La Policía peruana enfrenta con gases lacrimógenos a los manifestantes que piden la dimisión de Pedro Castillo

El toque de queda anunciado por el presidente peruano Pedro Castillo no frena a los manifestantes, que se enfrentan con la Policía en las calles del país.

Manifestantes en Perú. ALONSO MUÑOZ AFP

Pese a que el Gobierno de Perú dictó un toque de queda entre las 2:00AM y las 11:59PM de este martes, miles de manifestantes salieron a las calles y se enfrentaron a los agentes policiales que intentaron impedirles llegar a la sede del Parlamento, donde se encontraba el presidente, informó el portal de noticias Infobae.

Las protestas, convocadas en las redes sociales mediante las etiquetas #FueraCastillo y #CastilloDicator, terminaron en fuertes enfrentamientos entre los manifestantes los agentes policiales que intentaban impedirles llegar al Parlamento, desde donde Castillo anunció la derogación del toque de queda ante la desobediencia ciudadana.

En medio del escenario de tensión, las congresistas peruanas Rosangella Barbarán (Fuerza Popular), Patricia Chirinos (Avanza País) y Norma Yarrow (Avanza País) salieron al exterior de la sede del Parlamento para pedir calma a los manifestantes, a la vez que culparon a Castillo de los disturbios ocasionados en los últimos días.

«No estábamos de acuerdo con esta reunión con Pedro Castillo. Sabemos que todo es una farsa, no hay solución ni protestas. Hablar con Castillo es perder el tiempo. No va a salir nada, ni bueno ni malo», dijo Chirinos.

Por el momento se conoce que al menos dos policías resultaron heridos tras sufrir el impacto de piedras lanzadas por manifestantes que intentaban romper el cerco para llegar al Parlamento, a lo que los agentes respondieron con lanzamiento de gases lacrimógenos.

La última semana de protestas de camioneros y transportistas por el alza del precio de los combustibles y los alimentos dejó cuatro muertos y varios heridos. Como respuesta el Gobierno suspendió el domingo un impuesto para algunos tipos de gasolinas y diésel que elevaban entre 28% y 30% el precio final.

De esta forma, el diésel más usado bajó en 0,47 dólares el galón, pero varios manifestantes dijeron que el lunes el combustible seguía elevado en las gasolineras, informó la agencia AP.

Las principales líneas de transporte público no trabajaron, por lo que automóviles particulares llamados taxi-colectivos ofrecieron sus servicios a precios que triplicaban el habitual. Muchos vendedores ambulantes que ofrecen desayunos a 1,5 dólares en las calles y que abundan por miles en Lima tampoco salieron a laborar.

Los militares salieron en apoyo de la Policía y se apostaron en puntos estratégicos de los distritos más populosos de la periferia, pero también cerca del aeropuerto, algunas gasolineras y centros comerciales.

El ministro de Defensa, José Gavidia, dijo a los periodistas que el toque de queda decretado por el presidente Pedro Castillo estuvo motivado por información de inteligencia que indicaba que «los actos de violencia iban a generalizarse sobre todo en el centro de Lima, por lo que había que tomar medidas extremas. No es un capricho».

El presidente decretó la inmovilización de los ciudadanos luego de una semana de protestas que dejaron casetas de peaje incendiadas, así como saqueos en algunas tiendas.

El Defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, presentó una demanda para dejar sin efecto el toque de queda de forma inmediata, mientras la presidenta del Congreso, María Alva, calificó la medida de «inaceptable» y anunció que el Parlamento «seguirá trabajando», en comunicación con la radio local RPP.

Juan Pappier, investigador de Human Rights Watch, dijo en su cuenta de Twitter que «la ‘inmovilización social’ establecida en respuesta al paro de transportistas es una restricción generalizada y desproporcionada a los derechos de reunión y movimiento» y añadió que la decisión del presidente Castillo «contradice las obligaciones internacionales de Perú».

La prohibición de personas en las calles por casi 24 horas recuerda los pasados encierros ordenados para evitar los contagios del nuevo coronavirus que dejaron en Perú más de 212.000 muertos desde el inicio de la pandemia.

El alza del precio de los combustibles elevó el costo de los alimentos, por lo que el mandatario admitió que Perú atraviesa una crisis económica y señaló que el alza de precios fue impulsada por los efectos de la pandemia de Covid-19 y atizado por el reciente conflicto entre Rusia y Ucrania, que ha llevado al país a una «economía de guerra».

El Instituto Nacional de Estadística e Informática, que mide el índice de precios al consumidor, anunció el viernes que la inflación mensual de marzo fue de 1,48%, la más alta en 26 años. En febrero de 1996 la inflación había sido de 1,53%.

Castillo ha sido criticado por expertos por su descuido en nombrar funcionarios claves y tiene tres investigaciones congeladas por presunta corrupción en la Fiscalía.

En ocho meses de gestión ha modificado cuatro veces su gabinete ministerial y su impopularidad alcanzó el 68% en marzo, según un sondeo del Instituto de Estudios Peruanos publicado en el diario La República.

El Parlamento —que ha intentado destituirlo— lo supera en descrédito y su desaprobación llega al 79%.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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