La invasión a Ucrania y las sanciones a Rusia impactarán a las economías de América Latina

‘A la región le afectarán tanto los incrementos en los precios globales del gas y el petróleo, como la subida que tendrán algunos cereales.’

Planta petrolífera en Rusia. WORLD ENERGY TRADE

La invasión a Ucrania, por decisión del Gobierno de Vladimir Putin, junto con la respuesta de EEUU y la Unión Europea (UE) de responder con sanciones contra Rusia, afectará negativamente a la economía de América Latina por el impacto que tendrán ambos acontecimientos en dinámicas comerciales globales.

Dado que en su conjunto América Latina tiene un intercambio comercial limitado con Rusia, y más aún con Ucrania, no se espera un impacto negativo directo, pero no dejará de sentirse, dado los aumentos en los precios internacionales de petróleo y gas, así como en cereales. Políticamente, en tanto, los autoritarismos de Cuba, Nicaragua y Venezuela mantendrán una alineación con Moscú.

Andrés Serbin, presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), con sede en Buenos Aires, comentó a DIARIO DE CUBA sus percepciones sobre el impacto de esta crisis en el ámbito latinoamericano y caribeño.

Serbin recuerda que América Latina «apenas se va recuperando» de los dos años de la pandemia de la Covid-19 y su grave impacto económico y social en la región.

Según estimaciones de Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, la región vive su peor contracción económica en 100 años, como consecuencia de los dos años en pandemia.

«Tendremos, en general, un impacto negativo. A la región le afectarán tanto los incrementos en los precios globales del gas y el petróleo, como la subida que tendrán algunos cereales. Aquellos países que producen energía y cereales, van a estar en mejor posición y podrían sacar beneficios de la situación», sostuvo Serbin.

Tras el inicio de la invasión rusa a Ucrania, el 24 de febrero, el precio del petróleo alcanzó su valor máximo en siete años, y se prevé que seguirá subiendo por encima de 100 dólares el barril, mientras que el gas se disparó un 60%. Estos incrementos responden al temor a que se interrumpa el suministro de crudo debido a que Rusia es el segundo mayor exportador, después de Arabia Saudita y de que el gas que se consume en Europa proviene en un 40% de Moscú.

En su conjunto, el intercambio entre Rusia y América Latina es limitado. Moscú, la capital rusa, tuvo un intercambio global de 2.000 millones de dólares en 2021 con la región. Rusia importa alimentos, principalmente, y exporta a la región fertilizantes y armas.

Sin embargo, el peso de Rusia en la desinformación que se registra como fenómeno en América Latina sí resulta crucial. En 2021, un estudio liderado por Global Americans que incluyó a entidades académicas e investigadores en México, Colombia, Venezuela y Argentina, detectó una presencia marcada de Rusia y China en las dinámicas de propaganda y propagación de noticias falsas en la región.

Fabiana Perera, profesora adjunta de la Universidad de Georgetown, aseveró a La Voz de América que, si bien Rusia ha aumentado su papel como exportador de armas a la región, se trata de una relación desequilibrada. Rusia es clave como un proveedor de armas para Cuba, Nicaragua y Venezuela, pero la región en su conjunto representa menos del 15% de las exportaciones de armas rusas.

A propósito de estos tres países, que diversos organismos tales como Human Rights Watch definen como las autocracias latinoamericanas del momento, Serbin no cree que la intervención en Ucrania de Rusia (aliado de Cuba, Nicaragua y Venezuela), vaya a ser un factor determinante para fortalecer el autoritarismo reinante en esos países.

«Son autoritarismos que ya están fortalecidos», precisa el presidente de CRIES, quien no visualiza un impacto político dentro de estas naciones según sea el devenir de la crisis generada por Moscú.

Serbin cree que estos tres países se mantendrán, de forma irrestricta, alineados con el Gobierno y las decisiones de Putin. A su juicio, la crisis sí terminará siendo problemática, en materia de política exterior, para los gobiernos de los dos presidentes latinoamericanos que estuvieron recientemente en Moscú, el argentino Alberto Fernández y el brasileño Jair Bolsonaro.

Ubicados en las antípodas ideológicas, Fernández y Bolsonaro apostaron con sus visitas a Moscú a «diversificar sus relaciones, en el contexto de un reordenamiento de las relaciones del poder mundial», y si bien esto es legítimo, tras la orden de invasión de este 24 de febrero, por parte del presidente Putin, Buenos Aires y Brasilia deberán hilar fino para sus pronunciamientos y reacciones ante lo que acontezca en Ucrania y la pauta geopolítica que marque Rusia.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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