La termoeléctrica Guiteras estará fuera de servicio tres meses por reparaciones

El anuncio aleja definitivamente la promesa de Miguel Díaz-Canel sobre el fin de los apagones para diciembre

La central Antonio Guiteras logró entrar al Sistema Eléctrico Nacional este martes, después de reparar una avería en la caldera. (TV Yumurí/Facebook)

El anuncio de que la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, deberá desconectarse por tres meses para una reparación integral aleja definitivamente la promesa de Miguel Díaz-Canel sobre el fin de los apagones para diciembre.

Tecnología anticuada y defectuosa, desastres naturales y averías cada vez más graves, a lo cual se suma la imposibilidad de un mantenimiento a fondo, hacen imposible el funcionamiento de la mayor termoeléctrica del país. Sus directivos han recibido una «andanada de malas noticias», lamentó el reportero oficialista Lázaro Manuel Alonso en un reportaje en la Televisión Cubana.

Según Alonso, la Guiteras se encuentra frente a un dilema: el colapso progresivo de tubos, calderas y equipos, que hace necesario la suspensión de los servicios por 90 días, y por otro lado, la imposibilidad de frenar la generación «en las actuales circunstancias». De momento, alegó el periodista, solo queda «innovar», eufemismo que no paran de exigir los directivos al plantel técnico de la central, hasta que lleguen «tiempos mejores».

No es raro que, ante el colapso de la planta y la presión institucional, muchos de sus trabajadores hayan decidido «emigrar» no solo fuera de la Isla, sino a otros puestos menos exigentes y mejor pagados en Etecsa o fuera del sector estatal. Además, admite Alonso, existe una grave «desmotivación salarial», pues la mayoría de los técnicos cobra alrededor de 6.700 pesos, una cifra insignificante en medio de la inflación que vive la Isla.

El colapso progresivo de tubos, calderas y equipos, que hace necesario la suspensión de los servicios por 90 días, y por otro lado, la imposibilidad de frenar la generación «en las actuales circunstancias»

«Tras el reordenamiento, caímos en un escalón muy bajo», lamentó Yoandry Flores, uno de los operadores de la termoeléctrica. Antes, la Unión Eléctrica disfrutaba de buenos salarios, que cubrían sus «necesidades», señaló.

«A pesar de todo», justifica el reportero, «sus trabajadores, con salarios bajos, mantienen la unidad en línea ahora con más de 230 megavatios (MW)», una capacidad de generación que ha demostrado su poca estabilidad durante las últimas semanas.

La central logró entrar al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) este martes, después de reparar una avería en la caldera. Sin embargo, sigue siendo indispensable una limpieza de la estructura y la sustitución de varios de sus tubos conectores.

«Se trabaja con riesgo y tensión», aseguró Javier Quiroz, uno de los directivos entrevistados por Alonso.

Mientras, el saldo del colapso del SEN se sigue midiendo en horas de apagón, que llegan a doce por día en la mayor parte de la Isla. Ni las continuas protestas y cacerolazos, ni la destitución del ministro de Energía y Minas y el director de la Unión Eléctrica han solucionado la crisis energética de la Isla.

TOMADO DE 14YMEDIO

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