La escasez de medicamentos en Cuba también es una pandemia que golpea a la población más desfavorecida

Aunque el molesto tono triunfalista con que la prensa estatal cubana se refiere a los problemas en Cuba pretenda hacer creer que la producción y la existencia de medicamentos en las farmacias cubanas son más que satisfactorias, la realidad indica que la población de la isla se halla desesperada e inmersa en un profundo pesimismo por culpa de la creciente escasez de estos recursos.

El periódico oficialista Granma publicó el pasado 21 de agosto una artículo titulado “Producción de medicamentos tiende a la recuperación”, dando a conocer el arribo al país de los insumos necesarios para la fabricación de gran parte de los antibióticos orales nacionales.

Sin embargo, el texto reconoció que el 30% del cuadro básico de medicamentos continuará en falta en el mercado nacional a pesar de este favorable suceso.

Encima, se anunció que el antibiótico más demandado en la actualidad en la isla por constituir un factor importante en el tratamiento de pacientes con coronavirus, la azitromicina, ya no se expenderá en las farmacias estatales, sino que quedará exclusivamente reservado para su uso en centros hospitalarios cubanos.

Desde hace meses que los precios de los medicamentos se han disparado en el mercado informal, constatándose que el bulbo de Rocephin o la tableta de Azitromicina se están cotizando entre los 1.000 y los 6.000 Pesos Cubanos (CUP) en este mes de septiembre, mientras que la Cefalexina, la Duralgina, la Vitamina C, el Ibuprofeno, la Amoxicilina y el Paracetamol superan los 500 CUP.

Las autoridades cubanas han respondido al fenómeno con la más inescrupulosa represión posible, multando y encarcelando a todos aquellos involucrados con transacciones de tal naturaleza.

No toda la mercancía de este tipo que se comercializa en el mercado negro constituye el resultado de un robo a los almacenes estatales o del descontrol administrativo en las farmacias, sino que son importados a la isla por particulares gracias a la autorización gubernamental de la libre entrada de artículos de primera necesidad en calidad de donación.

Mientras, el sistema sanitario cubano y los que derivan de él colapsan, más brigadas de profesionales de la Salud marchan a otros países en misiones “internacionalistas” y llevan cargamentos de fármacos cubanos consigo, y la excusa gubernamental se centra en las restricciones que impone el embargo estadounidense.

TOMADO DE CUBACUTE

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