La próxima manifestación en Cuba «no creo que sea ni pacífica ni cívica», dice Alexander Pupo

El médico cubano, que realiza su travesía hacia EE UU con su colega Alexander Figueredo, afirma que la Seguridad del Estado ha tratado de ubicarlos

Los médicos cubanos Alexander Jesús Figueredo Izaguirre y Alexander Pupo Casas confían en llegar este mes a EE UU. (Facebook/Dr. Alexander Raúl)

A días del primer aniversario del 11 de Julio, el médico Alexander Pupo Casas, quien sufrió de hostigamiento y perdió su trabajo por su postura frontal contra el régimen cubano, dice a 14ymedio: «Cómo yo lo veo, no habrá otro porque aquel 11J, 12J y 13J la gente salió cívica y pacíficamente y recibió represión, golpes y cárcel por ello».

La próxima manifestación, considera el doctor originario de Holguín, no cree que sea «ni pacífica ni cívica». «Habrá muertos y heridos de ambos bandos; será una pena».

Pupo, quien comparte con su colega Alexander Jesús Figueredo Izaguirre la travesía para llegar a Estados Unidos, subió a muro de Facebook un video grabado en el interior del maletero de un vehículo donde se encuentra hacinado junto a migrantes haitianos, bangladeses, africanos, venezolanos, chinos y rusos.

«Mira dónde nos tocó viajar. Señores, es increíble esto, pero nada, aquí estamos, en el maletero de un autobús», se le escucha decir mientras realiza un paneo en que se observan a más personas. «Y hubo quien dijo que éramos financiados, que estábamos bien pagados por la CIA».

El facultativo cuenta a 14ymedio que han tenido «unos días de calamidades pero ahora mismo estamos a salvo». Pupo se reservó su ubicación por un tema de seguridad «puesto que la Dirección de la Seguridad del Estado (DSE) ha tratado de dar con nuestra ubicación, Dios, sabe con qué intención».

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A Pupo y Figueredo les ha tocado vivir, como a miles de cubanos que abandonan la Isla, la emigración más difícil: sin visas, sin el respaldo de diplomáticos, prácticamente sin dinero. «Todo nuestro recorrido ha sido como ilegales. Hemos sido detenidos por la policía, nos han sacado dinero y nos han dejado botados en medio de la nada. Hemos pasado malos ratos».

«Atravesaron la selva del Darién, enfrentaron a la guardia panameña, fuimos enviados a un ‘campo de concentración’ de la ONU en Panamá, nos ha sido negada asistencia médica cuando la hemos necesitado. En fin, nos tuvimos que enfrentar al lado oscuro de la emigración solos».

En mayo, Figueredo aseguró que en este trayecto «una parte de él murió en la selva del Darién viendo niños perdidos, personas ahogadas y muertas y sin poder hacer nada solo mirar y seguir».

El galeno señala que en el grupo en que viajaban «desdichadamente tuvimos siete u ocho muertos». Para adentrarse en esa zona que se extiende en la frontera entre Panamá y Colombia no solo «hay que estar preparados física y mentalmente, además la suerte juega un papel crucial para salir de allí. Ileso nadie sale».

Según las cifras oficiales del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá, hasta marzo pasado: un total de 13.425 migrantes irregulares cruzaron el Darién, de ellos 4.257 de Venezuela, 1.589 de Haití, 1.164 de Senegal y 1.065 de Cuba.

Pupo y Figueredo confían en llegar a EE UU en un mes y adelantaron que avisarán a la prensa cuando estén «en la frontera».

TOMADO DE 14MEDIO

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