el cuerpo de su esposo en Medicina Legal. 

«Ahora quiero estar para los niños, y continuar todo lo que dejó por hacer, en honor a Julián, el amor de mi vida y de la vida de nuestros hijos», afirma Sánchez.

La publicación que Resumen latinoamericano hizo sobre este conmovedor caso está salpicadas de apuntes políticos que van desde la lucha en la Sierra Maestra de un familiar de la viuda, hasta el dolor que Díaz-Canel manifestó en la vigilia realizada en el Parque de la Fraternidad.

Sin embargo, en este trabajo no se menciona de qué vive Yanet Sánchez ahora que su esposo falleció, o peor, de que vivirá. Tampoco se habla de ningún apoyo especial por parte de las autoridades hacia esta familia vulnerable, de la terminación de su casa o de si se ha concretado la pensión que prometió el Gobierno para los familiares de las víctimas.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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