La Tarea Ordenamiento da un palo económico a la estatal Agroindustrial Ceballos

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Solo en enero, en el acto de exportación, la entidad cubana perdió un millón de pesos, admiten directivos.

Productos de la estatal Ceballos. INVASOR

La arrancada de la Tarea Ordenamiento ha generado un caos en la estatal Empresa Agroindustrial Ceballos. El mes de enero concluyó en números rojos para la entidad de Ciego de Ávila y podría terminar con pérdidas en 2021, admitió Alba Elizabeth González Rodríguez, su directora general.

Según Eumelio Alberto Donis García, director contable financiero, la empresa no arrancó 2021 el 1 de enero, sino 20 días después, esperando la conformación total de los precios de los insumos y las materias primas para luego establecer los suyos (más de 200), publicó el periódico Invasor.

Esta situación frenó las operaciones comerciales de una entidad presentada como líder del polo productivo y exportador de Ciego de Ávila y afectó el salario de 5.000 trabajadores, quienes tuvieron que conformarse con su salario básico sin estímulo después de haber comenzado a producir a partir del 22 de enero.

Claudio Enrique Delgado Montes, director de Capital Humano, dijo que con la reforma salarial los salarios en Ceballos aumentaron solo dos veces (cuando la media nacional fue de 4,9), pues ya allí se había experimentado con las nuevas formas de pago a destajo. «Por tanto, el despegue de nuestra empresa en los salarios debe venir de la mano de las utilidades, que es lo que es incierto hoy», lamenta.

El Gobierno ya estableció y limitó los precios, tanto los de la materia prima como los del producto acabado, pero muchos de los productos de Ceballos dejaron de ser rentables. Otros subieron tanto de precio que generaron quejas en la población.

El caso específico de la guayaba ha tensado las cuerdas de la Agroindustrial Ceballos, al ser uno de sus principales rubros y haber experimentado un incremento notable en los precios máximos de compra y acopio. Lo mismo ha sucedido con el mango, señaló el medio.

Miguel Ángel Pérez Leiva, especialista en Gestión Comercial de la UEB Comercializadora, afirmó que la guayaba, ahora mismo, genera pérdidas a la empresa con ese precio astronómico fijado centralmente (más de 11.500 la tonelada, lo cual representa un incremento de seis veces en el precio anterior).

«Si el productor de guayaba debe pagar los nuevos costes de los insumos agrícolas, del agua, la electricidad, el combustible, no le deja utilidad. Esto es una cadena; parte de la base y, si la agricultura es costosa, la cadena de valor va incrementándose», dijo.

Según el funcionario, otras empresas agroindustriales del país deben estar en peor situación, porque no tienen mejores condiciones industriales que la Ceballos. «Sus índices de consumo son mayores. La tonelada de mermelada de mango en Sancti Spíritus anda por los 50 000.00 pesos y nosotros la tenemos a 26 000.00; ese precio también da pérdidas», ejemplificó.

«Casi no podemos hacer pasta de tomates, por ejemplo, porque subieron el quintal de tomate a 262 pesos, pero nos toparon la lata de 3,2 kilogramos a 96,97 pesos (precio mayorista). Eso no cubre el costo de la materia prima. Olvídate de la corriente, el agua, la semilla…», dijo Donis García.

De cara al imperativo del Gobierno de exportar, las cuentas tampoco dan

Domingo Escalante Pérez, director de Comercio Exterior en la Agroindustrial Ceballos, reconoció que hoy la actividad exportadora no es rentable.

«Es imposible, en términos de costos, exportar y ser rentables. Las materias primas con precios centralizados subieron cinco veces. Si eso es así con el mango y la guayaba, ¿qué podríamos hacer nosotros con la piña o los cítricos (más costosos en su producción)? Los precios fijados para los insumos hacen irrentable cualquier producción», añadió.

«Solo en enero, en el acto de exportación, estamos perdiendo un millón de pesos, porque exportamos 6,9 millones y nos está costando 7,6 millones. Por concepto de estadía en el Mariel, donde tenemos 338 contenedores, nos cobran diariamente 216.00 pesos por cada uno, amontonados uno encima del otro, al sol. Y no somos responsables por esa demora», se quejó.

«Me cuesta lo mismo producir el carbón, la pulpa de mango o de guayaba, que mantener un mes los contenedores en el puerto. Y eso nos pasa con todo. No hay quien riegue un cultivo en Cuba, porque pierde. Por tanto, si no se revisa la cadena desde el inicio, no hay quien la empate, porque el productor no va a sembrar para perder ni la empresa va a comprar esa materia prima para perder», añadió.

«En el resto de los cultivos nosotros formamos el precio y hemos ajustado hasta donde se puede. Por ejemplo, el precio de la piña debe ser elevado, por encima del mango y de la guayaba, si queremos que Ciego de Ávila siga siendo la Tierra de la Piña. Es un cultivo más sensible y complejo, demora un año para la cosecha. Si no se estimula esa producción el campesino no la va a sembrar. Entonces, ese precio será elevado y, en consecuencia, los subproductos también», vaticinó.

En medio de este panorama, el jueves autoridades de la Industria Alimentaria dijeron que el sector tuvo en 2020 pérdidas valoradas en 130 millones de dólares.

Sobre la Tarea Ordenamiento el titular del MINAL, Manuel Sobrino Martínez, reconoció «la aplicación incorrecta de precios mayoristas centralizados por las empresas» y Miguel Díaz-Canel llamó a «estremecer el sistema empresarial de la Industria Alimentaria».

Tomado De DIARIODECUBA

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