La Habana incumple otra vez su promesa de entregar a la OMS la documentación para la evaluación de sus vacunas

Como hicieran ya en dos ocasiones en el último medio año, las autoridades cubanas faltan a su palabra.

Vacunas cubanas contra el Covid-19. CIGB / TWITTER

A solo horas del final del tercer mes del año el Gobierno cubano ha vuelto a faltar a su palabra: después que en febrero pasado la empresa estatal BioCubaFarma prometiera que «en marzo» entregaría a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la documentación necesaria para la homologación de las vacunas antiCovid producidas en la Isla, por el momento no hay anuncio oficial al respecto.

Las autoridades cubanas han dado dos fechas desde septiembre para iniciar el trámite de homologación de esos fármacos, y el nuevo incumplimiento de lo anunciado dilata por más de medio año el cumplimiento del protocolo para poder usar el inyectable a nivel global, como prometió La Habana.

El presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez, explicó a mediados de febrero que la documentación de la vacuna Abdala, una de las tres desarrolladas por Cuba y la primera que pasaría el proceso de precalificación de la OMS, incluye la entrega de información de las investigaciones clínicas y otros datos relacionados con las facilidades productivas.

A fines de enero las autoridades habían anunciado que entregarían la documentación en la primera quincena de febrero. En septiembre de 2021 hicieron otro tanto. Marzo fue la tercera fecha que ofrecieron para cumplir con el procedimiento.

Según Martínez, el intercambio con los representantes de los organismos sanitarios internacionales ha sido «permanente» y es interés de La Habana que las vacunas cubanas reciban la aprobación internacional, citó EFE.

El visto bueno de la OMS facilitaría la comercialización internacional de dichas vacunas, lo que podría convertirse en una fuente de ingresos y divisas para un país que atraviesa una grave crisis económica.

Sin embargo, a la altura del 31 de marzo, en el documento de evaluación de los fármacos que hace público la OMS consta que el EOI, siglas en inglés del procedimiento «expresión de interés para evaluación» de Abdala sigue bajo revisión, mientras que el de Soberana 01, Soberana 02 y Soberana Plus aparece como «esperando información, estrategias y cronograma de entrega».

DIARIO DE CUBA revisó las redes sociales y sitios oficiales de los diversos organismos estatales que tienen que ver con el procedimiento, incluyendo el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), y en ninguno se hace referencia al aplazamiento o próximo cumplimiento de los trámites requeridos.

A pesar de que en 2020 el Gobierno cubano anunció que desarrollaría vacunas accesibles y seguras para el mundo en desarrollo, hasta ahora solo aliados políticos de La Habana las están empleando: Venezuela, Nicaragua, Irán, Siria, San Vicente y Granadinas y Vietnam, aunque el Gobierno asegura desde 2021 que se encuentra en negociaciones con otros 15 países en vías de desarrollo y México anunció que las usará.

Semanas atrás, una delegación de los funcionarios y científicos a cargo de la creación de las vacunas viajó a Italia y Francia.

En el primero de esos países, el director general del estatal Instituto Finlay de Vacunas (IFV), Vicente Vérez, confesó que el propósito de la visita era «encontrar una fórmula que nos permita llegar, en un momento determinado, a que nuestras vacunas puedan ser utilizadas en Italia y el resto de Europa, por una parte, y en colaboración con Italia puedan llegar a niños de África y otros países».

Pero el verdadero propósito de la estrategia de La Habana con sus vacunas parece ser saltarse todos los protocolos. Ello quedó de manifiesto cuando a fines de enero el Gobierno organizó un foro virtual para promover lo que denominó un «paquete salvavidas» para el Sur Global que incluye la exportación de sus vacunas anticovid a través de acuerdos bilaterales con otros Estados, la transferencia de tecnología «cuando sea posible» para su producción en los países de bajos ingresos, además de la exportación de médicos para la distribución de esos fármacos en los países interesados.

Utilizando como patrocinador a la Internacional Progresista (IP), una organización que reúne a organizaciones y figuras de la izquierda mundial, y que fuera creada por el ex candidato presidencial demócrata de EEUU Bernie Sanders y el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, el Gobierno lanzó su oferta en una rueda de prensa con las autoridades de su industria biofarmacéutica y del MINSAP.

Los funcionarios prometieron que, «a pesar del embargo de EEUU, Cuba cuenta con financiación suficiente, incluida la del Banco Centroamericano de Integración Económica, para producir los 200 millones de dosis» de sus vacunas.

Asimismo, ofrecieron «precios solidarios» para esos inyectables; la transferencia de tecnología «cuando sea posible para la producción en los países de bajos ingresos»; y la «ampliación de las brigadas médicas para crear capacidad médica y formación» para la «exportación del modelo de vacunación cubano» a países que lo pidan.

Durante la reunión, Olga Lidia Jacobo-Casanueva, directora del Centro de Control Estatal de Medicamentos y Dispositivos Médicos (CECMED), exigió: «Las agencias regulatorias deben facilitar el acceso y eliminar barreras regulatorias innecesarias (…) haciendo más rápido y fácil el camino para que otros países puedan alcanzar coberturas de vacunación como las logradas en Cuba».

Ello fue reiterado por Ileana Morales Suárez, directora de Innovación Científica y Tecnológica del MINSAP: «Debe cesar el enfoque excluyente que impone el neoliberalismo imperante sobre la producción y adquisición de vacunas», dijo.

Gerardo Guillén, director de Investigación Biomédica del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), aseguró que para comprar las vacunas cubanas los ministerios de Salud de otros países, o por vía diplomática, pueden comunicar el interés en los fármacos.

«Hoy la capacidad productiva que tenemos podría estar en función de producir para el mundo, porque podemos lograr una amplia cobertura de inmunización en Cuba. Para ello necesitamos los acuerdos que nos permitan financiar esto. Si pudiéramos movilizar recursos financieros de otras fuentes sería hasta más conveniente para países pobres, porque podríamos hacer cooperaciones triangulares», subrayó.

Pero mientras la pandemia pierde fuerza, autoridades sanitarias del mundo comienzan a tratar al Covid-19 como una gripe estacional y la cobertura de vacunación alcanza el 58,3% de la población del planeta, el momento de La Habana para quedar como salvadora de la Humanidad parece haber quedado atrás.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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